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Pedro Pompilio, el vicepresidente de Boca, anunció que hubo un acuerdo por el pase del volante de River Gabriel Cedrés. "Todavía no firmó porque hoy (por ayer) es feriado, pero está todo muy avanzado. El último viernes, Macri se reunió con César Traversone y acordaron las cifras del pase, y ahora yo, con Paco Casal, el representante del jugador, arreglamos la prima... por eso digo que ya está todo resuelto", comentó el dirigente. El mismo Pompilio adelantó que el goleador chileno Marcelo Salas también ya es jugador del club e, incluso, anoche quedó concentrado en el hotel Nogaró con el resto de sus nuevos compañeros para el partido de mañana ante Argentinos, por la Supercopa.
Mientras Bilardo se piensa tomar entre 24 y 48 horas para resolver si realiza alguna incorporación más; sin hacerlo público, es una realidad que la lista de jugadores no tenidos en cuenta o negociables para el entrenador la integran Saldaña, Tchami, Medero, Giunta y Rivero.
En esas charlas casi cotidianas que mantiene Bilardo con sus dirigidos, el técnico comunicó a Cristian González y a Sergio Martínez que permanecerán en la institución.
Por último, con relación al equipo que jugaría ante Argentinos, los probables nombres serían los siguientes: Navarro Montoya; Cáceres; Fabbri y Dollberg; Toresani, Basualdo, Cagna, Pompei y Latorre; Rambert y Carrario. Un duda que mantiene el técnico es saber si podrá contar con Kili González, afectado al seleccionado.
Bilardo aclaró que si Diego Maradona resuelve volver a jugar en Boca, será el único futbolista que no deberá respetar las pautas de trabajo que él disponga. "Todos los jugadores de Boca deberán acatar una serie de pautas nuevas de trabajo, pero si Diego quiere quedarse y jugar en Boca, no tendrá la necesidad de regirse por esas normas", manifestó el entrenador. Luego agregó: "Hablé con Guillermo Cóppola y me contó que Diego estaba muy bien, aunque de fútbol no hablamos. De todos modos lo pienso inscribir en la lista de buena fe de la Supercopa y después será él el que decidirá si quiere o no jugar", agregó el técnico con relación al futuro del jugador.
Argentinos se entrenó ayer en doble turno en la cancha del barrio de La Paternal y hoy lo volverá a hacer antes de quedarse concentrado a la espera del partido con Boca. El técnico Jorge Olguín no tiene confirmada la formación, pero un probable equipo sería: Lanari; Marra, Levy, José Fernández y Asencio; Mas, Vespa, La Paglia y Zermatten; Martín Aguirre y Quinteros. Por otra parte, el delantero Alfredo Graciani se convirtió en el primer refuerzo, aunque, lógicamente, como las demás posibles compras, no podrá integrar la lista de buena fe para la Supercopa.
Parecía que Carlos Bilardo no se iba a detener. Pero, como ha sucedido en las últimas jornadas, cambió de opinión. Detuvo su automóvil en la salida del Sindicato de Empleados de Comercio, en Ezeiza, y habló. El tema, claro, era Navarro Montoya y su nueva inclusión en el plantel xeneize. "Nos pusimos de acuerdo porque él aceptó las pautas que fijé. ¿Cuáles fueron? No, esas cuestiones las mantengo en reserva", fue lo primero que se pudo escuchar de boca de Bilardo, quien de inmediato, tal vez para intentar cubrir su imagen, remarcó: "Si él no me hubiese llamado a mi casa, como lo hizo, seguramente nunca habría alterado mi decisión".
El entrenador, que admitió que se tomó 48 horas para analizar la situación, habría aclarado con el arquero ciertas cuestiones de vedetismo del futbolista que son las que lo exasperan. En la independencia al hablar y en las posturas públicas y preferencias futbolísticas, generalmente distantes de las de Bilardo, se habría originado el distanciamiento. Nunca en aspectos tácticos o del juego, como sí sucedió con Mac Allister y Carrizo.
Después de aclarar que estos acontecimientos no deterioraron la relación entre ambos, el propio Bilardo confirmó que Navarro Montoya será mañana el arquero titular en la presentación en la Supercopa, ante Argentinos.
"Mi imagen no se debilitó para nada. No es la primera vez en mi carrera como técnico que tomo una decisión y después la cambio y tengo una contramarcha. Ya lo he hecho antes", explicó el entrenador sobre el costo de autoridad al haber modificado su actitud.
Algo molesto, también se apresuró en aclarar que nada ni nadie intervino en su decisión. "Ni los dirigentes del club ni un llamado de Menem, como escuché por ahí. A mí nadie me llamó. Hasta ahora hice siempre lo que yo pensé y absolutamente nadie influye en lo que determino... Lo del presidente del país es una verdadera locura..., hace un largo tiempo que conversé con él por última vez", explicó con determinación.



