El gran día de Federico Molinari en los Juegos Panamericanos: medalla de bronce y el sí de su novia

Federico Molinari le pidió matrimonio a su novia, Paula.
Federico Molinari le pidió matrimonio a su novia, Paula. Crédito: Captura TV
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30 de julio de 2019  • 20:31

Federico Molinari se quedó con la medalla de bronce en la final de anillas de gimnasia artística de los Juegos Panamericanos de Lima e, impulsado por la alegría del logro, el atleta le pidió matrimonio en vivo a su novia, Paula Cancio, que luego de un abrazo le dio el "sí".

"Si ganaba una medalla quería hacer algo importante en mi vida. Algún día me tocaba: ya llevamos casi 15 años en pareja y dos hijos; había que dar el paso. Siempre lo pensamos para cuando terminara la carrera o estuviera llegando al final", expresó el santafesino, que tenía a su mujer a pocos metros y con quien, entre lágrimas, se fundió en un abrazo.

Molinari, que obtuvo un diploma olímpico en Londres 2012, finalizó en el tercer lugar con 14,066 puntos. En el segundo puesto se ubicó el brasileño Arthur Zanetti, con 14,400. El ganador en las anillas fue el mexicano Fabián de Luna, que obtuvo 14,500.

Es la primera medalla en Juegos Panamericanos para el gimnasta en su quinta participación, luego de que compitiera en Santo Domingo 2003, Río de Janeiro 2007, Guadalajara 2011 y Toronto 2015. El oriundo de San Jorge ganó una medalla en anillas en Panamericanos para la Argentina tras 20 años; el último que había subido al podio era Sergio Alvariño, que conquistó la plateada en Winnipeg 1999.

Lo más grande de su trayectoria

"Es la medalla más importante de mi carrera. Obviamente, el diploma olímpico es importante, pero no es una medalla. Esta es la que siempre quise tener y acá está", decía Federico Molinari, mientras se señalaba la primera presea en 20 años en gimnasia artística para la Argentina en Panamericanos. Tanto tiempo la soñó y luchó que, finalmente, luego de cinco participaciones en Panamericanos, el premio llegó. Así, dejó atrás aquel último antecedente en la misma prueba de Sergio Alvariño (plata en Winnipeg 1999).

Molinari sonreía. La medalla de bronce que se llevó en anillas llegó con otra recompensa: le dio un pasaje al Mundial de Stuttgart en octubre, para competir por la plaza olímpica. Fue tal su emoción que en plena entrevista ante las cámaras, pidió matrimonio a su novia, Paula Cancio. "Si ganaba una medalla, quería hacer algo importante en mi vida. Algún día me tocaba: ya llevamos casi 15 años en pareja y dos hijos; había que dar el paso. Siempre lo pensamos para cuando terminara la carrera o estuviera llegando al final", expresó el santafesino, que tenía a su mujer a pocos metros y con quien, entre lágrimas, se fundió en un abrazo.

Molinari, de 35 años, subió al podio luego de obtener 14,066 de puntuación, la misma marca que el brasileño Caio Souza, pero tuvo un punto más en ejecución y la medalla quedó en sus manos. El campeón fue el mexicano Fabián de Luna, y el escolta, Arthur Zanneti, de Brasil. Entre los ocho participantes de la final hubo mucha paridad. El argentino estaba confiado. "En la clasificación había hecho un buen puntaje y esperaba una mayor calificación, pero creo que estuvieron bastante exigentes para todos. Sabía que estaba entre los tres primeros si hacía las cosas bien, pero la nota al principio quedó muy alta y tuve que esperar hasta el final para saber las posiciones definitivas", explicó.

Su cuerpo aún estaba cubierto del magnesio que utilizó para competir. El mismo traje y las mismas muñequeras. Un día inolvidable para él y su novia, que estuvo en las tribunas desde el comienzo. Inquieta, nerviosa, caminaba de un lado al otro, tapada por una bandera argentina, la misma que viajó a Londres 2012 -se la regalaron los amigos de Molinari para esos Juegos Olímpicos y tiene la firma de todos ellos- y jamás dejó de sumar kilómetros. Al momento de la puntuación, Paula estalló.

Federico junto a su futura esposa Paula y sus hijos, Ciro y Valentino.
Federico junto a su futura esposa Paula y sus hijos, Ciro y Valentino. Fuente: Archivo

"Es algo por lo que viene luchando desde hace años. Es la concreción de su sueño, mi sueño. Estos últimos meses, años, fueron duros, de muchos sacrificios. Toda la familia estuvo a dieta; dormíamos en cuartos separados para que pudiera descansar mejor. Fueron cambios a los que todos nos adaptamos y hoy se materializan", contó la exgimnasta con ojos aún húmedos.

"Los entrenamientos son la clave. A veces, la suerte define los detalles, pero sin un buen entrenamiento no se puede llegar. Tuve que bajar de peso para mantener mi fuerza relativa arriba de las anillas, porque al estar grande tengo menos masa muscular, menos fuerza, y eso hace que no pueda hacer lo que hacía a los 28. Al bajar de peso me sentí mucho mejor, casi como en 2012. La estrategia sirvió", agregó Molinari. Tal fue su agradecimiento, que en cámara y con la medalla en mano pidió matrimonio a su novia. Y ella aceptó. Como para que el día fuese imborrable.

En los Juegos Odesur 2018 subió al podio, al igual que en el Panamericano de Lima, pero desde entonces no había vuelto a competir de manera satisfactoria. Este tercer puesto en Lima es un envión anímico: ahora Molinari puede permitirse soñar con Tokio 2020. No será fácil: para eso deberá estar entre los mejores ocho en el Mundial. Pero si de algo sabe Molinari, eso es lucha y entrega. Nunca se achicó frente a las potencias, sino todo lo contrario.

"Hoy, después de cinco participaciones en Juegos Panamericanos, se dio el objetivo. Es una alegría enorme", sostuvo. Lo esperaban horas de entrevistas, abrazos y muchos festejos. Con la cabeza sobre la almohada repetirá una vez y otra la rutina que lo llevó al podio. Pensará que es un sueño, pero al mirar la mesa de luz sabrá que fue de verdad. Allí estará la medalla que certifica que los sueños, con mucha entrega, suelen hacerse realidad.

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