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En su primer momento de soledad, después de las felicitaciones y los saludos de rigor, Maximiliano Godoy se tomó unos segundos para ver cada uno de los nombres campeones del Abierto inscriptos en la copa. Giró el trofeo de un lado a otro, repasó los 106 años de historia y comprobó que ya integraba la galería de ganadores ilustres como Roberto De Vicenzo, Vicente Fernández, José Jurado, Fidel De Luca y Ángel Cabrera, entre tantos otros.
El VISA Open presentado por Peugeot quedó para una clase de jugador en extinción: el caddie, formado con inspiración natural y que cada día encuentra más dificultades para desarrollarse. Godoy, de 23 años, supo de apremios económicos desde muy chico. Salió adelante cargando palos en Ranelagh entre los 13 y los 17 años, pero su proyección profesional desde los 18 se vio recortada por dos razones aplastantes: bolsillos flacos y muy pocos que apostaran por su talento.
Dada su jerarquía, el título del Abierto es capaz de torcer el rumbo de una carrera y encarrilarla hacia objetivos superiores. Desde hoy, Godoy es dueño y señor de un horizonte más prometedor, con posibilidades en algunos torneos del Nationwide Tour y mejor respaldo; otro futuro en un deporte que no tolera períodos de ostracismo.
El jugador nacido en Berazategui aseguró su conquista después de ejecutar el segundo golpe en el hoyo 18. Estaba detrás de una loma muy alta y le esperaba un tiro ciego a la bandera, pero tomó como referencia la parte izquierda del techo del Club House del Pilar Golf. Con esas coordenadas, la pelota aterrizó en el green y allí entendió que sólo le bastaban dos putts para ganar.
Con el panorama despejado, ya no había forma de que el persistente dominicano Guillermo Pumarol le arrebatara a Maxi el sueño que persiguió desde los 5 años, cuando jugaba con pequeños palos para zurdo. Ambos firmaron 68 golpes (-3) en la última vuelta y se mantuvo la diferencia de dos en favor de Godoy, que totalizó 278 (-6).
La tercera pata de esta historia corresponde a Jorge Fernández Valdés, el amateur ganador de la Copa Pereyra Iraola, que quería suceder a Jorge Ledesma, último campeón aficionado en el Abierto en 1963. Si bien nunca pudo desafiar firmemente la vanguardia, el cordobés de 19 años mantenía su ritmo en el grupo final con un drive confiable y varios toques de distinción.
Hasta el hoyo 16, nadie daba por descartado a Jorgito. Pero en el par 3 del 17 dilapidó todas sus posibilidades: como si fuese un pecado de juventud cayó dos veces al agua, la primera por arriesgar más de la cuenta y la segunda víctima de sus nervios. El cuádruple bogey le opacó ese recorrido que venía construyendo con la compostura de un jugador maduro. Su entrenador en Miami, Mariano Bartolomé, busca modificarle ese error tan típico que tienen los jóvenes golfistas: pretender ir por todo en cada tiro y creer que cada golpe debe ser perfecto.
Mientras que el amateur digería su frustración, Godoy caía en la cuenta de que, al fin y al cabo, no sería imposible encaminarse hacia el triunfo. Su técnica de respiración profunda en cada hoyo le dio resultados, como también la precaución especial de no sufrir penalidades en lagunas o en los fuera de límites. Esa paciencia zen de enhebrar la vuelta golpe por golpe lo condujo naturalmente a buen puerto, aún consciente de la resonancia de este éxito.
En su tarjeta hubo cuatro birdies (3, 4, 8, 14) y un bogey (9), con el dato de que no aprovechó los tres pares 5. "El putt de cinco metros que emboqué para birdie en el 14 fue un momento clave", reconoció Godoy, que le sobró paño para tirar suelto a la bandera.
Lo extraño del campeón es que rara vez jugó en canchas de estilo americano y tampoco se siente muy cómodo con tal diseño. Es un jugador acostumbrado a campos tradicionales, con más arboleda y menos traicioneros. Pero su capacidad de adaptación al medio lo hizo patrón indiscutido en este Abierto de tableros cambiantes.
Se ratificó una tendencia de los últimos años: campeones que no están en los planes como Marco Ruiz (2007), Antti Ahokas (2008), César Costilla (2009) y Jhonattan Vegas (2010). El efecto sorpresa siempre está al acecho, ya que en estas fechas varias figuras nacionales se ausentan en pos de asegurarse su continuidad en el Tour Europeo. Sin embargo, ese factor no le quitó brillo a Godoy, que ya se hizo un nombre.
Pumarol, invitado y segundo
El dominicano Guillermo Pumarol (22 años, seis meses como profesional) llegó al Abierto por una invitación de su amigo Julián Etulain, con quien jugó mucho en Miami. "No gané, pero jugué muy bien, no hice bogeys en una cancha difícil."
Una lección para Jorgito
"Lo que me pasó en el hoyo 17 fue una lección de golf. Ahora sé que no tengo que atacar todas las banderas", dijo el aficionado Jorge Fernández Valdés, ganador de la Copa Pereyra Iraola por segunda vez tras la de Hurlingham 2008.
El PGA Tour de América Latina
Cuatro torneos nacionales se incorporarán al PGA Tour Latinoamericano en 2012: el Roberto De Vicenzo Classic, el Abierto del Centro (ambos en abril), el Torneo de Maestros y el VISA Open, cerca de fin de año.


