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"Nos vemos en la Argentina." No hay traducción en la frase: es Tiger Woods hablando en español y dándole la bienvenida a la America's Golf Cup, el certamen que se disputará en Pilar Golf Club del 23 al 26 de octubre próximo y que lo ungirá como máxima estrella. En el video promocional, el ganador de 14 majors habla con el entusiasmo y la energía de los mejores momentos de su carrera. En cinco meses, el golf argentino se dará el lujo de recibir a Tiger por segunda vez, luego de su inolvidable primera incursión en la Copa del Mundo de 2000, cuando se impuso en el Buenos Aires Golf Club en pareja con David Duval.
Se esperan unas 15.000 personas por jornada en esta America's Cup inaugural, que representa el primer torneo continental de esta clase para la región. "La Copa América existe ya en muchos deportes, pero hasta ahora no había una de golf. Además, vi que los Estados Unidos participan en la Ryder Cup y en la Presidents Cup, pero no intervienen a nivel regional. Entonces, me pareció que le haría muy bien a América tener su propia copa", señala Lisandro Borges, creador del torneo y empresario fundador de Madero Walk, el salón flotante de Puerto Madero donde se realizó ayer el lanzamiento.
Fue una apuesta a lo grande para atraer al golfista que más mueve la aguja en los aspectos deportivo y comercial en el mundo. Hace unos meses comenzaron los contactos con Mark Steinberg, representante del astro, y pronto hubo un entendimiento porque los números cerraron: a través de un paquete de sponsors conseguido por la organización, en concepto de apariciones con marcas, clínicas y eventos de promoción turística, Tiger y Matt Kuchar -su compañero de juego y también representado por Steinberg- se repartirán entre los dos un monto total de 4,7 millones de dólares, según confirmaron distintas fuentes. "Los grandes torneos son jugados por grandes jugadores, y viceversa. Nuestra intención es afianzarnos como el certamen de golf líder en América y que vaya rotando por distintos países todos los años. Tuvimos un gran respaldo del PGA Tour Latinoamérica, que nos incluyó en el calendario oficial", explica Borges, que además se aseguró el apoyo de Ángel Cabrera, la figura local. "Por representar a la Argentina resigno todo. Todavía estoy con la bronquita de la Copa del Mundo que se nos escapó en 2000. Esta vez haré lo posible para que la copa se quede acá en la Argentina", comentó ayer el Pato.
Cualquiera podría imaginarse a Tiger rodeado de custodios y moviéndose todo el tiempo sigilosamente. Lo cierto es que el 24 de abril, día en que firmó su acuerdo de participación con Borges en Jupiter Island, Florida, el californiano se manejó con total naturalidad, como uno más. La idea original era almorzar en la casa del jugador, pero había que grabar los videos promocionales de la America's Golf Cup y la empresa contratada en Miami incluía a cinco camarógrafos, un teleprompter y un vasto set de iluminación. "Mejor vayamos a mi oficina", recomendó Tiger, cuando se le comentó sobre todo el despliegue que habían preparado los técnicos. Finalmente, el encuentro se programó para las 10. Mientras la gente de producción se aprestaba a instalar los equipos en la oficina, sobre la hora sonó una llamada telefónica del propio Woods, que avisó que se demoraría unos 20 minutos. En realidad, sólo respetaba su rutina de todas las mañanas libres: un café en el Starbucks cercano a su mansión, después de dejar a sus hijos Sam y Charlie en el colegio. Aunque parezca increíble, nadie lo molesta cuando se sienta a tomar un café humeante en su tienda preferida.
Luego del ritual, Tiger llegó al lugar de reunión solo y al volante de su camioneta. Estaba en bermudas, con una gorra y una remera de cuello redondo. Nada de operativos de seguridad, simplemente él en su hábitat. Ya durante su rúbrica con la America's Cup se mostró cálido, respetuoso y con una sonrisa; también se tomó su tiempo para firmar afiches. Muy humano. Y su facilidad para desempeñarse en cámaras logró que todos los spots se hicieran de corrido, sin repetir uno. Después, se topó con una sorpresa: el saludo en video de Pelé, que desde la pantalla le preguntó por su estado de salud tras la operación en la espalda y le prometió una camiseta de Brasil. Enseguida, Borges le obsequió esa casaca en persona a Tiger, que se quedó maravillado con el regalo. ¿Por qué Pelé? Hay muy buenas chances de que O'Rei entregue la copa a los ganadores en Pilar, sobre todo porque Brasil aspira a ser anfitrión de la America's Cup el próximo año y, por supuesto, contar con la presencia de Tiger, la mejor manera de promocionar el golf olímpico para Río 2016.
Con un efecto goteo, así se va armando esta fiesta del golf, con diecinueve carpas de hospitalidad y un show de nivel internacional en Pilar Golf, implementado por la empresa IMG y apoyado por la Asociación Argentina de Golf (AAG). El regreso de Tiger a la Argentina es otro gran hito para marcar con el visto bueno. Una oportunidad única para seguirlo de cerca.ß



