Gómez Romero: el descargo de un árbitro

Carlos Beer
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22 de diciembre de 2001  

En esta última semana, el estado de ánimo de Augusto Gómez Romero tuvo subas y bajas. Apenas terminada la final del 108° Argentino Abierto de polo jugada hace siete días, uno de los jueces que dirigió el partido que Indios Chapaleufú le ganó por 17 a 16 en chukker suplementario a La Dolfina -el otro fue Daniel Boudou- tuvo la sensación interna de satisfacción por el deber cumplido. Pero al día siguiente, al enterarse de algunas críticas, su ánimo cambió. "Primero me dije: ¡Qué espectáculo! Y estaba feliz. Al otro día leí el diario y se me cayó el mundo a los pies al ver en LA NACION las críticas de los hombres de La Dolfina y las de Gonzalo Pieres. A los jugadores porque están en caliente. Pero Pieres me sorprendió; no sé por qué las hizo y si hubo alguna cosa extra..."

La tercera parte de esta historia se desarrolla cinco días después de la definición, cuando Gómez Romero ve el video del partido: "Vi las jugadas cruciales y por suerte estuvimos acertados" , asegura el hombre que, en algún momento de la conversación, se define como el "malo de la película", como los árbitros de todos los deportes. "Siento que los jugadores de La Dolfina nos hicieron partícipes de su derrota y no lo fuimos. Me dejó un gusto amargo en la boca, pero la verdad es que a ellos se les escapó."

Gómez Romero realiza algunos descargos. "Si me equivocaba y no cobraba el foul de Sebastián Merlos que motivó el gol del último empate de Chapaleufú, me hubiese sentido muy mal. Hace diez años que soy árbitro y no me interesa quién gane o pierda un partido de polo. Estoy fuera de los vínculos afectivos de este deporte. Hoy no tengo jugadores con los que sea amigo. Es que esta profesión lo lleva a uno a tener distanciamientos", confiesa el hombre que asegura que "hay algunos polistas que me ven y cruzan de vereda . No me importa. Sólo me interesan el espectáculo y la disciplina".

El hombre que luce una camisa celeste, en lugar de la tradicional indumentaria blanca y negra que utiliza cuando cumple su función, parece querer descargar ciertas broncas guardadas. "Este es un ambiente chico, nos conocemos todos. Es un medio donde los jugadores se llaman profesionales y no lo son del todo."

Después de la caótica final de Hurlingham de 2000 entre La Dolfina e Indios Chapaleufú II, Gómez Romero había decidido no hacer más de referí. "Es una actividad muy dura y para nada rentable. Al contrario, te corta muchas oportunidades de negocios", sintetiza. Pero Gonzalo Tanoira, el presidente de la AAP desde mayo último, lo convenció para que cambiara de opinión. "Alguien tiene que hacer esto. Además, me divierte mucho arbitrar afuera, en Inglaterra y en España. Este año, en nuestro medio, había que poner el hombro."

Eso sí: tras esta temporada, Gómez Romero quedó más que satisfecho con la evolución del polo. "Este año hubo un gran cambio de actitud de los jugadores . Eso ayudó mucho, y las sanciones con tarjetas fueron un gran complemento. En la parte técnica, los jueces estamos parejos, pero es obvio que existen diferencias de personalidades que hacen que unos no puedan sacar tarjetas y otros las muestren aunque no sea tan necesario. Yo le mostré una roja a Juan Ignacio Merlos en Hurlingham y dos amarillas en Palermo; a Cambiaso, en la final de Palermo, y a Sebastián Merlos en la semifinal." Y remata con una frase que refleja su sentir: "No es una linda actividad. Hay muchos sinsabores".

"Me dio lástima que perdiera La Dolfina"

Como uno de los diez protagonistas que estuvieron dentro de la cancha en la definición de Palermo, la opinión de Augusto Gómez Romero sobre lo sucedido en el alargue tiene un valor agregado. "Cuando terminó el octavo chukker yo me quedé cerca de la línea final de Chapaleufú, que era donde se iba a reanudar el juego, al lado del palenque de La Dolfina. Sus cuatro jugadores se quedaron contra la línea y hasta haciendo alguna nota. Yo me pregunté: ¿Cómo estos tipos no están todos reunidos planificando una jugada? En medio de la acción, uno con todos los años que tiene en esto se va anticipando a la jugada, y pensé: ¡Qué solos los están dejando a Aguerre y a Marcos Heguy! Y Mariano hizo el gol. Como espectador, me dio lástima que perdiera La Dolfina. Creo que eran merecedores de ganar este partido." Lo firma Augusto Gómez Romero, otro partícipe de la final del Argentino Abierto.

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