Río 2016-hockey: el último esfuerzo no alcanzó para evitar un retroceso

Con la derrota 3-2 ante el bicampeón Holanda, el seleccionado argentino quedó por primera vez en los últimos 18 años fuera de los cuatro puestos principales de un gran torneo de la FIH
Con la derrota 3-2 ante el bicampeón Holanda, el seleccionado argentino quedó por primera vez en los últimos 18 años fuera de los cuatro puestos principales de un gran torneo de la FIH
Claudio Cerviño
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16 de agosto de 2016  

Fuente: LA NACION

RÍO DE JANEIRO.- Eran una de las grandes esperanzas de medalla para la misión argentina. En ellas se depositaban grandes expectativas, incluso de parte de la prensa internacional. Pero estas Leonas que lloraron en una noche para el olvido se despidieron rápido de los Juegos . Cayeron ante su habitual verdugo en esta cita, Holanda, que se impuso por 3-2 en los cuartos de final.

Hasta la reina Máxima y el rey Guillermo Alejandro festejaron desde las tribunas los goles de Welten, Leurink y Jonker (descontaron Florencia Habif y Delfina Merino). Fue un triunfo de las bicampeonas olímpicas en una cancha pesada, en donde las Leonas no hicieron pie pese al esfuerzo y pagaron el precio de sus distracciones, como en todo el certamen. Aquí concluyó la participación del seleccionado; no habrá lucha por el 5° puesto.

Los problemas estructurales se iban a corporizar en algún momento e hicieron eclosión en la cita más importante del hockey sobre césped. Justo en el acontecimiento que determina la jerarquía definitiva de un equipo. Ser el campeón olímpico es la máxima distinción que pueda ostentarse en este deporte, y las Leonas deberán esperar otros cuatro años para diplomarse.

La cuenta pendiente del oro olímpico continúa: no lograron saldarla en las últimas tres versiones de los Juegos, en los que pasaron una veintena de consagradas, incluso con Luciana Aymar como estandarte. Tampoco fue posible en Río 2016, en este mix de experimentadas y chicas jóvenes que jamás consiguió "entrar" en cuerpo y alma en el certamen. Las de mayor rodaje evidenciaron bajos rendimientos y las de menos partidos internacionales no pudieron explotar. Es la mala herencia de un ciclo en donde desfilaron cinco técnicos en tres años, producto de los volantazos de la Confederación Argentina de Hockey con la rama femenina. Tokio 2020, lejos en el horizonte, será la oportunidad para completar el último premio de una vitrina generosa en títulos, pero el proceso exigirá más coherencia y no medidas dirigenciales llenas de cortocircuitos.

Desde que llegaron a Río, las chicas se mecieron en esa saludable idea de "disfrutar de los Juegos", con toda esa magia que desprenden, pero cuando hubo que focalizarse en la puja por los puntos, cuando realmente debieron volcar el peso específico de la Argentina en la cancha, no supieron salir de su propia confusión y se vieron superadas. Y no sólo por el conjunto naranja, sino también por equipos que en teoría aparecían un escalón por debajo: Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña, con la particularidad de que los dos primeros tampoco pudieron avanzar a las semifinales.

Con apenas un año de trabajo tras el alejamiento de Santiago Capurro, Gabriel Minadeo intentó enderezar un proyecto que no desembocó naturalmente en la cita de los cinco anillos y que le faltó espesor. Por falta de tiempo y por que no hubo margen para la maduración de varias. Sí sirvió para pegar dos impactos en la World League de Rosario (diciembre de 2015) y el Champions Trophy de Londres (junio de este año). Fueron dos lauros importantes y funcionales a la unión del grupo y a la confianza en el potencial propio. Se dio que las delanteras estaban muy encendidas y disimularon desajustes generales. Pero el plan se agotó allí, o al menos no encontró una continuidad con el salto a un podio olímpico.

Fuente: LA NACION

Más allá del análisis, hay un componente emocional que a las chicas les estruja el corazón, y es el hecho de que por primera vez en 18 años, el seleccionado se quedó fuera de los cuatro primeros de cualquier torneo regido por la FIH. Lo que debería tomarse como una contingencia deportiva, ellas lo asumen como una suerte de deshonra para con las generaciones recientes y sus repetidos lauros. En realidad, otras potencias atraviesan sus cimbronazos y basta con observar a Australia, un equipo imbatible hasta Sydney 2000 y que a partir de ese certamen no pudo subirse a lo más alto en Mundiales y Juegos Olímpicos, desplazado por el dominio alternado entre Holanda y Argentina.

Habrá que forjar un proyecto a conciencia, nutriéndose con los mejores valores que surjan del Mundial junior, que se disputará en Santiago de Chile en diciembre próximo. No es un drama, es una oportunidad para empezar a reconstruirse.

Máxima, presente. Quizás atendiendo más al protocolo que le impone la realeza que al dictado de su corazón, la argentina Máxima Zorreguieta, reina de Holanda, saludó con júbilo desde el palco oficial los goles de Holanda en el triunfo 3 a 2 frente a las Leonas.

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