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Si hay algo que consiguió Independiente en la igualdad ante Rosario Central fue sacarse de encima el porte de equipo irregular con el que se autodefinió en lo que va del torneo Apertura. Ahora la constante es la mediocridad y la falta de identificación para hacerle frente a una realidad que los simpatizantes comienzan a reprobar públicamente. En el juego del sube y baja, Independiente anda por el suelo y con poca capacidad para volar hacia algo más alto.
Tanto Independiente como Central se empecinaron en llevar el aburrimiento hasta las últimas consecuencias. No hicieron más que justificar sus malas campañas y sus reveladoras posiciones en el campeonato. A un ritmo muy lento se prestaron la pelota durante todo el partido sin sonrojarse. Los intentos de Independiente en la primera etapa se apoyaron en los espacios que creó Claudio Graf en el área rival. Una arremetida del delantero provocó el penal con el que Oscar Sánchez abrió el marcador para los locales. En el segundo tiempo, el medio campo de Central ganó territorio gracias a las desatenciones que Independiente tuvo en ese sector. Fabián Carrizo se fue bien expulsado y el desconcierto se adueñó del conjunto de Avellaneda. A los 14 minutos, Faryd Mondragón cometió el único error de la tarde: despejó mal en un córner y el balón le quedó a Luis Calvo, que con un remate frontal determinó el empate. Después, el arquero subsanó su equivocación con tres atajadas muy buenas.
Menotti pareció conspirar contra sí mismo en la elección de los cambios en el segundo tiempo. La indiferencia de los simpatizantes locales dejó de ser tal cuando ingresó Toresani en lugar de Amaya. Pero la gota que rebasó la paciencia de los hinchas se produjo en la salida de Hanuch, cuando todos le apuntaban a Víctor López, que otra vez tuvo una tarde para el olvido. A partir de ahí se repitieron las primeras señales de fastidio en el ciclo Menotti en el club de Avellaneda. Durante la semana última, una de las preocupaciones en Independiente fue la suspensión de Esteban Cambiasso. También se dijo que por culpa de la AFA existe una mano negra en contra del equipo porque el técnico es Menotti. Y otros se entretuvieron con la discusión por la renovación del contrato del entrenador, calificada como una estrategia política de Héctor Grondona, presidente del club, para las elecciones del año venidero.
¿Alguien se acordó del fútbol? Ese que bien jugado suele ser una de las premisas del estilo que sostiene Menotti. Por lo que se vio en el estadio de la doble visera, no. No hubo intención para mejorar la imagen. Como si desde la conducción técnica se faltara al compromiso de mantener ese cariño que siempre tuvo con la gente. Y que ayer dejó en evidencia algunos desengaños. Mientras que en Central piensan en la segunda final de la Copa Conmebol que jugará pasado mañana con Santos -por eso actuó con algunos suplentes-, por el lado de Independiente no hay excusa que valga. Se quedó sin una competencia que lo movilice y con una imagen de las peores que se recuerde.
