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MELBOURNE.– Hace seis años comenzó a ser reconocido como "el hombre maratón". Todo por culpa –o gracias a eso, según el cristal empleado para la visión– de esa batalla de once horas y cinco minutos con el francés Nicolas Mahut sobre el césped de la cancha 18 de Wimbledon, el partido más largo de la historia del tenis, el del inolvidable 70-68 en el quinto set. "Por supuesto, ese partido me cambió la carrera por completo", le dice John Isner con una sonrisa a LA NACION, en el curso de una entrevista a solas luego de avanzar a los octavos de final del Abierto de Australia. "Big John" es uno de sus apodos, y le sienta bien, básicamente porque Isner es enorme, incluso cuando transita por los pasillos del Melbourne Park, donde buena parte de los tenistas superan con buen margen el metro ochenta de estatura. Pues bien: Isner mide 2,08 metros y pesa casi 110 kilos, y a más de uno le saca una cabeza de ventaja, o más. Tranquilamente este admirador de Karl Malone –leyenda de Utah Jazz– podría formar parte de cualquier franquicia de la NBA, pero eligió tomar la raqueta, que entre sus manos de gigante parece reducirse al tamaño de una paleta dulce. Ubicado en el puesto 11° del ranking, será una de las caras nuevas que los fanáticos del tenis de nuestro país podrán seguir en acción en un par de semanas en el Argentina Open.
"Nunca he estado en la Argentina, pero escuché cosas grandiosas. Uno de mis mejores amigos en el circuito es Juan Mónaco; tengo una gran relación con Pico, sé que va a jugar allí y me contó cosas muy buenas, así que estoy muy entusiasmado por ir. Je, él siempre me decía de ir a jugar a Buenos Aires y yo le respondía que de ninguna manera iba a ir, pero este año lo haré", contó Isner, que tiene 30 años y nació en Carolina del Norte, pero vive desde hace tiempo en Florida.
-Usualmente vos jugabas los torneos de la gira norteamericana de cemento…
–Sí, casi siempre jugaba en Memphis y Delray Beach, tradicionalmente iba allí porque es muy fácil, queda cerca de mi casa, pero este año quería hacer algo diferente y me animé. Y por otro lado, no tengo problemas en jugar en polvo de ladrillo. En realidad, lo tomo como un desafío. Me entusiasma la idea de ir y competir, es algo diferente. Estoy haciendo un cambio, y me entusiasma.
-?En general la gente te identifica con las canchas rápidas, pero tuviste algunos buenos resultados en polvo de ladrillo.
–Sí, me gusta jugar en cualquier cancha. Siento que mi servicio es bueno en todas las superficies, y en el polvo de ladrillo me da más tiempo y el pique es muy alto; eso me viene bien, porque yo soy alto también. Dos o tres de los cinco mejores partidos de mi carrera te diría que los jugué en polvo de ladrillo. Le gané a Roger (Federer) en una serie de Copa Davis, jugué muy bien otra serie contra Francia y jugué cinco sets contra Rafa (Nadal) en Roland Garros, en un partido muy cerrado. Puedo jugar muy bien allí.
-?¿Estás al tanto de que será un torneo con varios rivales difíciles?
–Vi la lista y dentro de los ATP 250 tiene uno de los cuadros más duros que se pueden encontrar. Está (Jo Wilfried) Tsonga, que nunca jugó allí; con David (Ferrer) el torneo tiene dos top 10. En su momento hablé con Tsonga sobre la posibilidad de ir a Buenos Aires y nos decidimos, él sabe jugar bien en canchas lentas, yo espero ir y jugar muy bien, en un nivel alto, y ver qué pasa. También irá Jack Sock; él considera que el clay es su superficie preferida, así que creo va a ser un torneo divertido.
-?¿Cuánto te marcó aquel partido con Mahut?
–Cambió muchas cosas, porque antes de ese partido estaba como tratando de encontrarme a mí mismo. Tampoco mucha gente sabía quién era yo. Ese partido me puso en el mapa, pero no me gusta ser recordado sólo por ese encuentro. Creo que he tenido una carrera muy buena, estuve en el Top 20 durante seis años seguidos, también fui Top 10. Es cierto que ése es el partido que todos recuerdan y con razón, claro, porque fue un partido extraordinario. Fue hace seis años… parece que no, pero fue hace mucho ya.
-?Mucha gente no sabe que también formas parte del Consejo de Jugadores de la ATP.
–Es una gran experiencia. Aprendí cómo el circuito funciona desde el lado de los jugadores y también de los torneos. Los jugadores más o menos estamos de acuerdo en general con las cosas que queremos y lo que nos merecemos. Es lindo estar en esas reuniones. Nos juntamos cuatro o cinco veces por año en los Grand Slams y en Miami. Hace cuatro o cinco años no pensé que estaría acá, pero me alegra ser parte de esto, y espero continuar.

