Los mejores del año: "Paula Pareto, la pequeña saltamontes", por Paloma Fabrykant

Paula Pareto fue campeona del mundo en 2015
Paula Pareto fue campeona del mundo en 2015
Medallista olímpica, este año la judoca se consagró campeona del mundo y ganó el Olimpia de Oro, pero el suyo es un ejemplo que excede los logros deportivos y nos inspira a todos
Paloma Fabrykant
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27 de diciembre de 2015  • 00:01

El periodismo es una actividad que proporciona mucho estrés, poca remuneración económica y alguna que otra entrada gratis. Pero cada tanto nos premia con un lujo que lo justifica todo, como fue para mí conocer a la campeona mundial y medallista olímpica de judo, Paula Belén Pareto .

La "Peque" me esperaen el comedor del Centro Nacional de Alto Rendimiento, donde dos veces al día sigue su rutina de entrenamiento. Ella es puntual, yo llego cinco minutos tarde. A primera vista me sorprenden sus ojos, mucho más grandes de lo que aparentan en fotos, y los impecables contornos de su espalda, amplia en los hombros y afinada en la cintura, como una pirámide invertida. Paula no está hecha de lo mismo que nosotros. Sus músculos poseen una cualidad turgente, reflejan más la luz. La piel le brilla. Estoy frente a 48 kilos de energía concentrada.

Hablamos media hora. Me cuenta sus inicios en el judo, sus experiencias en los Juegos Olímpicos de Beijing y Londres, su triunfo este año en el Mundial de Astana, Kazajistán, y las expectativas para Río. Cuando le pregunto sobre la diferencia con otros atletas que quedaron en el camino, habla de tenacidad y persistencia, de quedarse tras la clase repasando movimientos y programar cada año como un reloj suizo. Y pese a llevar dos décadas con esa vida, califica sus triunfos de "sorpresas", como si aún mereciéndolos no los esperara.

Me apabulla. Aunque le saco dos cabezas, me hace sentir chiquitísima, y hasta dudo de mi propio trabajo. ¿Merezco el tiempo que me está regalando? Porque, para colmo, la doctora Pareto también es médica. Sí, en los ratos libres que le dejaba el entrenamiento con la Selección Nacional, aprovechó para recibirse de una de las carreras más exigentes de la UBA. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Con qué excusa los demás mortales seguimos zafando del estudio o el gimnasio?

No se lo pregunto pero lo deduzco: Paula no vio la saga completa de Breaking Bad , ni The Walking Dead , ni Game of Thrones . No se colgó horas en el Facebook siguiendo la vida de nadie. No se dedicó tampoco –esto sí se lo pregunto y me lo confirma– a los menesteres de la vida amorosa. Mientras nosotros negociábamos nuestras relaciones, descargábamos series y jugábamos Candy Crash, ella entrenaba y estudiaba, competía y rendía, aprobaba y ganaba. Levantarse al alba, esforzarse todo el día, volver a casa a dormir, y repetir. Paula ha hecho carne la épica del deportista heroico. Y aunque es bien argentina, admite haber tomado de la cultura japonesa algo más que lances y caídas: la puntualidad, el respeto y esa nobleza en la victoria tanto como en la derrota, que hacen que por donde pase se diga de ella: "¿La Peque? ¡Una grande!"

Conocé a las otras 49 personas que nos inspiraron en 2015.

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