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En un Luna Park colmado por más de 3500 personas, la Argentina demostró que es una de las potencias mundiales del taekwondo, en la última jornada del XI Mundial de la ITF (Federación Internacional de Taekwondo). Finalizó en la segunda ubicación del medallero, detrás de Corea -país de origen de este arte marcial-.
De las dos medallas doradas, siete plateadas y seis de bronce que forman la cosecha argentina, la jornada de ayer resultó la más fructífera. Por la mañana, los seleccionados argentinos masculino y femenino se adjudicaron la medalla dorada en roturas especiales.
El estadio colmado por los aficionados que alentaron ruidosamente a sus compatriotas pareció venirse abajo cuando Ana Coronel, Silvina Querín y Carolina Menegazzo le dieron la primera medalla dorada a la Argentina y luego corrieron a abrazarse con sus entrenadores y sus compañeros.
Alan Andreassi se transformó en uno de los símbolos de la consagración. A pesar de su lesión en la rodilla -que anteayer le impidió definir las semifinales- el joven, de 18 años, logro quebrar la tabla de una pulgada. Junto con Alejandro Gartenbank -el otro argentino que rompió la madera-, le dieron la medalla dorada a la Argentina.
Por la tarde, el equipo argentino de lucha femenina perdió con su par coreano por 3 a 0 -Querín, Menegazzo y Vilma Fernández fueron las derrotadas-.
En la final de formas, el equipo femenino -formado por Coronel, Romina Quintana, Querín, Fernández y Menegazzo- corrió la misma suerte. Como no podía ser de otra manera, las coreanas volvieron a eregirse en verdugos.
En las finales restantes, los equipos ganadores fueron Corea -rotura de potencia femenina-, Inglaterra -rotura de potencia masculina-, Polonia -lucha masculina-, y Corea -formas masculina-.
La nota de color se dio al final del día. Cuando concluyó la competencia, se realizó una demostración de formas y roturas, a cargo del equipo nacional de exhibición. Luego, los neozelandeses subieron al escenario para deleitar a la gente con su haka y terminar unidos en un abrazo fraternal con un grupo de argentinos. Entonces en todo el estadio se escuchó al unísono: "Argentina/ es un sentimiento/ no puedo parar/ olé, olé..."
En el cierre de la jornada, se realizó la entrega de premios, en la cual niñas vestidas de paisanas entregaron las medallas y una ramo de flores a los deportistas.

