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Después de comprobar que el negocio podía agrandarse y mejorarse, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) llegó a la conclusión de que su hijo dilecto, la Copa Libertadores de América, debía renovar su prestigio y adaptarse a los nuevos tiempos. Por ese motivo, el tradicional torneo de América del Sur dio un giro de 180 grados en esta realización 2000, que comenzó ayer con el triunfo por 4 a 0 de Palmeiras, el último campeón, sobre The Strongest, de Bolivia.
Esta cirugía mayor en la organización del certamen apunta a jerarquizar el aspecto deportivo y el económico y, como consecuencia, sugiere un reacomodamiento político en el contexto de la FIFA. La Copa Libertadores venía perdiendo terreno en comparación con los premios que ofrece la Mercosur y se apagaba frente al brillo deportivo que posee la Champions League de la UEFA. De ahí el golpe de timón. Empecemos por las modificaciones en la estructura del torneo.
Más equipos, más grupos. Una de las novedades es el incremento en la cantidad de participantes: la Copa Libertadores contará ahora con 32 equipos. En 1960, año del bautismo, arrancaron siete participantes y durante muchas años, hasta 1999, se llegó hasta veintiún conjuntos (dos por país más el último campeón), divididos en cinco grupos.
En esta oportunidad, las naciones de los 32 equipos, que estarán agrupados en ocho zonas de cuatro, fueron determinadas de acuerdo con el criterio de la CSF, que privilegió la historia futbolística. Así, a Brasil y a la Argentina se les otorgaron cuatro plazas, con la aclaración de que los brasileños tienen esta vez a un representante más, Palmeiras, por ser el último campeón.
Los cuatro de la Argentina son: Boca, campeón del Clausura 99; River, ganador del Apertura 99, y San Lorenzo y Rosario Central, los dos mejores equipos en la tabla de posiciones generales de la última temporada. River, con esta participación, se convertirá en el equipo argentino con mayor cantidad de intervenciones consecutivas, con cinco.
Además, hay tres conjuntos que participan por Uruguay, Colombia, Chile, Perú, Paraguay, Ecuador y Bolivia, mientras que México está representado por dos equipos, que eliminaron a los representantes venezolanos en un torneo Pre Libertadores.
Como primera regla se determinó que las cabezas de grupo sean los cuatro argentinos junto con cuatro de los brasileños, incluido Palmeiras. En cada zona, los cuatro equipos son de países diferentes, cuestión que no estaba contemplada en los torneos anteriores; la única excepción se dio en el Grupo 7, con Palmeiras y Juventude, de Brasil. Antes, los grupos se formaban con dos parejas de equipos del mismo país.
Ya no será tan generosa la clasificación para los octavos de final; no bastará terminar tercero para avanzar de etapa, sino que sólo pasarán los dos primeros de cada grupo. Por lo tanto, la especulación en el campo de juego quedará de lado, al menos en los papeles.
Además, los equipos de una misma asociación ya no tendrán que enfrentarse entre sí cuando se clasifiquen para los octavos de final. Ahora, en esa etapa se medirán los primeros y segundos de cada grupo en partidos de ida y desquites, sin importar el color de la bandera.
Premios. Lo primero que sale a la luz es que hay una clara intención de revalorizar el torneo con montos mucho más tentadores respecto de los últimos años.
En 1999, Palmeiras se adueñó de 825.000 dólares por la obtención del campeonato, mientras que Deportivo Cali, el subcampeón, embolsó 325.000. Esa plata provenía del acuerdo entre la Conmebol y Toyota, patrocinador del certamen.
Dichos premios de parte de la empresa automotriz se mantendrán para la Copa Libertadores 2000, pero a éstos se le sumará una retribución económica para cada equipo a medida que avance en el torneo, con lo que el ganador se llevará 4.925.000 dólares, sin tener en cuenta los contratos televisivos por partido ni la recaudación.
Y en el detalle en cada una de las etapas aparecen estos premios: en la primera rueda, cada equipo que juegue como local percibirá 150.000 dólares; en la segunda rueda, 450.000; en los cuartos de final, 550.000, y en la semifinal, 650.000. El campeón recibirá 2.000.000 de dólares y el subcampeón, 1.000.000. Todo esto hace un total de 41.000.000 de dólares en premios.
En 1998, la Copa Mercosur ofreció una recompensa para el ganador de 4.600.000, que dejaba muy atrás al campeón de la Libertadores. Producto de esta amplia brecha, la CSF decidió colocar nuevamente a la Libertadores en un plano superior respecto de la Mercosur, y en la decisión prevaleció la historia de cuarenta años que avala a la Copa Libertadores.
Pero los premios que se entregarán en este torneo no le hacen ni sombra a los que se darán en la próxima Champions League, que también abarcará a 32 equipos en su tramo final: el equipo ganador puede llevarse la increíble suma final de US$20.851.485, ya que se otorga un adicional de dinero por los partidos ganados.
Claro está que los números que se manejan en Europa son inalcanzables. Por lo pronto, se busca que el espíritu de la Copa Libertadores permanezca inalterable. Y también, que el fútbol de América del Sur respire aires de renovación y cambio. No vendrán mal.




