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La potencia lumínica del Estadio Nacional de Quilmes no disminuía un ápice, pese a que ya había caído el telón del Champions Trophy con la derrota ante Holanda por 1-0 en la final. Luciana Aymar, de 29 años, se prestaba para las fotos con un grupo de adolescentes de riguroso gorro de arlequín celeste y blanco. A unos metros, su compañera Sofía Román, de 18, intentaba atajar una bandera que sus más allegados le arrojaban desde la platea.
En ese contacto con los hinchas, anteanoche estuvo representado el juego de extremos que viven hoy las Leonas. La rosarina Aymar simboliza al grupo de las consagradas, mientras que la marplatense Román es el último eslabón del recambio que experimentó el seleccionado.
Cuando Lucha alcanzaba su pico máximo de gloria en el Mundial de Perth 2002, Sofía se fascinaba definitivamente con el hockey desde su casa y no había foto de su ídola que no se bajara de Internet. "Tengo una sensación inexplicable. Pasé de seguirlas desde chiquita a jugar con todas ellas. Por ahí, durante el torneo me trasladaba mentalmente a aquellos tiempos de fanática y no lo podía creer", comenta la chica del Mar del Plata Club, que cursa la carrera de Turismo.
-Fue tu torneo debut con las Leonas. ¿Qué te dejó como enseñanza?
-Que si una se entrena y te tenés confianza, se puede llegar. Ante todo, me llamó la atención la unión del grupo.
-Lucha, ¿cómo fue la incorporación de Sofía al plantel?
-Es cierto que nos separan 11 años de edad, pero ella es muy madura. Se ve que admira a las jugadoras de este plantel por los comentarios que hace y la manera en que se comporta. Es lo mismo que me pasó a mí cuando pasé a integrar un seleccionado en el que ya estaban Karina Masotta, Gabriela Liz, Gabriela Pando y Vanina Oneto, entre otras. Sofía se adaptó muy bien y la tomamos como una mascota , la cuidás, la querés proteger.
-¿Y cómo la viste en la cancha a lo largo del certamen?
-No le importó nada: fue para adelante, eludió, quitó. Y no es algo fácil de lograr, porque sólo tiene 18 años y se enfrentó con jugadoras de más de 200 partidos internacionales; creo que otras no se animarían a hacer lo mismo. Es habilidosa y no le pesó la camiseta ni el contacto con sus compañeras.
-Sofía, ¿cuál es tu opinión de Luciana como jugadora?
-Está más allá de todas porque no se puede creer las cosas que hace. Siempre estoy mirándola y analizando sus movimientos como aprendizaje para el futuro. Y a nivel personal me pareció muy abierta.
-Lucha, ¿cómo se dio el contacto entre ustedes en la concentración?
-Me acerqué yo primero, algo lógico por su edad y por la vergüenza que puede llegar a sentir en la relación con las más grandes. Lo más importante es que tanto la irrupción de ella como la de las otras chicas nuevas provocaron una gran motivación en el equipo. Jugaron el torneo como experimentadas, sin sentir la presión.
-Sofía, ¿cómo manejaste los distintos momentos dentro de la cancha?
-En los primeros partidos me sentí muy nerviosa, pero frente a Australia me solté y pude disfrutar un poco más. Varios entrenadores me dijeron que me tengo que ir acostumbrando al roce internacional a medida que pasen los compromisos.
-Frente a Holanda estuviste entre las 16, pero no te tocó ingresar...
-Igual valió la pena haberlo vivido en el banco de suplentes, desde donde aprendí un montón de cosas de un rival tradicional.
-Lucha, ¿qué sensación final te quedó del segundo puesto de la Argentina en el Champions Trophy?
-Estoy con bronca porque no me gusta perder a nada. Holanda figura un escalón más arriba y, más allá de que la brecha entre ambos equipos se achicó, el sistema que estamos utilizando para ganarles no es el ideal. Tenemos que encontrar un planteo distinto para herirlas. Además, los árbitros que dirigieron la final no fueron los mejores.
-¿Y a vos qué te pareció, Sofía?
-No sé si nos faltó algo. De lo que estoy segura es de que, por más que haya habido una renovación, la Argentina puede seguir muchos años más entre los primeros puestos de los torneos.Seguramente, ambas coincidirán de aquí en más en varios certámenes, pero las dos se plantean objetivos distintos. Luciana Aymar tendrá como gran meta los Juegos Olímpicos 2008, mientras que Sofía Román le apunta al Mundial Junior de 2009: "Me estoy preparando para ese torneo. Siempre tenía la ilusión de jugar en la selección mayor, aunque no imaginaba que sería en este momento". El mismo camino, pero con metas diferentes


