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Jorge “Locomotora” Castro murió este miércoles a los 59 años en el Bingo de Morón, donde se encontraba junto a su hija Quimey y su ex pareja. El fallecimiento del exdeportista argentino, recordado por su trayectoria en el cuadrilátero, reavivó el interés sobre su faceta personal y la magnitud de su familia. Castro, quien se casó siete veces a lo largo de su vida, solía referirse a su descendencia con su habitual sentido del humor y desparpajo. En diversas entrevistas televisivas, el exboxeador hablaba de sus numerosos herederos, con edades que abarcaban un amplio espectro generacional: “Sí, tengo 15 hijos... pero con distinta mujer”.

En una de sus últimas apariciones mediáticas, el programa Otro Día Perdido (eltrece), Castro repasó con Mario Pergolini la conformación de su clan familiar: “Yo tenía que poblar la Argentina”. En dicho espacio, aclaró que el hijo mayor tenía 42 años mientras el más pequeño alcanzaba los 16. La dispersión geográfica de sus hijos, quienes residen tanto en Buenos Aires como en Caleta Olivia, no resultó un impedimento para el vínculo que él aseguraba mantener. “Mis hijos son mis amigos”, sostuvo ante la consulta del conductor en aquel ciclo.

La complejidad de gestionar una familia numerosa derivó en anécdotas curiosas que el mismo Castro compartía sin filtros. El deportista admitió en reiteradas ocasiones su dificultad para memorizar los cumpleaños y nombres de todos sus integrantes.
“Si vos me preguntás si hoy es el cumpleaños de tal hijo, no me acuerdo”, supo decir el excampeón. Esta situación se trasladaba también a sus 14 nietos. “Tengo nietos mellizos y la vez pasada puse: ‘Mi hijo mellizo’. Y mi hija me dice: ‘Callate, viejo, que son tus nietos’”, relató el exboxeador en el programa La Noche de TyC Sports.

El rol de padre no fue ajeno a las polémicas y a la intensidad que caracterizó la vida pública de Locomotora. El boxeador contó que algunos de sus hijos vivían en Italia y Paraguay, sin que él tuviera un contacto frecuente con ellos. Pese a las distancias y los años, Castro expresaba un deseo de cercanía. “No tengo conexión con las madres pero me gustaría saber de ellos. Me gustaría que ellos me conocieran”, reveló en PH, Podemos Hablar (Telefe). Esta faceta menos conocida del campeón, alejada de sus triunfos deportivos, reflejó una personalidad singular que alternaba la calidez con la despreocupación ante las convenciones sociales.

Los 15 hijos de Castro convivieron con la realidad de un padre que vivió bajo las luces del éxito deportivo y los altibajos económicos. El deportista aseguró que intentó proveer a todos sus herederos de manera equitativa durante sus años de mayor gloria. “A todos les di por igual. En ese momento, era campeón del mundo, la ganaba peleando y fácil”, explicó en la entrevista con Pergolini. Esta estabilidad, no obstante, tuvo momentos de tensión por los siete matrimonios que contrajo el santacruceño. La vida del Roña transcurrió entre el gimnasio, el ring, la televisión y, finalmente, su compromiso con comedores comunitarios en el conurbano bonaerense.
Su actual pareja, Noelia Vigliarolo, compartió el dolor por la pérdida a través de un mensaje público. “No sé cómo voy a hacer para seguir sin vos, mi amor. Se me fue la vida”, escribió en su perfil de Instagram. La familia de Castro, compuesta por sus 15 hijos y sus 14 nietos, atraviesa este momento de duelo con el recuerdo de un hombre que, a pesar de las dificultades para recordar nombres o fechas, dejó una marca indeleble en la vida de cada uno. La historia del clan Castro constituye un reflejo de su propia vida: intensa, impredecible y genuina.

