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Noche de verano en el Campus de Maldonado. Es el 26 de enero de 1996. El Sub 23 de Daniel Passarella que se prepara para conseguir la clasificación para los Juegos Olímpicos de Atlanta en el torneo Preolímpico, de Mar del Plata, juega con Paraguay por la Copa Mercosur. Claudio López es titular. Ariel Ortega reemplaza a Delgado, y poco después Hernán Crespo sustituye a Gustavo Barros Schelotto. Es el bautismo del tridente. Juntos, juegan los últimos 18 minutos del partido. Y a seis minutos del final, el Piojo marca el gol de la victoria y lo festeja con su patentado inflador. La sociedad ya anticipa que se va a entender muy bien.
Después de ese estreno volvieron a compartir 28 minutos ante Uruguay (1 a 1, con gol de Crespo) y sólo 4 minutos con Dinamarca (5 a 0, con otros dos tantos de Crespo), en los dos últimos amistosos que depositaron a aquella formación en el Preolímpico de Mar del Plata. ¿Por qué no jugaban juntos? El Piojo era titular, pero su compañero de fórmula era Marcelo Delgado. Hernán -por aquellos días, también marginado de River por Ramón Díaz- estaba en el banco y cada vez que ingresaba, anotaba. Ya en el Preolímpico, jamás consiguieron la titularidad compartida. Jugaron 36 minutos en la goleada por 3 a 0 ante Venezuela (una conquista de López); otros 35 minutos en una nueva victoria por 2 a 0 ante Venezuela (uno de Crespo, otro del Piojo), y 15 minutos con Brasil, en la final que la Argentina se imponía por 2 a 0 y terminó 2 a 2, y ese empate le dio el título al equipo que dirigía Mario Zagallo. López también anotó aquella noche marplatense de principios de marzo.
La apuesta definitiva de Passarella por el tridente sólo llegó en los Juegos Olímpicos de 1996, en Atalanta. Allí sí, ellos se afirmaron en la titularidad. López-Crespo en la ofensiva, con Ortega como enganche, pero con amplia libertad para integrarse al ataque. Victoria en el debut ante los Estados Unidos por 3 a 1 (un gol de Crespo); dos empates 1 a 1 sucesivos con Portugal y Túnez -en ambos casos con conquistas de Ortega-; 4 a 0 frente a España (dos de Crespo y otro de López); 2 a 0 en las semifinales a Portugal -ambos de Crespo- y la caída en la final por 3 a 2 con Nigeria, con gritos que no alcanzaron de Crespo, de penal, y del Piojo.
Para esa época, claro, los tres ya habían debutado en el seleccionado mayor -incluso Ortega había participado del Mundial de los Estados Unidos- pero nunca se habían encontrado los tres. Hasta... el 12 de febrero de 1997, en Barranquilla, por las eliminatorias para Francia 98. Y la sociedad no podía arrojar mejores resultados porque en aquel partido clave, la Argentina ganó por 1 a 0, con gol del Piojo.
Y como el Káiser había borrado a Gabriel Batistuta del seleccionado, también coincidieron en el 2 a 1 ante Ecuador (Crespo y Ortega); en el 2 a 0 con Perú (un gol de Crespo), compartieron 21 minutos en el 2 a 0 con Venzuela (otro tanto de Crespo), en el 2 a 1 de la clasificación ante Chile (el grito decisivo fue del Piojo) y en el 0 a 0 con Uruguay. El Mundial de Francia, en cambio, no los unió ni por un minuto.
En la etapa del entrenador Marcelo Bielsa regresó el triángulo. Ahora, por el nuevo sistema del entrenador, con tres puntas bien definidas: dos wines a la antigua y un centroatacante. Las posibilidades de que se juntaran han estado supeditadas a las ausencias de Gabriel Batistuta, titular natural por el centro del área adversaria.
Atacaron en el 2 a 0 ante Brasil, en el Monumental (gol de Crespo); también en el 2 a 0 con España, en Sevilla; en el 4 a 0 con Venezuela, en Maracaibo (otra anotación de Crespo), y durante 20 minutos protagonizaron la ofensiva en el último triunfo por 3 a 1 con Colombia, en Bogotá, donde otra vez Crespo se inscribió en el marcador. Les sobran antecedentes para creer.
El récord es aupicioso. Ariel Ortega, Hernán Crespo y Claudio López jugaron juntos 22 partidos -14 de ellos como titulares- entre el seleccionado mayor y los amistosos, el Preolímpico de Mar del Plata y los Juegos Olímpicos de Atlanta que disputó el equipo Sub 23. ¿Y cómo le fue a la Argentina? Se impuso en 16 de esos cotejos, empató cinco y sólo perdió uno..., pero ese fue especial: el 3 de agosto de 1996, ante Nigeria, por 3 a 2, en la final de los Juegos. A través de estos 22 encuentros, en 20 siempre alguno de ellos anotó. Sólo con Uruguay, por las últimas eliminatorias, y ante España, en el amistoso de 1999, ninguno anotó. En esos 22 cotejos, el conjunto albiceleste hizo 47 tantos, y el tridente conquistó nada menos que 29, entre los 16 goles de Crespo, ocho de Claudio López y cinco de Ortega.



