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Mucho se dijo sobre las acusaciones de Javier Castrilli . Según sus palabras, en una reunión Jorge Romo, presidente del Colegio de Arbitros, les recomendó a varios referís que antes de sancionar a un jugador se fijaran de qué clubes son y qué dirigentes son de esos clubes. Uno de los reclamos de sus colegas, sobre todo de los más reconocidos, fue que el Sheriff no daba nombres. Pero finalmente los dio, no ante ellos, sino ante la Justicia; comenzó en la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados y continuó ante el juez Víctor Perrotta, que tiene a su cargo la causa de la violencia en el fútbol.
Tras una investigación, La Nación Deportiva tuvo acceso a los famosos nombres que Castrilli aseguró que estaban presentes en la famosa reunión con Romo, además de otros árbitros y de otras personas que pueden darle crédito a sus denuncias.
Con los nombres en sus manos, Perrotta acumuló información y continuará analizando los manejos del fútbol argentino. Según trascendió, lo que más le preocupa es el desempeño poco claro de la mayoría de los dirigentes, a quienes siempre acusó de no estar comprometidos en la lucha contra la violencia.
El magistrado se encuentra frente a un caso que se asemeja a una caja de Pandora. Primero fueron los barrabravas, después las denuncias de Castrilli, más tarde la Asociación Argentina de Técnicos -el jueves próximo se reunirán en su sede para estudiar los pasos por seguir- le expresó su preocupación por las agresiones que sufrieron dos de sus afiliados Daniel Córdoba, de Platense, y Víctor Damiano, de Los Andes, y ayer recibió un pedido de varios socios de Huracán para que la AFA sea intervenida.
Estos elementos, algunos con mayor asidero que otros, representan un gran dilema para Perrotta. Por lo pronto, no falta mucho para que el juez decida si le da o no vía libre al recurso de amparo que le presentó la fundación Fair Play luego de que levantó la suspensión del fútbol. En cuanto a las denuncias de Castrilli, se supo que quiere seguir aglutinando información y, quizá, derivar el caso a un juzgado para que éste lo investigue puntualmente, algo que él no puede tiene muchísimas causas.
Para que la AFA sea intervenida, la denuncia debería hacerla una entidad con personería jurídica; además, varias fuentes judiciales especulan con que eso sólo podría suceder a través de un decreto del Gobierno.
¿Qué pasará? No se sabe. Porque día tras día Perrotta se encuentra con nuevas denuncias, cartas anónimas, actos de violencia en las canchas, amenazas... Y lo más importante, y grave a la vez, la falta de colaboración de los dirigentes.
Son muchos los elementos, pero, al parecer, son pocas las personas que quieren que, de una vez por todas, el fútbol no tenga nada que ver con manejos extraños de sospechas y violencia.
El escrito presentado por Castrilli, avalado por su firma, está dividido en tres partes.
En el caso de Rossi vale aclarar que Castrilli lo cita en el escrito porque, en el programa Tribuna Caliente, que se emite por Telefé, el periodista dijo que había tenido contacto con referís que apoyaban al ex árbitro, pero no querían que su nombre se diera a conocer.


