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Nadie se atreve ya a ahondar con precisión en las profundidades de la crisis de Racing. Muchas premoniciones se lanzaron y se volvieron ridículas ante el imperio de la realidad: siempre fue posible estar un poco peor. La curva descendente que la entidad de Avellaneda transitó en los últimos lustros la coloca en el umbral de un nuevo punto límite: la quiebra.
Los desatinos económicos -que muchas veces se trasformaron en zafarranchos- acumulados a través de los distintos gobiernos quedaron lejos de ser solucionados por algún exorcismo. No es broma hablar de 62.500.000 pesos de pasivo. Esta misma crisis se trasladó inevitablemente al fútbol, donde los resultados, obviamente, también fueron deficitarios, con el descenso de 1983 como el momento más aciago.
Se acabó, entonces, el tiempo de los mesías y salvadores. Hoy se realizará una asamblea, que tratará estos temas: balances 1995/96 y 96/97; presupuesto de gastos del ejercicio 96/97 y rescisión de contratos con las empresas Nuevos Clubes Argentinos y Racing 2000, por la explotación del estadio y la sede social.
Aunque la quiebra no figura en el orden del día porque todavía no es algo seguro, será el tema del que se seguirá hablando en las próximas semanas. Ya lo echó al ruedo el presidente Daniel Lalín hace un mes y medio: "La quiebra es inminente. No le podemos pagar a nadie", y el vicepresidente 2º, Luis Buchner, agregó: "Yo creo Racing no dura más de dos meses sin ir a la quiebra".
Cuando asumió Osvaldo Otero como presidente del club, en 1995, con el apoyo de Lalín, se propusieron salir campeones y sanear las finanzas. Para esto se cerró el concurso de acreedores existente y se abrió uno nuevo, que redujo la deuda de 28 millones a 12.700.000, con una financiación a 5 años con uno de gracia.
Pero se compraron jugadores compulsivamente (con elevados contratos) y no se generaron recursos. Lalín y Otero se separaron y el pasivo trepó a la actual y monstruosa cifra. El 5 de enero último, el calvo empresario asumió la presidencia. Como no se puede abrir una nueva convocatoria hasta un año después de cerrada la actual, Lalín ve como salida la quiebra, que unificaría acreedores. Esto generó la reacción de la oposición, que se manifestó enérgicamente en contra con un argumento casi unificado: a Lalín no se lo votó para eso.
¿Qué significa ir a la quiebra? Es un tema complejo y de resolución incierta. Las autoridades cesan en sus funciones y las decisiones las tomaría un juez, según los informes del síndico que queda a cargo de la administración.
Inmediatamente se determina la liquidación de los bienes, pero esto no implica necesariamente la desaparición de club. La liquidación se puede hacer en marcha, es decir, el club podría seguir funcionando si así lo determina el juez. La continuidad del fútbol es una cuestión más por resolver. Pero el asesor letrado de la AFA, Agricol de Bianchetti, dio una pista sobre lo que podría suceder: "Si Temperley, que está en quiebra, juega, Racing ni qué hablar".
Un club que está en cesación de pagos, como Racing, puede ir a la quiebra por el pedido de un acreedor o por propia voluntad. En este último caso es necesaria la aprobación de la asamblea de representantes.
Pero, ¿podría esto ser una estrategia de las actuales autoridades para reducir la deuda? Aunque todos lo niegan, indicios no faltan. Lalín dijo más de una vez que con la venta de Marcelo Delgado se arreglaban los problemas de Racing; que el club sólo podía pagarles a los acreedores aproximadamente un 25% de lo adeudado, es decir, unos US$ 15 millones, justamente, algo más que la cotización del delantero; y también que si los acreedores aceptan esta proposición de pago no se llegará a la quiebra.
Y si se va a la quiebra, Lalín tendrá un lugar en el comité de acreedores por ser el mayor. Pero, además, existe la posibilidad de que se nombre un coadministrador, que trabajaría con el síndico, y podría ser... Lalín.
Por ahora, éstas son especulaciones. Lo cierto es que en el club no hay dinero. Entonces, surge una pregunta: ¿cómo es que se gastarán 4 o 5 millones de dólares en refuerzos, como ya se dijo? La idea es que los jugadores sean comprados por un grupo de inversores y que los derechos federativos estén a nombre de Racing, de Uruguay, club del que Lalín tiene los derechos para explotar el fútbol. En Racing estarían a préstamo.
No se pueden hacer premoniciones. Esto es Racing. Sólo el tiempo determinará si se llega a la quiebra o no, y si esta marcará el colapso o el resurgimiento de la vieja Academia.
Se alzan varias voces cuestionadoras
Así opinaron figuras influyentes sobre la posible quiebra:



