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Nunca en la historia hubo una crisis en las Leonas de esta magnitud. Se vivieron situaciones difíciles que se hicieron públicas, como los conflictos de Cecilia Rognoni y Soledad García con distintos cuerpos técnicos, pero jamás se había desencadenado una renuncia masiva de jugadoras por desacuerdos con la dirigencia. Y lo peor de todo es que aún no se sabe el alcance final de esta hecatombe, que deja maltrecho a uno de los seleccionados más emblemáticos de nuestro país.
La semana pasada, Rosario Luchetti había dado un paso al frente al expresar su rechazo a las formas que utiliza la Confederación Argentina de Hockey (CAH). Envió un comunicado que confirmaba su renuncia al equipo por "no compartir los mismos valores con la dirigencia". Pero la atmósfera seguía enrarecida y, ayer por la mañana, otras cuatro Leonas de peso dieron el portazo. "Sentimos que hoy no se están cuidando los valores con los que fuimos formadas. Nuestra prioridad siempre fue y es la camiseta argentina, por eso apoyamos y seguimos la línea de nuestra subcapitana Rosario Luchetti", comunicaron Carla Rebecchi, Silvina D'Elía, Mariela Scarone y Daniela Sruoga, pilares del equipo.
Faltaba la respuesta de Luciana Aymar, que dio a entender que no seguirá bajo estas condiciones y frente a semejante panorama, más allá de que está al borde del retiro. En Twitter, la capitana manifestó: "Lamento profundamente el momento que está pasando el seleccionado, siento tristeza por las renuncias, las entiendo... Últimamente nos tocó pasar por situaciones complicadas. Deseo como desde el primer día que vestí esta camiseta que haya comunicación y armonía. Lo pensaré mucho, pero mis últimos días como jugadora dependerán como nunca que se logre lo mejor para el bienestar del equipo".
Luego del alejamiento de Luchetti, la CAH miró hacia adelante y no se detuvo en atender esta situación en particular. Pero frente a las nuevas cuatro bajas, se decidió adelantar la reunión del consejo directivo para el viernes -reunión en donde participan representantes de todas las provincias- y luego se comunicará a la prensa cuáles serán los pasos por seguir. Lo más parecido a un comité de crisis. No sólo está en juego la salud del ciclo de Santiago Capurro, que arrancará a fines de este mes con la primera citación de jugadoras, sino la continuidad de un equipo que lleva 14 años consecutivos en la elite del hockey sobre césped, desde la conquista de la medalla de plata en Sydney 2000.
Las Leonas ya fijaron su postura, pero el concepto de "los valores" las deja a mitad de camino. Todo queda en abstracto y sus palabras a través de los comunicados no expresan su disconformidad en detalle. En realidad, las jugadoras se sintieron ignoradas cuando Aníbal Fernández -titular de la CAH- echó en abril de 2013 a Marcelo Garraffo, un DT que reunía el consenso general, y volvieron a padecer un gran malestar con la designación de Emanuel Roggero. Ahora, consideran que la gota rebasó el vaso con el nombramiento de Santiago Capurro, que fue asistente de Carlos Retegui hasta el Mundial de La Haya. No lo quieren porque consideran que es "más de lo mismo". Es decir, un hombre con el estilo de conducción del Chapa, actual head coach y que tuvo injerencia en la designación de Capurro, su "hermano", tal como lo definió durante su presentación.
En suma: las chicas querían ser escuchadas para la conformación del nuevo cuerpo técnico y por tercera vez se encontraron con una pared del lado de los dirigentes. Necesitan una cara nueva, alguien que les transmita nuevos incentivos deportivos, como lo fue el propio Retegui en 2009, cuando reemplazó a Gabriel Minadeo. La pregunta es hasta qué punto ellas pueden tomarse esas atribuciones, algo que debe responderse en su propio ámbito. Mario Galliano, secretario de la CAH, señaló: "Las jugadoras sacan un comunicado, pero no dicen cuáles son los valores. Después le piden favores al presidente de la CAH. Hace poco, hubo dos jugadoras que volvían de Italia que le rogaron a Aníbal a ver si les podía gestionar un vuelo en primera clase. Ellas piden, piden, pero después lo matan".
Pueden desencadenarse más renuncias antes de que haya una respuesta oficial de la CAH. El desenlace es imprevisible, porque la entidad cuenta con todo el poder para hacer y deshacer, pero al mismo tiempo su principal sustento son los jugadores y jugadoras, el patrimonio esencial. Así lo afirmó Aníbal cada vez que tuvo oportunidad: lo más importante son las personas que visten la camiseta celeste y blanca y representan al país por el mundo. Se llegó al punto límite: Leonas y dirigentes no pueden convivir con esta olla a presión. Urge un sinceramiento entre las partes.
Luis Bruno Barrionuevo es otro de los que está herido por la actual conducción de la CAH. El PF más influyente que tuvieron las Leonas se siente triste y decepcionado porque nunca le fue informado que no seguiría en el cuerpo técnico tras el Mundial.




