Suscriptor digital

La sangrienta lucha por el poder

A costa de cualquier precio, los grupos de barrabravas de Boca se disputan el mando de la Nº 12.
(0)
31 de enero de 2000  

MAR DEL PLATA.- Viejos rencores salieron a flote a sangre y fuego. La hinchada de Boca, autodenominada la Nº 12, siempre fue una de las barras bravas más violentas de la Argentina, aunque en los últimos meses los hechos pasaron inertes a los pies de una descarnada lucha interna.

En 1983,el barrabrava José Barrita, más conocido como El Abuelo, tomó el poder de la hinchada, que hasta ese momento era comandada por Quique, el Carnicero. Según cuentan en el barrio de La Boca, la dirección del grupo de violentos se dirimió en un partido con Ferro, antes de entrar en la Bombonera.

La batalla campal comenzó en Casa Amarilla y culminó en el Riachuelo; fueron más de seis cuadras de golpes, disparos y heridos.

Hasta el 30 de abril de 1994, El Abuelo fue amo y señor de la barra brava. Su palabra era indiscutible y hasta se daba el lujo de "proteger" a los hinchas de los pungistas que asolaban la popular local y les robaban a aquellos que la ocupaban.

Claro que aquel fatídico día de 1994, en el que los hinchas de River Walter Vallejos y Angel Delgado fueron asesinados en Brasil y Huergo después del partido en el que Boca había perdido 2 a 0 frente a su clásico rival, la historia comenzó a cambiar.

Con la cúpula de la Nº 12 encarcelada, acusada de esas muertes, los jóvenes violentos tomaron más protagonismo. Entonces "ascendieron" en la escala jeráquica de la hinchada Rafael "Rafa" Di Zeo y su hermano Fernando ("Nando"); Armando "El Oso Pereyra"; Miguel "Marcelo de Lomas" Cedrón; "Los Mellizos" José Luis y Eliseo Fernández; "Bebote" (no se sabe su nombre) y Roberto Ibáñez.

La cabeza del grupo siguió siendo un allegado a El Abuelo: "El Cabezón" Lancry; después de repartir las entradas de favor en el estacionamiento del club, este corpulento personaje dirigía los movimientos de la hinchada con un teléfono celular en mano, desde la tercera bandeja de la platea.

La historia recrudeció el 3 de marzo de 1999, cuando la barra comandada por "Rafa" Di Zeo decidió emboscar a sus pares de Chacarita en un amistoso que el equipo de San Martín jugó con Boca en la Bombonera, sin el visto bueno de la Vieja Guardia. Entonces, fueron detenidos y dejados en libertad, pero la unión de un principio entre los violentos ya no existía y las puertas quedaron abiertas para cualquier desenlace.

Un grupo de jóvenes de La Boca, vinculado con "Quique el Carnicero" (este hombre atiende un quiosco en Del Valle Iberlucea y Caminito) advirtió que la hinchada estaba dividida y pensó que ésta era la oportunidad de tomar el poder; por eso pasó lo de anteanoche en el estadio José María Minella, en esta ciudad.

La disputa fue sangrienta y la gente de Di Zeo juró venganza con la misma moneda. "¡Los vamos a matar a "fierrazos!", gritaban, casi desaforados, después de la pelea.

¿Fue una simple amenaza o bien se trató de un llamado de alerta que anticipa, en cierta manera, lo que puede llegar a ocurrir...?

Seguramente, el próximo capítulo no tendrá lugar de inmediato. Esta gente demostró que se toma su tiempo para atacar cuando menos lo esperan, como si esto fuera una selva, y ellos, animales.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?