

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Se advierte a simple vista. Claudio Spontón sufre el descenso de Platense como pocos. Es entendible, pasaron casi once años desde aquel 3 de julio de 1988, cuando el Ruso debutó con la camiseta marrón ante Boca, en la Bombonera. Casi una vida relacionada con la institución que lo vio nacer y crecer futbolísticamente. Por eso no tiene reparos en decir: "Es mi segunda casa". Hace un esfuerzo por contener las lágrimas; no puede. El rubio delantero quiere hablar; y lo hace con sinceridad. "Después del partido con River vi la cara del que era el utilero del club, que ahora está en silla de ruedas, y me puse a llorar; lo abracé como pidiéndole perdón. Es como cuando se incendia una casa y vos no podés hacer nada", dice.
Su mujer Laura, y sus hijos Ayrton (en honor a Senna, el piloto de F.1 fallecido), de 6 años, y Aylen, de 2, le dan cobijo en su casa de Florida. "El domingo, cuando llegué a casa, mi hijo me dijo descendieron papi...Con toda su inocencia me dejó paralizado y me hizo sentir la realidad; porque al perder la categoría también se desciende en lo económico", señala Spontón.
Entre mate y mate, este delantero que nació hace 30 años en Malabrigo, Santa Fe, no se esconde en excusas y analiza los por qué del descenso: "Todavía no lo puedo creer, le llevábamos casi 20 puntos a Unión... En el fútbol actual no te pueden descontar esa ventaja y a nosotros nos pasó. Quizás, el equipo tenga muchas carencias futbolísticas, pero con todos los problemas institucionales, esto era previsible. No descendimos antes por el plantel; otro equipo se hubiera ido antes".
El desconcierto que vivieron este año los jugadores de Platense tiene sus fundamentos. "Un día venía una persona y decía que era presidente del departamento de fútbol, al otro día venía otra y nos decía lo mismo; no entendíamos nada y perdíamos la confianza. Nosotros estuvimos cuatro meses sin cobrar... Juntábamos plata entre todos y la repartíamos con los que más la necesitaban. La última vez que vimos a un dirigente de peso fue antes del choque con Boca -en la 9a. fecha-, después... El sábado nos enteramos que sólo quedaron siete dirigentes de los 20 que tenía la comisión directiva", cuenta Spontón, que en su mejor momento pasó por River y fue convocado a la selección argentina por Alfio Basile, en 1991.
El plantel de Platense no sólo tuvo que luchar contra la crisis política del club, también sufrió el acoso de la barra brava. Este tema fue minimizado hasta por los propios futbolistas, pero la realidad fue inocultable. Y Spontón lo sabe. "En la Argentina siempre existieron las visitas de la hinchada. Acá es algo normal, aunque sea ilógico. Obvio que influye en los partidos... Hasta ahora no pasó nada grave; uno siempre cree que no va a pasar nada. Hasta te convencés de que esas personas tienen un límite y que sus amenazas no se van a concretar. Pero cuando pase..."
Un jugador, ¿puede patear normalmente un penal cuando unos días antes la barra brava amenazó de muerte al equipo, mostrándoles a todos armas de fuego? No, evidentemente. Spontón pasó por esa situación, en la 7a fecha, ante Ferro, y sirve como ejemplo de la presión de los violentos.
¿Estos grupos actúan por su cuenta? "Vos podés determinar que estos tipos no actúan solos, pero nunca comprobarlo. Por ahí queda una puerta abierta para que entren en el vestuario, o te dicen las mismas cosas que un dirigente o un entrenador, pero cómo lo comprobás", contesta.
Demasiados problemas para evitar el descenso. Se entiende el dolor de Claudio Spontón; y también por qué de la caída de Platense era previsible.


