Lazio campeón: Simeone cuenta el scudetto más increíble de los últimos años

"Por la mañana, el porcentaje de posibilidades que teníamos era mínimo; personalmente, gané una batalla".
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15 de mayo de 2000  

No podía suceder, pero sucedió. No había manera de cambiar un destino ya escrito, pero el destino cambió. No existía la posibilidad de que Juventus perdiera en Perugia, pero Juventus perdió. No existían resquicios para que Lazio llegara al segundo título de su historia, pero Lazio llegó. La definición más increíble de los últimos años sacudió a un fútbol italiano inmerso en denuncias de corrupción, festejos con invasiones a la sudamericana, campeones con carteles de ilegítimos, irregularidades en danza y árbitros cuestionados. Y Lazio, el que no podía ganar, ganó. Y Juventus, el que no podía perder, perdió.

Así se definió el scudetto. Así, después de superar a Reggina por 3 a 0, con goles de Simone Inzaghi, Verón (ambos de penal) y Simeone, Lazio se coronó campeón y rompió con ocho años consecutivos de título repartidos entre Milan y Juventus. Justamente Juventus, el que perdió por 1 a 0 en Perugia y dejó escapar un título que parecía seguro.

La definición, además, se dio con un agregado emotivo:por culpa de la lluvia, el segundo tiempo de Perugia-Juventus empezó una vez que ya había terminado Lazio-Reggina.

Con Juan Sebastián Verón conversando con los portugeses Fernando Couto y Sergio Conceiçao, y con Diego Pablo Simeone solo en el vestuario, el tiempo pareció una eternidad. El mismo Simeone lo cuenta así: "Yo no quería ni ver ni oír nada. Por eso me quedé en el vestuario. Estaba lleno de gente por ahí, pero yo estaba nervioso y quería seguir solo. Y no sabía nada, hasta que de pronto entró todo el mundo gritando que éramos campeones. Y bueno, fue una locura..."

Fue una locura, dice, y debe de ser cierto. Tan cierto como que antes hubo que sufrir en forma. "A la mañana, el porcentaje de posibilidades que teníamos era mínimo. Por eso, fijate que apenas si festejamos los goles. Nosotros necesitábamos ganar, pero después dependíamos de lo que hiciera Juventus."

Finalmente, Lazio ganó y Juventus hizo tan poco que perdió con Perugia. "Eso demuestra que en el fútbol, a la larga o a la corta, hay justicia. Este fue un campeonato para el infarto, pero lo ganó el mejor. Juventus fue más cínico, más contundente, pero nosotros jugamos mejor".

El cinismo de Juventus, de todas maneras, había hecho del calcio un torneo casi desapasionado:a ocho fechas del final, Juve llevaba nueve puntos de ventaja. Como para dejar de creer. O no, porque Simeone nunca deja de creer...

"Lo vi difícil, pero yo siempre tengo confianza. Yo nací para competir, jamás me vas a ver dándome por vencido antes de tiempo. Yo creí y todo el equipo creyó. Y bueno, metimos presión y acá estamos, dando la vuelta."

Una vuelta que parecía imposible hace tres o cuatro meses. "Lo que pasa es que tuvimos un enero-febrero no demasiado bueno. Nos caímos un poco, pero después nos recuperamos. Y ellos se cayeron al final. Todos los equipos tienen bajones. La diferencia es que el de ellos llegó en el momento más importante del año..."

El bajón de Juventus coincidió con un rush final impactante de Lazio. Y, sobre todo, de Simeone, convertido ya en icono y en goleador del segundo scudetto lacial (el otro fue en la temporada 1973/74).

"Estoy en un momento importante. No soy un goleador, pero a partir del tanto que le marqué a Piacenza (31» jornada) empecé una racha impresionante. Yo diría que aproveché las oportunidades, pero, ojo, sé muy bien cuál es mi trabajo."

Aquella tarde del gol a Piacenza, además, Diego empezó con un festejo que se hizo costumbre:señalarse con el pulgar de cada mano el número y el nombre que lleva en la camiseta. ¿De dónde salió eso? A ver...

"Ese partido fui al banco, pero yo consideraba que tenía que ser titular. Entonces, bueno, entré, metí el gol y se me ocurrió señalarme el dorsal. Fue como decir acá estoy."

La historia parece repetida: aquel partido fue al banco, en tantos otros partidos fue al banco... Y nunca protestó. O sí, pero lo hizo con goles, sin generar controversias.

"Este título es, para mí, una victoria personal. Cuando llegué acá nadie me daba posibilidades. Era como que no tenía lugar, como que nunca iba a ser titular. Y bueno, competí, hice sacrificios y supe aprovechar las oportunidades. Al final, además de haber ganado el título, gané una batalla personal. Es lo que yo siento."

Y la ganó siendo figura, encima. Algo que en el Inter, club que se lo sacó de encima en una maniobra supuestamente provocada por su friccionada relación con Ronaldo, no debe de haber caído demasiado bien:"Y bueno, son cosas que pasan. Yo igual tengo un muy buen recuerdo del Inter. Pero me fui y ahora estoy festejando, por más que hace un año era impensable que yo fuera tan protagonista en un Lazio campeón. En definitiva, siento que también por eso gané una batalla."

Lo dice Simeone, el que no podía ser titular en un equipo que no podía salir campeón...

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