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En verdad, en el minuto cero, Ciudad de Buenos Aires no sabía con qué tipo de rival se encontraría. Podía ser un adversario confiado en sus fuerzas para pelear de igual a igual u otro acomplejado, irresoluto y sin vuelo.
El misterio que estaba a poco de descubrir se llamaba Banfield, que logró cinco ascensos consecutivos y jugó ayer su segundo partido en la máxima categoría del hockey femenino. En definitiva, el conjunto del Sur mostró aquellos puntos altos y bajos según los momentos del encuentro. Y entre esos vaivenes de rendimiento terminó cayendo como visitante por 3-0 ante Ciudad, que tras la segunda fecha del Metropolitano comparte la vanguardia con San Fernando A, Saint Catherine´s, Buenos Aires y el SIC, con 4 unidades.
"Debemos jugar al 100 por ciento de nuestras posibilidades", había pedido el entrenador de Banfield, Jorge Marelli, antes del match. Sus dirigidas cumplieron el objetivo al pie de la letra en el primer período, y Ciudad se vio sorprendido y desbordado. Hasta desconocido.
El mecanismo de presión y control de la bocha andaba a la perfección en Banfield. Una vez que recuperaban las defensoras, el circuito de juego se prolongaba con las volantes Valeria Racedo y Analía Natoli, para que luego Jorgelina Bertoni complicara con sus gambetas para adelante y sus pases importantes.
Las visitantes exigieron al máximo a Ciudad con un planteo sin restricciones ofensivas y de presión asfixiante. Hasta tal punto fue positivo el sistema que Aldana Barral se perdió una ocasión clarísima a los 28 minutos del primer tiempo, que pudo haber desestabilizado a Ciudad.
El desarrollo empezó a cambiar luego del primer tanto de las locales, por intermedio de Belén Pallitto, a los 31 minutos. Fue entonces cuando el equipo de Carlos Geneyro tomó las riendas y consiguió jugar a su ritmo hasta el cierre del partido.
Se advirtió claramente la baja en el rendimiento físico en Banfield en el segundo tiempo: la presión ya no fue tal y se perdió concentración para quitar y crear. Jorgelina Bertoni se retrasó demasiado y las otras delanteras quedaron aisladas, sin ningún punch para inquietar.
Con la tranquilidad de que ya no tendría mucha exigencia para defender su valla, Ciudad se alargó en la cancha y volcó sus individualidades al servicio del ataque. Creció Mariana González Oliva en el medio y asumió la responsabilidad en la conducción Marina Di Giácomo, que anotó el segundo tanto en el tercer córner corto.
Ana Rocío Ubeira rubricó el 3-0 frente a este Banfield de dos caras: el voraz y entusiasta de los primeros 35 minutos y el tímido del segundo tiempo.


