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Aunque no se le noten, Mauricio Pellegrino tiene matices europeos. Entre las etapas como jugador, ayudante de campo y director técnico estuvo casi 15 años fuera de la Argentina. Entonces, es el indicado para describir las diferencias entre el futbolista argentino y el del Viejo Continente. "Son las mismas que tenemos a nivel cultural. Lo mismo que somos socialmente lo tiene el futbolista. El fútbol nos importa mucho y lo trasladamos a nuestra vida. Es un gran valor agregado. Y tenemos una deficiencia respecto de ellos: no valoramos tanto el trabajo en equipo. Pasa desde jóvenes. A nivel de equipo no nos va bien. Y podemos aprender muchísimo".
-¿Por el ego?
-No sé. Pero a nivel futbolístico nos criamos de otro modo. Me pasó a mí. Los padres gritaban "hacela vos, que vos sabés". "No se la des a aquél que le pega mal". Eso se va trasladando. El destino del equipo lo deciden los que tienen talento. Los otros, no. O que los que corren lo hacen para el que juega bien. Dimos roles, en vez en enseñarles a jugar mejor a los que no lo hacen tan bien, o a colaborar a los talentosos. Trabajar en equipo se resume a que todos tiremos para el mismo lado. Es ahí donde los argentinos tenemos un gran paso para dar.
-¿No pensaste en quedarte a vivir en Europa?
-Viví muchos años ahí, casi quince años. En unas vacaciones en que vine, tenía ganas de quedarme. Lo hablé con mi mujer. Estuve tres años como ayudante de Rafa Benítez, nuestra última experiencia fue en Inter [Italia], y decidí volverme en 2011. Hasta que emigré otra vez en 2012, a Valencia. En 2013 volví a Estudiantes. Pero a partir de tantas idas y vueltas, y de haberme mudado tanto, decidí quedarme. Me siento muy argentino y estoy muy contento en el lugar en el que estoy. No hago planes porque no sé lo que puede deparar el futuro.
-¿Y cuando viste lo que le pasó a Maxi Rodríguez [baleraron la casa de su abuela antes del clásico rosarino]?
-Me provocó mucha tristeza, pero actos vandálicos hay en todas las esquinas. Los hay en mi barrio. Hay robos. Lo que nos pasa a nivel social nos pasa en la cancha. Al fútbol lo culpamos de violento, pero somos una sociedad violenta. Hay violencia en los colegios, en las familias, en el maltrato a las mujeres, a los empleados. O están los talleres clandestinos. O hay violencia en las esquinas. El fútbol es como una vía de escape, pero trasciende todo. Los periodistas son violentos con algunos mensajes. Los entrenadores lo somos con reprimendas, con gestos. Somos una sociedad que traslada nuestra violencia, conduciendo somos muy violentos. Ir en una autopista es terrible.
-¿Ves fútbol todo el tiempo o te desconectás?
-Miro, pero los futbolistas no miran fútbol o no les gusta tanto porque hay un exceso muy grande. Incluso, me cansa a mí. A veces escucho a relatores de años que, a los diez minutos, están cansados. Claro, porque relataron miércoles, viernes, sábado o? llevan tantos años que están cansados. Un chico de 15 años no va a la cancha criticando el juego. Va a alentar al equipo y todo le parece bueno. Uno de 40 no lo ve igual. Y no te digo nada el de 60, que ve todo mal, siempre comparando con lo anterior. No es lo mismo un tipo que hace 40 años que ve fútbol, que las pasó todas, que un chico de 15 o 20, que va a apoyar. Hay diferentes facetas de hinchas.
-¿Vos ibas a la cancha?
-Me crié en un pueblo en el que iba a ver a Sarmiento de Leones [Córdoba], el equipo al que seguía. Al fútbol lo fui descubriendo. Después vine a la pensión de Vélez, vivía debajo de la platea y miraba mucho fútbol. En ese tiempo jugaban San Lorenzo o Argentinos como locales. Huracán, por momentos. Ahí descubrí muchos equipos y fui creciendo.
-¿Se está pegando mucho en el fútbol actual?
-Se juega fuerte. No sé si hay mala intención. Creo que no. No creo que haya algún jugador que vaya a romper a otro. Cuando uno va al límite, va con todo su ser. Y se juega con tanta velocidad que cualquier impacto te puede provocar una lesión.
Mauricio Pellegrino se puso por unos momentos en los zapatos de Gerardo Martino y analizó al seleccionado argentino. "Al equipo le cuesta porque no tiene tiempo de trabajo. Ser seleccionador es eso: él elige los futbolistas y hay que jugar partidos con apenas dos entrenamientos. Es imposible encontrar rendimiento. Por eso cuando hay una Copa América o un Mundial, se juega mejor en los cuartos o en las semis, ahí se encuentra el rendimiento. Siempre van de menos a más. Hay que darle tiempo. Jugamos una final de Copa América, una final de Mundial y estamos entre los mejores. Estamos en el lugar en el que tenemos que estar. Las finales las definieron un penal o un detalle. Eso es la alta competencia. Pero estamos entre los mejores. Tenemos que agradecer. Si nuestro fútbol es algo, es gracias a los grandes jugadores que tuvimos en nuestra historia. Si tenemos tanta jerarquía, lo mismo", afirmó el DT de Independiente.

