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MAR DEL PLATA.- Estaba feliz. "¿Retirarme? Je Estoy otra vez al ciento por ciento; tengo para un par de peleas más", comentaba más que satisfecho Jorge Locomotora Castro, luego de una ducha que duró mucho más que los cinco minutos que aguantó en el ring el colombiano José Luis Herrera, su endeble rival de anteanoche en la pelea que se realizó en el patinódromo de esta ciudad.
"Me quiero ir como un grande", se entusiasmó Castro, de 39 años, tras el triunfo por KOT en el segundo round. Por eso, ese adiós a los guantes sólo llegaría sobre el cierre de este año, pues la idea es una tercera pelea con Herrera y otra en los Estados Unidos ante un rival importante por una buena bolsa interesante, con la que ya lo tentaron.
La victoria en esta ciudad fue un trámite sencillo y conformó a las 2000 personas, que vibraron una vez más con uno de los ídolos del boxeo argentino. Quedó claro que esa devoción que tiene su público por él sigue intacta. Fueron a ver un nocaut y lo encontraron, aunque aparecieron algunas suspicacias, porque el colombiano se mostró tibio y no fue igual al hombre de perfil agresivo, que el 22 de abril último apabulló a Castro en el Luna Park y le ganó por KO en el cuarto asalto.
Sin embargo, en aquel primer cruce, Castro reaparecía tras un forzado retiro, luego de sufrir un tremendo accidente automovilístico. Anteanoche, con un estado físico óptimo y gran parte de su potencial intacto, se vieron algunos destellos del mejor Locomotora.
Apenas sonó la campana, Castro se adueñó del centro del ring. Acorraló a su rival y, en la corta distancia, varios golpes anticiparon el desenlace. Le alcanzaron tres.
En el segundo round, que fue corto, pero emocionante, Castro volvió a acertar con un cross al mentón. Se repitió la cuenta de protección para Herrera, que cayó por tercera y última vez contra su rincón, luego de un gancho de izquierda que para muchos no pareció tan violento ni certero. "Hígado que queda a la vista me lo como", sentenció Locomotora.
Ya ganador y aún sobre el ring, Castro pidió disculpas públicas por aquella derrota de abril. "Estoy recuperado y con la mejor potencia", aseguró. Por eso, ya piensa en una pelea en el exterior e imagina un último cruce con Herrera. Entonces, a fin de año, sería la hora de una despedida teñida de gloria.
Su confianza la resumió en su nuevo corte de pelo, con los colores de Boca y una corona amarilla en la nuca. "Soy el verdadero campeón", cerró feliz por una nueva noche de gloria.

