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Desde 2000, se jugaron varios clásicos en la Bombonera que se mantienen en la memoria popular.
Riquelme. Fue un festival xeneize, de principio a fin, el 8 de abril de 2001, un 3-0 por el Clausura con un brillante y controvertido Juan Román Riquelme. Pasó de todo: Ibarra abrió el marcador, con un zurdazo desde fuera del área. Al rato, Constanzo le contuvo un penal a Riquelme, pero en el rebote, el número 10 marcó con un cabezazo. Salió disparado hasta el palco principal, miró para arriba, allí en donde estaba Mauricio Macri, presidente de Boca, y dispuso las manos por detrás de sus orejas. Riquelme y Macri estaban en conflicto. "El festejo estuvo dedicado para mi hija, que es fanática del Topo Gigio", ironizó. Guillermo, de penal, selló el score.
Rojas. Fue una de las mejores expresiones del River de Ramón Díaz en la Bombonera. El 3 a 0, conseguido el 10 de marzo de 2002, se construyó con un derechazo de Esteban Cambiasso en una primera fotografía. Más tarde, en un contraataque brillante, Eduardo Coudet marcó el 2-0, pero lo que quedó en la historia ocurrió durante el segundo tiempo. Ricardo Rojas, un defensor sin vuelo, atrevido, encaró con el campo abierto, vio al Pato Abbondanzieri adelantado y definió con un derechazo por encima del arquero. Quedó en el recuerdo como "la vaselina de Rojas". "Cada vez que me cruzo con un hincha, me lo recuerdan", contó años después.
Funes Mori. Faltaban cinco minutos, el clásico estaba 1-1. Lanzini, autor del primer gol, luchó por el balón en el sector izquierdo frente a la marca de Grana y la pelota salió del campo. Pitana señaló el tiro de esquina y el envío de Manu encontró la cabeza de Funes Mori en las alturas. Riquelme había anotado el 1-1 de tiro libre, el 30 de marzo de 2014. "No fue córner", dijo Carlos Bianchi.

Guillermo. El 26 de marzo de 2006, River vencía por 1 a 0, con un tanto de Tecla Farías. Fueron expulsados Abbonzanzieri (entró Migliore), Krupoviesa (una dura infracción a Montenegro) y Tula. En el final, Guillermo se cayó en el área y Pezzotta cobró penal, marcado por Palermo. Hubo un alocado festejo, con el ahora DT en andas y hasta el amago de una vuelta olímpica.
Palermo. El 15 de mayo de 2011 fue el principio del colapso de River. Tiempo después, vivió la etapa más oscura de su historia, detrás de la derrota por 2 a 0. Los goles fueron marcados por Juan Pablo Carrizo, en contra, luego de un córner de Mouche, y por un cabezazo de Palermo, clásico verdugo. En el final, expulsado, Almeyda se fue al túnel, mientras se besaba la camiseta.


