Los desafíos de la nueva gestión

Pablo Vignone
Pablo Vignone LA NACION
(0)
25 de noviembre de 2015  • 22:15

Cuando al manejo de la Secretaría de Deporte acceden ex futbolistas, como sucedió con Roberto Perfumo o Claudio Morresi durante el kirchnerismo y ocurrirá ahora con Carlos Javier MacAllister , es inevitable pensar que nunca alcanzan 90 minutos de gestión para enfrentar los innumerables desafíos que plantea un actividad tan compleja en términos de repercusión social.

También porque, en no menor medida, la política en general menosprecia la tarea. Por eso el deporte, de innegable influencia en la vida cotidiana, no termina de alcanzar estatura ministerial, y los canales de acceso del secretario del área al centro máximo de poder suelen a menudo atascarse mientras transcurre la gestión.

MacAllister no dudó en aceptar la propuesta que le formuló el presidente electo. Seguramente su experiencia en la arena política –diputado desde diciembre de 2013, miembro de la Comisión de Deportes de la Cámara baja– lo animó a tomar el compromiso. Algunos de sus proyectos, como el relacionado con la Asignación Universal por Deporte por Hijo, ya vieron la luz. Ahora dispondrá de mayor margen de maniobra para poner en juego lo que aprendió en los pasillos del Congreso.

La magnitud de su tarea es tal que escapa a los límites de esta columna. Por de pronto, deberá sortear los condicionamientos que parecen agazapados en la nueva ley del deporte y, con cierta urgencia, tendrá que dar respuesta a los recientes cuestionamientos de la Agencia Mundial Antidoping, para alejar el riesgo de una marginación para nuestros atletas, con los Juegos de Río a la vista.

En su agenda debería figurar con carácter prioritario la creación de los centros de alto rendimiento que la nueva administración se plantea para el futuro, sin descuidar el afianzamiento de los Juegos nacionales, tengan la denominación que tengan. Especialmente porque la organización de los Juegos Olímpicos de la Juventud ha sido una particular apuesta del macrismo y 2018 está decididamente a la vuelta de la esquina.

¿Seguirá el Ministerio de Turismo encargándose del Dakar o de la posible vuelta de la Fórmula 1, o decidirá el nuevo secretario traerlos a su órbita? Fútbol para Todos quedará lejos de su alcance, pero el manejo de los recursos para la promoción de los atletas del porvenir, la relación con el Enard, la decisión política de apoyar una eventual candidatura a la organización del Mundial de 2030 que propone la AFA, la continuidad de grandes eventos internacionales en la Argentina –del ATP porteño al conversado desembarco de la NBA– o la capacitación dirigencial en una era que se asume como de cambio serán, entre otros, deberes no menos trascendentes para el nuevo funcionario. Y, si en la vocación del nuevo gobierno sobresale la premisa de utilizar el deporte como herramienta de unión, también deberá abocarse a descubrir cómo volcar a la práctica semejante intención.

Amplificar la difusión de la actividad deportiva. Aceitar la excelencia del alto rendimiento. Transformar antes que gerenciar. Esas serán las claves desde dónde poder calibrar el éxito de esta gestión. MacAllister necesitará hasta el tiempo de descuento de este nuevo partido para acercarse a él.

jt

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.