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Los rugbiers que parten de nuestro país utilizan diferentes caminos. Están los que, pasaporte con ciudadanía italiana en mano, llegan a Italia por recomendación de un conocido; están los que viajan respondiendo la llamada de un compañero ("acá necesitan un pilar, ¿querés venir?", es la oferta) y la tercera vía de escape -la más novedosa- es recurrir a un representante. Como ocurre con el fútbol, los jugadores ahora pueden emigrar con la ayuda de los agentes deportivos. Estos nuevos personajes no son bien vistos por algunas personas del ambiente, pero los jugadores no dudan en llamarlos.
Los argentinos les confían sus destinos al cordobés Diego Domínguez (colabora con él Luis Criscuolo, ex fullback de Alumni y del seleccionado nacional) y al rosarino Mario Milano (primo del ex Puma Gustavo Milano). Domínguez (33 años) y Criscuolo (29) forman parte de la agencia francesa The Sports Management Communications (TSM), propiedad del multimillonario parisino Pascal Forni. Esta empresa se fundó en 1980, pero en los orígenes se ocupó del mundo del espectáculo; luego se incorporó al fútbol, y desde hace un par de años ingresó en el mercado rugbístico.
"La empresa no es mía, yo sólo soy un colaborador externo, y me ocupo en los tiempos libres. Además, no salgo por ahí a buscar jugadores, son ellos los que me llaman a mí o son los clubes los que me piden a alguien para un puesto determinado. ¿Cuánto cobro por mi gestión? Ese es un arreglo privado con la empresa, pero nosotros no les sacamos plata a los jugadores, TSM les cobra su porcentaje a los clubes", comentó el ex apertura de La Tablada y actual Nº 10 del Stade Française. Aunque Domínguez no reveló cuál es el porcentaje que se retiene en una transferencia, por lo general dichas agencias se quedan con el 10%. TSM representa a 150 jugadores, de 18 nacionalidades. Además de la Argentina, tiene en carpeta hombres de Sudáfrica, Nueva Zelanda, Samoa, Australia, España, Uruguay, Chile, Paraguay, Canadá, Inglaterra, Italia, Gales, Irlanda, Escocia, Rumania, Georgia y Croacia. ¿Algunos nombres? Patricio Noriega, Germán Llanes, Diego Albanese, Eric Rush, Tian Strauss, Massimo Giovanelli, Brian Lima, Peter Clohessy, Gregor Townsend y Rod Kafer...
Criscuolo, jugador de Perpignan, explicó otras cuestiones: "Yo no recibo un sueldo de TSM, lo único que me dan es el pasaje cuando tengo que viajar a la Argentina o me pagan la cuenta del teléfono. Esto lo hago porque me sirve profesionalmente (es abogado) y me pidieron que corrigiera los contratos y los tradujera a tres idiomas. ¿Por qué los jugadores nuestros tienen que firmar un poder? No se trata de un arreglo de exclusividad como se cree; lo hacemos porque en Francia es obligatorio presentarles a los clubes un documento que certifique que somos los representantes, para prevenirse de una sopresa. Y los jugadores lo firman por el tiempo que quieran; puede ser por un mes, seis o un año..."
Pertenece a Atlético del Rosario, aunque también actuó en Old Resian, Liceo de Santa Fe y Michigan State University (EE. UU.). Sobre el éxodo piensa: "La única salida posible para estar en un primer nivel es adaptarse a la realidad mundial. Si un jugador le dedica su vida a este deporte, por qué no puede vivir de él". Y sobre su función como representante, comentó: "Lo que hago no me da para comer; yo dependo de la buena fe de clubes y de los jugadores. Son agente exclusivo de siete entidades italianas (GRAN Rugby, Amatori Parma, Noceto Rugby, Viadana, Mantova, Parma RC y Reggio) y les cobro a ellos; pero cuando un deportista va a otro club, yo arreglo de palabra con él un porcentaje y me lo da recién cuando regresa a la Argentina".
Milano confesó que recibe, por año, un promedio de 25 pedidos desde Italia, y que algunos no los llega a cubrir porque no todos los chicos pueden conseguir la ciudadanía, una condición casi vital para no chocar con las barreras reglamentarias (los equipos pueden incluir sólo a dos extranjeros). Además, tiene en espera unas 60 solicitudes de jugadores que quieren irse (recibió llamados hasta de La Rioja y Neuquén).
Dada la bajísima tasa de natalidad que existe en la península, y como se trata de un deporte poco popular allí, los italianos están "obligados" a importar jugadores. Así es como se organizó un rugby prefabricado, sin reparar en peligros. Por ejemplo, el poderoso Milan se disolvió por problemas económicos. Y si bien hay 76 argentinos, en un ranking de países proveedores Sudáfrica está primero, por delante de Nueva Zelanda, Australia y nuestro país.
Como final queda este irrefutable concepto de Milano: "En la Argentina existe un mercado interno, aunque muchos no lo hayan advertido. Empezó hace unos años con pases de jugadores del interior hacia Buenos Aires, y también entre las demás provincias. A los jugadores les ofrecen un trabajo bien remunerado en empresas vinculadas con los dirigentes de los clubes a los que van. Estos chicos, entonces, son semiprofesionales, y nadie dice nada".


