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Incapaz de mantenerse en el banco por más de diez segundos, Ramón Díaz sufría como técnico como si fuese un hincha más de River. Qué le importó la expulsión, si escondido por ahí siguió con sus nervios hasta el final.
"Salí, salí de acá", le gritó a un inoportuno que descorchaba champagne antes de tiempo. "Ya tuvimos bastante con los fuegos artificiales previos", habrá pensado, seguro. Explotó, claro, como sus jugadores y las tribunas cuando el paraguayo Ubaldo Aquino decidió terminar su martirizante arbitraje y dijo basta. Supercopa en poder de River; Ramón Díaz, dueño de los micrófonos. Y dedicatoria contundente: "Macri debe estar en un baúl". Respuesta clara al sentimiento pro San Pablo del titular de Boca.
Después, se refirió a River: "Este equipo tiene una gran categoría; es una satisfacción enorme contar con este plantel. Le debo todo a los jugadores. A la gente, también. Mirá, mirá, como festejan", comentó el técnico que ya suma cuatro torneo ganados desde fuera de la cancha. Y repitió su muletilla preferida: "Es una satisfacción enorme..."
La camisa celeste estaba empapada por champagne -al fin, aceptado con gusto- y transpiración después de noventa minutos a puro nervio. Sus brazos se movían sin parar; hiperactivo como siempre, Ramón Díaz continuaba con sus palabras de felicitaciones para los jugadores: "Enzo es importantísimo; Salas ya se metió en el corazón de la gente de River; la Hormiga Díaz no se cansa de meter, como Astrada; sí, es una satisfacción enorme dirigir a estos muchachos".
Mientras saltaba y se abrazaba con su compadre Omar Labruna, el entrenador de los chiflidos lanzó su recuerdo para el archirrival: "Los de Boca deben estar sufriendo; Macri debe estar escondido, porque se animó a hablar de nuestro equipo. Ahora no podemos quedarnos; estamos jugados; le vamos a ganar el campeonato a Boca, le vamos a ganar el campeonato a Boca..."
Eso será tema para el domingo próximo; anoche, el festejo era concreto y no un sueño cercano. "Demostramos nuestra categoría. Se vio que ganamos jugando muy bien al fútbol; mostramos que a los brasileños se le puede ganar jugando al fútbol, sin achicarse nunca, sin especular ni pegar. Así es como queríamos hacerlo. Y esto lo entiende la gente, que por eso llena las canchas. Hay que festejar con ellos; es una satisfacción enorme..."
Y siguió: "Que vayan el domingo a Vélez, porque después de jugar con Argentinos vamos a dar otra vuelta", dijo con una confianza que en otros parecería excesiva, pero que él apoya con realidades.
En el momento del desahogo, se acordó también de la familia, la que, por supuesto, es su sostén en días buenos y malos: "Quiero dedicárselo a Mirta -la esposa-, que sufrió muchísimo, y a mis hijos, que están por ahí saltando". Marco, uno de los hijos de Ramón Díaz, se encontraba muy cerca del padre, ya que vivió la final como alcanzapelotas.
El futuro está muy cerca Después de encadenar el Apertura ´96, el Clausura ´97, la Copa Libertadores ´96, esta Supercopa y encontrarse a un paso de la coronación en el actual Apertura, es lógico que la nueva conducción de River quiera retenerlo. La idea del presidente, David Pintado, es ofrecerle un contrato por dos años y se especula con que el técnico tendrá una respuesta afirmativa a la propuesta.
Existe también la certeza de que Ramón Díaz pedirá 1.000.000 de dólares en concepto de prima, por cada año que lo una al club. Entrenador y dirigentes se reunirán la próxima semana, ya que al concluir el Apertura finalizará el contrato en vigencia. Pero todo indica que Ramón Díaz continuará sus visitas diarias a Núñez. Al menos, algo avisó en pleno festejo, cuando lanzó la frase: "Estar en un club tan grande es una satisfacción enorme..."
Ajenos a la euforia que se vivía en la cancha y en los alrededores del Monumental, los jugadores de San Pablo se hundieron en el silencio y la desazón.
Y a la hora de las declaraciones, fueron bastantes duros con el arbitraje del paraguayo Ubaldo Aquino. "Aunque somos un equipo grande, no nos tuvieron respeto. El árbitro cobró el penal desde la mitad de la cancha. Aunque jugáramos 15 horas, San Pablo no podía ganar esta final. Aquino no merecía dirigir este partido", criticó Paulo Silas, que no pudo jugar porque no estaba inscripto en la lista de buena fe, pero se acercó a la Argentina para acompañar a sus compañeros.
El técnico, Darío Pereyra, fue más cauto con sus palabras, pero no ocultó su enojo: "No me gusta hablar de los arbitrajes, pero no puedo dejar de decir que no quedé para nada conforme con la tarea del paraguayo Aquino.".
El futuro de Pereyra. Ser entrenador en el fútbol brasileño no parece una tarea sencilla. De los 25 técnicos que empezaron el campeonato, sólo tres sobrevivieron a la vorágine de los resultados: Luiz Felipe Scolari, de Palmeiras; Antonio Lopes, de Vasco da Gama, y el uruguayo Darío Pereyra, de este equipo de San Pablo.
Claro que Palmeiras y Vasco definirán el domingo próximo el título nacional. Por eso, esta derrota en la final de la Supercopa abre una incógnita sobre la continuidad de Pereyra. "Tengo un contrato hasta mayo del año próximo y espero cumplirlo, más allá del resultado de esta noche (por ayer)". Sin embargo, algunos periodistas brasileños aseguraron que, cuando vuelva a Brasil, podría presentar la renuncia.
Tras el partido, el plantel volvió al hotel Plaza, y hoy, al mediodía, emprenderá su viaje de regreso a Brasil.
TV en directo. Por sugerencia del presidente Carlos Menem, el encuentro de ayer entre River y San Pablo por la final de la Supercopa fue televisado en directo por Canal 13 para la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Ayer por la mañana, el primer mandatario -confeso hincha de River- le solicitó al secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, que hiciera las gestiones correspondientes para que la segunda final fuese televisada en directo y no una hora después, como estaba programado.
Tras hacerle llegar esta inquietud al secretario de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF), Eduardo De Luca, la entidad que organiza el certamen aceptó el pedido de Kohan y el cotejo se emitió en forma directa.
Menem siguió las acciones por televisión y cuando se le consultó por qué no concurrió al estadio Monumental, respondió: "No voy por cábala. Simplemente por eso".



