De la epopeya griega al póquer cordobés: cinco impactos en la carrera de Magnano

Rubén Magnano y Rubén Wolkowyski, en la consagración en los Juegos Olímpicos de Atenas
Rubén Magnano y Rubén Wolkowyski, en la consagración en los Juegos Olímpicos de Atenas Fuente: Archivo
Alberto Cantore
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5 de febrero de 2020  • 07:00

La trayectoria de Rubén Magnano es más que un simple recorrido por los títulos que pudo cosechar el exitoso entrenador cordobés, que a los 65 años dejará el rol de director técnico para convertirse por primera vez en el coordinador de las selecciones de Uruguay. Las consagraciones se repiten con la camiseta de Atenas, de Córdoba, como en la selección juvenil y con la Generación Dorada. Un pequeño repaso de cinco hitos que reflejan la capacidad de un distinguido que supo concebir más de una revolución.

El oro olímpico, la epopeya griega

Atenas 2004. Argentina le ganó la final a Italia 84 a 69, se consagró campeón olímpico y alcanzó una de las mayores hazañas del deporte nacional. En las semifinales, la selección, como dos años antes, volvía a degradar a los Estados Unidos -que en su plantel contaba con estrellas de la jerarquía de Tim Duncan, LeBron James, Carmelo Anthony y Allen Iverson-, tras imponerse 89-81. Por primera vez, desde que en 1992 se formó aquél maravilloso Dream Team de Magic Johnson, Larry Bird y Michael Jordan, el combinado de la NBA se queda sin la medalla de oro de los Juegos, sin la posibilidad de jugar siquiera la final. "Un equipo con una humildad inteligente", lo retrataba al final de la aventura Rubén Magnano.

El primer gran impacto

Mundial de Indinápolis 2002. Una actuación fantástica, una deslumbrante carta de presentación, uno de los sellos indeleble que dejó la Generación Dorada. En el Mundial de Indianápolis y sin ser campeón, la Argentina hizo historia: conmocionó al planeta después de superar 87 a 80 y dejar de rodillas por primera vez a un un Dream Team, de los Estados Unidos, que en sus filas contaba con Reggie Miller, Paul Pierce, Jason Williams... Las estadísticas, más tarde, le dieron la espalda a la selección, al caer en una polémica definición con Yugoslavia, por 84 a 77. Dos errores del árbitro griego Nikos Pitsilkas, la falta de experiencia y la lesión que sólo le posibilitó jugar 12 minutos a Manu Ginóbili, el combo que dejó sin título al grupo.

La conquista en Neuquén, aquella señal para el futuro

Copa de las Américas 2001. La conquista resultó una súperfiesta. Eso se vivió en la ciudad de Neuquén y al compás del seleccionado argentino de básquetbol, que desplegó un juego contundente para ganar el Premundial 2001 de manera brillante: vencía a Brasil por 78-59 y así se consagraba por primera vez en la Copa de las Américas. La victoria significaba la quinta que lograba en 2001 sobre un rival que hasta entonces se ofrecía como una bestia negra.

De la resistencia al regreso a los Juegos

La experiencia en Brasil. En lo personal, el desenlace de la competencia le dejó una sensación amarga a Rubén Magnano. La derrota 82-77 frente a la Argentina, en los cuartos de final, resultó la eliminación de Brasil de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Pero el recorrido enseñó, una vez más, la capacidad de trabajo y la disciplina, bases que le posibilitaron a la canarinha regresar a unos JJ.OO., tras 16 años.

Con un póquer de coronas, un líder cordobés

Liga Nacional. Atenas, de Córdoba, es el equipo con más titulos de la Liga Nacional de Básquetbol. De las nueve coronas que exhiben los cordobeses, en cuatro oportunidades - temporadas 1991-1992; 1997-1998; 1998-1999 y 2008-2009- el plantel estuvo bajo la conducción técnica de Rubén Magnano, que en 1987 se había sumado en calidad de asistente de Walter Garrone. En la LNB su marca sólo la supera Sergio Hernández, seis veces campeón.

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