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Un mar de árboles verdes. Árboles que fueron testigo de horas de entrenamiento. Carreras enteras preparadas en un parque que marcó una vida cargada de atletismo y premios, medallas y condecoraciones. Un lugar imposible de abandonar.
Y quizás sea por ello que Martín Fiz haya decidido armar su tienda Running Fiz al lado de Parque del Prado, aquel que fue su cómplice y aliado a la hora de convertirse en una de las figuras más importantes de la historia del atletismo. Un vasco duro, responsable, tan talentoso como obstinado. Tan dedicado que aún hoy, 15 años después de su retiro en octubre de 2001 tras disputar el Maratón del Milenio en Madrid, sigue vigente; se renueva y nutre a los nuevos atletas que ya no lo ven competir en Mundiales o Juegos Olímpicos pero lo disfrutan, a los 53 años, en los World Marathon Majors, y lo ven lograr nuevos récords mundiales en su categoría Master 50.
Aquel glorioso hombre de Vitoria, ícono del atletismo español en los años ‘90 sigue alimentando a su deporte pero esta vez, desde el running, una rama quizás no tan exigente o competitiva como el atletismo puro que dejó de ser de pocos y pasó a convertirse en un fenómeno masivo con el que supo conectar de la mejor manera, aquella que lleva a motivar a corredores amateurs y desafiar a los profesionales.
El aporte de Fiz al atletismo no fue solamente en su país. Él mismo reconoce una inclinación hacia Sudamérica y, especialmente, hacia Argentina. "Tengo muchos recuerdos y muchos amigos allí", afirma con una transparencia propia de su esencia. "Compartí muchas competencias con Marcelo Cascabello y Antonio Silio. Marcelo era un corredor muy técnico, especialista en 3000 metros con obstáculos, prueba que a mí me sentaba bien. Pero con quien más compartí fue con Antonio. Siempre estaré muy agradecido con él. Era un atleta muy aguerrido, siempre tiraba, iba adelante dándolo todo. Gracias a él pude ser campeón de España. Su mejor marca en 5000 la hizo en el meeting de Roma y yo llegué apenas un segundo atrás. Luego le costó un poco más adaptarse al maratón, yo tuve suerte, fue mi prueba", destaca.
Amante del fútbol y declarado fanático del Barcelona y de Lionel Messi, Fiz cree que en la actualidad, el atletismo mundial está atravesando una crisis producto de los premios en efectivo de las carreras de calle: "La gente ha dejado el atletismo puro y duro de la pista, y eso lo hacen porque el dinero está en el asfalto. Es por dinero, no es por otra cosa", sostiene.
Experto en maratón, afirma que la participación de seis atletas argentinos en la prueba olímpica de Río es una clara muestra de un incremento de competitividad y apertura del Juego para el futuro, más allá de que las marcas estén lejos del récord de Antonio Silio (2h09m57s en el maratón de Hamburgo de 1995). "En España, hace cuatro años, la prueba quedaba casi vacante. Ahora hay movimiento, y habla bien del futuro. A nivel europeo estos atletas pueden pelear por medallas, pero a nivel Mundiales y Juegos Olímpicos son los africanos quienes dominan la escena", sentencia.

Testigo privilegiado de la evolución del dominio africano en el maratón, el ex campeón del mundo en Göteborg 1995 (2h11m21s), explica que durante su época de atleta profesional ya se veía que, ni bien los africanos pudieran dominar los aspectos más tácticos de la prueba como la hidratación, el avituallamiento y los entrenamientos específicos, se convertirían en los dueños de estas competencias a nivel mundial. "Ahora hay tantos africanos que el negocio del maratón lo tienen ellos y así rompieron el mercado. Un atleta de raza blanca va a un maratón mercantil como cualquier Major y no tiene nada que hacer: los 10 o 15 primeros son africanos y los premios se los llevan ellos. Antes, los atletas blancos íbamos con un monto fijo de salida. Hoy, los europeos no pueden pedir nada porque hay africanos con mejores marcas que se presentan a correr gratis", analiza Fiz. Y sueña: "El día que un atleta blanco pueda dar, como decimos aquí en España, el braguetazo de ganar en un Juego Olímpico o en un Mundial, se hará rico o se volverá muy famoso".
Fiel a su estilo aguerrido y determinado, Martín no para de competir y en 2015, sin planearlo, encontró un nuevo objetivo: ganar la categoría Master 50 en los seis maratones más importantes del mundo, los World Marathon Majors (Tokio, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York). "En 2015 fui al maratón de Nueva York y pude ganar en mi categoría pero, además, tras dos años de mucho sufrimiento, logré no tener más dolores articulares y musculares y correr muy a gusto y con mucha alegría. Luego de Nueva York, pensé: ‘Joder, ¿por qué no hacer las seis Majors, e intentar ganar en mi categoría?’. Por suerte lo fui logrando y las empresas que habían prometido cubrir los gastos pasaron a ser un ingreso de dinero", cuenta Fiz con la misma pasión con la que hablaba de sus carreras como profesional. Y agrega: "Quiero que ex atletas de mi edad vuelvan a correr. Y si me tengo que enfrentar a ellos, pues me enfrento. Antes nos retirábamos, ya estabas quemado y no podías volver. Hoy, esto continúa. El atletismo no es como el fútbol, que te retiras y tienes tu vida solucionada. Hoy se valora al que gana con 2h04m y al que termina en 4 horas. Se corre por autoestima, por ser felices, y por salud".
Lejos de abandonar el running, Martín afirma que no concibe la vida sin correr: "Exigir mi cuerpo al límite, estar competitivo, es mi forma de vida. Lo llevo conmigo y con los valores de mi familia, de sufrimiento, de trabajo, de perseverancia. Mis padres no entendían que dejara un puesto de trabajo para dedicarme a correr. Pero siempre me apoyaron e hicieron un esfuerzo muy grande para comprarme mi primer par de zapatillas para correr", rememora.
Condecorado con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1997, se alegra por ser "un poco el embajador de todo este movimiento social llamado running. Me paran en la calle para pedirme autógrafos, pero no el típico atleta sino el corredor popular que se siente igual de maratoniano que yo o cualquiera. Me hace sentir un poco parte de la historia".
Muy lejos de renegar de su vínculo con el running y sin entrar en el fundamentalismo absurdo de algunos atletas de pista que denostan a los corredores populares, la humildad de un ex campeón del mundo permite pensar en que esta disciplina que no deja de ganar adeptos pueda convertirse en una fuente que fomente el crecimiento del atletismo. "Con el auge del corredor popular, la experiencia de ex atletas profesionales sirve mucho para ayudarlos a no ser tan improvisados. Es una manera de continuar, mantener la cabeza ocupada y de que la persona se quiera a sí misma, se mantenga ocupada, y siga adelante", advierte antes de volver a correr.
A sus 53 años, Martín Fiz está tan en forma como en su época dorada. Lleva completados tres de los seis maratones de los famosos Six Marathon Majors:
Para completar su objetivo de ganar en su división en los Majors, le restan:
Nacido en Vitoria (España) el 3 de marzo de 1963, fue campeón de Europa en 1994, del Mundo en 1995, y Olímpico para el equipo Español en los Juegos de Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sydney 2000. Su mejor marca histórica en la distancia madre del atletismo es de 2:08:05, establecida en Lake Biwe, Japón, en el año 1997.



