Más público y más joven: los dueños de la Fórmula 1 ampliaron su audiencia

Hamilton y los medios; el campeón es muy activo en las redes
Hamilton y los medios; el campeón es muy activo en las redes Fuente: AFP
Xavier Prieto Astigarraga
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23 de enero de 2019  • 08:00

Cuando en 2017 una empresa estadounidense, Liberty Media Corporation, tomó el control accionario y organizativo de la Fórmula 1, dejó en claro que un objetivo central era ampliar la audiencia accediendo masivamente al público joven. Y ahí se dirigió gran parte de la estrategia de cambio que experimentó la mayor categoría de automovilismo del mundo. Bernie Ecclestone, el histórico comercializador de la F. 1 desplazado por el irlandés-estadounidense Chase Carey, había hecho crecer exponencialmente el negocio, sobre todo el propio. Pero los nuevos propietarios entendieron que el futuro quedaba comprometido, con telespectadores cada vez mayores en edad y carreras que muchos abandonaban por aburrimiento.

En décadas de gestión, Ecclestone llevó el circo a nuevos destinos, los que más dinero ofrecieran por contar con él, y se acrecentó la cantidad de fechas por año. Cuando Liberty hizo amablemente a un lado al octogenario y controvertido británico, la Fórmula 1 procuró ganar en espectacularidad y en presencia en los medios y, sobre todo, las redes sociales. La nueva dueña innovó con las conferencias de prensa en los podios, aumentó la producción de contenido en Internet, modificó el logotipo y multiplicó los datos en las pantallas durante las transmisiones televisivas. Ahora, al cabo de dos temporadas completas, expone los números de mejora, recolectados por la propia Liberty Media.

Dicen esas cifras que la cantidad de espectadores únicos (no acumulados) se incrementó 10% en 2018, a 490,2 millones. Y que el progreso fue aun más grande en los principales 20 mercados, que registraron un 14% traccionado por China (más que triplicó desde 2017, gracias a la recuperación de la televisación abierta por CCTV), India (87%), Francia (51%, recobrando su fecha), Rusia (27%) y Estados Unidos (20%). Y de paso, se menciona a los tres mayores mercados televisivos de la F. 1, que, lógicamente, figuran entre los cinco países más habitados del planeta. Lo que puede sorprender es la diferencia que lleva el primero: Brasil, con nada menos que 115,2 millones de consumidores, un impresionante 55% de su población; lo escoltan China, con 68 millones, y Estados Unidos, con 34,2. Siempre según lo difundido por la organización de la categoría, claro.

Que está muy a gusto con otros rubros. Afirma haber ganado 53,7% de alcance en las redes sociales más YouTube, a un total de 18,5 millones de seguidores, lo cual hace a la Fórmula 1 el "deporte" grande de más rápido incremento entre Facebook, Twitter, Instagram y el citado sitio de videos.

No es tan grande, en cambio, la suba en audiencia televisiva acumulada en los principales 20 mercados, que se expandió 3%, a 1569 millones de espectadores –vale repetir que es la acumulada, que no se trata de espectadores únicos–. La total, la del mundo entero, es de 1758 millones de personas que miran Fórmula 1 por televisión. Tampoco fue muy significativo el aumento de lo que la organización llama "base de aficionados": de 503 a 506 millones, casi 0,6%.

Más satisfacción llega por el lado de la incorporación de seguidores jóvenes: un 40,5% del público tiene menos de 35 años de edad, 62% está por debajo de los 45 y el promedio de edad es de 40 años, similar a los que muestran el fútbol, la NBA, la NFL y el tenis.

Se fue Ecclestone, aparecen con fuerza las redes sociales. Lo que no se modifica es buena parte de la tradición, como el atractivo del GP de Mónaco, que fue el más visto, con 110 millones y un ascenso de 10%. Las otras pruebas que superaron los 90 millones fueron las de Bahréin, Francia, Austria, Gran Bretaña, Italia y México.

En 2019, la categoría presentará novedades técnicas para hacer más interesantes las carreras. Por lo pronto, en lo mediático, ya cree haber hecho un buen trabajo.

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