Más ruido que nunca en el Súper TC 2000

Los motores V8 que se estrenan en Buenos Aires trajeron muchos dolores de cabeza
Pablo Vignone
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31 de julio de 2016  

Fuente: LA NACION

Dicen que este sonido seduce. Que se parece al de una añeja Fórmula 1. Los rugidos de los motores V8 del Súper TC 2000 reverberan entre las tribunas y los edificios de boxes en el autódromo porteño, acelerados a más de 200 km/h. Pero cuidado, que algunos quedan fritos. En su propio aceite. En la víspera de los 200 Kilómetros de Buenos Aires, los motores hacen más ruido que nunca.

Después de mucho tiempo, la categoría pudo importar sin trabas una nueva tanda de 26 impulsores V8 fabricados por la empresa Radical, en Gran Bretaña, a un costo que -según las fuentes- estuvo entre cuatro y cinco millones de dólares. Son motores fabricados a partir de dos blocks de motocicleta de cuatro cilindros cada uno, con un cigüeñal más grande y distintos pistones y bielas respecto al modelo anterior, con una potencia de unos 400 HP. Flamantes, se estrenan sin ensayos previos en esta carrera, la gran cita en la temporada del Súper TC 2000, que vuelve al coliseo porteño después de dos años. Pero algo anda mal.

"¿Cuánto aceite le agregamos? ¡Montones!", cuentan los mecánicos en un box y otro. Usan aceite 4T, para motos, y los neumáticos delanteros de unos cuantos autos lucen un brillo particular, el del óleo que escapa del impulsor. Cada auto arranca con 10 litros de aceite, pero la mayoría de los equipos precisa recargar lubricante en cada detención.

Los V8 pueden alcanzar las 11.000 revoluciones por minuto, pero no son pocos los que a las 5000 experimentan una baja de presión de aceite. Cuando el motor se recalienta, el sistema de protección lo apaga automáticamente. Se genera algo parecido a una psicosis. Mariano Werner desactiva el motor de su Peugeot 408 cuando ve caer la presión y no puede pelear por la pole-position. Norberto Fontana lamenta que con su Chevrolet no pudo completar "una vuelta". "Parecía que tenía aceite en las ruedas, muy poco agarre".

"Quizás si hubiésemos esperado, los motores nuevos tendrían menos problemas, pero cuando se resuelvan, serán mejores que los que teníamos", reflexiona Damián Fineschi (Peugeot), el tercero en la clasificación. Para Agustín Canapino (Chevrolet), segundo en la grilla, "sería un drama que empezaran a pararse los motores en carrera". El DT de Fiat , Javier Ciabattari, asegura que sus motores no sufren: su piloto José Manuel Urcera clava la pole a 154,992 km/h. "Miremos el vaso medio lleno", pide. "Se comprometieron a traer los motores nuevos para esta competencia, y lo hicieron". Facundo Ardusso, el líder del torneo, quedó 10º. Anoche, se discutía la posibilidad de cambiar todos los impulsores y colocar para la carrera de hoy los que vinieron utilizándose desde 2012.

Será ardua la exigencia mecánica de los 200 Kilómetros: 60 vueltas al tradicional circuito Nº 9 ("un dibujo muy picante", lo definió Canapino), salvo que llueva, una posibilidad latente. Los cambios de pilotos le aportarán otro ingrediente poco habitual a la carrera.

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