Messi se queda un poco más solo con la despedida de Iniesta, un gran socio

Claudio Mauri
Claudio Mauri LA NACION
El abrazo eterno: Andrés Iniesta y Lionel Messi
El abrazo eterno: Andrés Iniesta y Lionel Messi
(0)
20 de mayo de 2018  • 20:23

Cuando Andrés Iniesta fue reemplazado a diez minutos del final y le colocó la cinta sobre el brazo izquierdo a Lionel Messi , tras lo cual se dieron uno de esos abrazos perennes, para la eternidad, hizo algo más que transferirle la capitanía. Lo dejaba al rosarino como el sobreviviente del trío que se completaba con Xavi y que durante más de una década fue una oda al fútbol. Un terceto que llevaba metabolizado el ADN de La Masía.

El adiós de Iniesta es mucho más que la salida de un futbolista. Es una bisagra que divide épocas. El club de denostadores de Messi, cuyos socios más radicales habitan en la Argentina, alegan que al N° 10 todo se le hacía más fácil porque al lado los tenía a Xavi e Iniesta. Cuando Xavi partió hace un par de temporadas a Qatar, Leo empezó a jugar un poco como lo hacía el N° 6. Elaboró más cerca del círculo central, dirigió el juego, decidió cuándo acelerar o hacer la pausa.

Ahora Messi se sentirá un poco más solo porque se queda sin su otro socio, alguien con quien sintoniza de manera natural, con el mismo sentido estético y productivo. Ambos construyen un fútbol tan bello como eficaz.

Messi se fue a los 13 años a Barcelona . Lejos, encontró en Iniesta al compinche que en nuestras canchas estuvo corporizado un poco en Juan Román Riquelme y otro tanto en Ricardo Bochini . El español se asomaba a la primera del Barça durante el fugaz paso de Román por Cataluña. Suficiente para que se declarasen admiración mutua para siempre, como si uno se reconociera en el otro. Cuando Iniesta cubre la pelota y gira con igual coordinación y orientación para cualquiera de sus perfiles, la imagen lo equipara con la de Riquelme. Cuando conduce con toques de seda, cabeza levantada y pone asistencias que son navajazos para la defensa rival, la estampa remite al recuerdo de Bochini.

Hay otro hilo conductor entre Iniesta, Bochini y Riquelme: fútbol puro, incontaminado por las apariencias o las poses. Aunque al de Fuentealbilla y al Bocha el tiempo los sorprendió prematuramente con la calvicie, ninguno habría recurrido a peinados, tatuajes o piercings para llamar la atención porque en ellos lo que nunca pasa de moda, lo imperecedero, es el fútbol que nace de sus cabezas y llega claro y fluido, sin intermitencias, a sus pies.

El fútbol también es sentimiento, identificación. Por eso este fin de semana, Iniesta, Buffon y el Niño Torres se emocionaron e hicieron emocionar en sus despedidas. Iniesta le dijo a un Camp Nou repleto que "lo echará de menos y lo llevará en el corazón". Palabra de un señor del fútbol.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.