Mickelson se vengó de mí

Roberto De Vicenzo
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10 de noviembre de 2009  

Phil Mickelson tuvo un cierre de temporada perfecto: anteayer ganó el HSBC Champions de Shanghai, luego de haberse consagrado en la Copa Presidentes con el equipo de los Estados Unidos y, más atrás en el calendario, en The Tour, la última estación de la FedEx Cup.

-Usted había sido bastante crítico del N° 2 del mundo en los últimos tiempos.

-Sí, me sorprendió este desenlace de su campaña en 2009, porque no venía bien. Su swing, a mi criterio, estaba muy desequilibrado y había perdido el ritmo de juego. Evidentemente, en su momento se habrá visto afectado por la enfermedad de su mujer, Amy, a quien se le detectó cáncer de mama. Parecía difícil que retomara su nivel, pero lo hizo con grandeza, superando a los mejores.

-¿En dónde estuvo el secreto para su triunfo en Shanghai?

-Metió unos putts larguísimos; podemos apuntar uno en el hoyo 16 para salvar el par y otro en el 17, para birdie. Simultáneamente, se benefició con la caída al agua de Ernie Els en el último hoyo, el par 5. El zurdo de San Diego siempre se las arregla para presionar a sus rivales con su gran rendimiento en el green. Eso lo hace un jugador temible, más allá de los altibajos que mencioné. Se vengó de mí y de mis críticas.

-Shanghai, Dubai, Abu Dhabi… Los escenarios para los grandes circuitos son cada vez más exóticos. ¿La tendencia seguirá en los próximos años?

-Sí, en tanto estos lugares sigan representando polos económicos fuertes para las finanzas. La tradición, en algún sentido, ya no pesa en el golf. En esta época, lo que vale es concentrar sponsors poderosos y captar la mayor cantidad posible de estrellas. Y no importa que los mejores deban hacer viajes al otro lado del mundo. Si hay mucho dinero, lo harán gustosos. ¡Jugó hasta Tiger!

-A Woods le faltó resto para desbaratar las pretensiones de Mickelson y finalizó 6º.

-Es que erró varios putts cortos, algo rarísimo en él. Ya van tres veces en los últimos tiempos que sale en el grupo final y no puede ganar. En este torneo había comenzado a sólo dos golpes de la punta, pero así y todo no supo conmover a Mickelson. Hizo el par de la cancha (72) y hoy en día quedar a mano con la cancha no alcanza.

-El golf se conmocionó con el doping de Doug Barron, el primero en el PGA Tour. ¿Qué busca un golfista al ingerir sustancias prohibidas? ¿Más concentración? ¿Más precisión?

-No, ser más valiente, más optimista. Quitarse el compromiso de un putt complicado con mayor soltura. Jugar sin miedo. Claro que es bueno que se hayan aplicado las políticas antidopaje y que haya penas, pero es difícil controlar a todos. Son demasiados jugadores.

-Si dependiera de usted, ¿castigaría al ex tenista Andre Agassi después de su confesión de su relación con las drogas?

-No, no lo haría. ¿Cuál sería la sanción? Es demasiado tarde. Pero sí dejaría de aplaudirlo por lo que logró. Hasta hace poco, la gente estuvo admirando a un tipo que hacía trampa.

-Un tribunal irlandés le dio la razón a un club de Dublín para que siga restringiendo el uso de la cancha de golf por parte de las mujeres. ¿Cómo ve esto?

-Me inclino por respetar ese derecho de las autoridades para cerrar las puertas. Hay golfistas aficionados que se sienten más liberados al no convivir en un campo con mujeres y pagan por formar parte de una entidad que incluye esa norma. Personalmente no tendría inconvenientes en interactuar con ellas durante 18 hoyos, porque con las chicas una cancha se ve más colorida. Igualmente, será muy difícil que los clubes de todo el mundo se pongan de acuerdo algún día con este tema.

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