

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Pensar que Atenas sólo quería a Mario. Cuando me lo pidieron, tuve que insistir para que también llevaran a Marcelo. Les dije a los dirigentes: van los dos hermanos o ninguno... Para mí es una enorme alegría que haya conseguido tanto, pero me apena que no tenga la despedida que se merece de la selección. El sabe lo que hace. Está muy cansado y en eso lo entiendo."
En medio de la desenfrenada fiesta cordobesa después del triunfo sobre Independiente, de Pico, por 70 a 58, mientras Pichi Campana trepaba a su singular trono redondo, a 3,05 metros del piso, para cortar una nueva red por otro título en la Liga Nacional, y Marcelo Milanesio era enarbolado en los hombros de los hinchas como la más digna bandera del deporte cordobés, don Mario Milanesio contaba la historia sin dejar de acariciar la primera camiseta verde, número 9, que su hijo acababa de regalarle.
"Para este último partido cambié todas las cábalas. Usé zapatillas, medias y calzoncillos nuevos y, la pelota del partido, que siempre me guardo después de un título, se la regalé al dirigente que más me ayudó desde que llegué de Hernando: Héctor Audano. Y la camiseta, esta vez, no fue para mi amigo Kiko Pistelli; se la di a mi viejo, que me inculcó el amor por este deporte." Más tranquilo, ya sin compromisos inminentes, Marcelo Milanesio, de 34 años, repasó su vida dedicada al basquetbol.
"Este fue el título más difícil de todos, porque se llegó a un 7o. partido, porque Independiente parecía nuestro verdugo, porque no se nos dieron los triples y porque las lesiones de Pichi, Diego (Ossela), Palladino y la mía, nos complicaron. Además, yo estuve mal, como aplastado y sin liderazgo en toda la serie. Sólo en el último juego fui yo y me sentí bien", contó el base de Atenas.
Antes de mostrar el nuevo trofeo a sus fieles desde el improvisado podio de la mesa de control, después de abrazarse con medio Córdoba en su solitaria y tortuosa vuelta olímpica, Milanesio comentó: "Festejan con esa locura porque se llevaron un susto bárbaro; nos veían muertos. Lo bueno es que ya igualamos a Jordan, conseguimos seis títulos. Y en el festejo levanté siete dedos porque no queda otra que buscar un nuevo campeonato".
El sabe que el retiro está cerca. "Soy muy indeciso y me va a costar encontrar el momento justo para retirarme, aunque después de este título, dos años más me van a aguantar. Igual creo que será un golpe muy duro. Mi sueño es ganar un título más y esa misma noche colgar las zapatillas del aro. Seguramente seguiré como técnico y me gustaría que sea en pareja con mi hermano Mario."
Tanta devoción despierta Marcelo en Córdoba que no pudo evitar ser también víctima de esa locura. Los hinchas que fueron hasta la puerta del hotel para verlo bajar del ómnibus no tuvieron mejor idea que subirse al techo de un automóvil para saludarlo. Era el que Zarina, su esposa, había estacionado minutos antes; y el Duna quedó con el techo destruido.
Ayer, cuando se lo contaron, no tuvo tiempo de reflexionar; acababa de informarle a Julio Lamas que se retiraba definitivamente del seleccionado nacional. "Siento que cumplí un ciclo y que me voy bien. Fue la decisión más dura de mi vida y es un día muy triste. La selección siempre fue como jugar en la NBA y allí viví cosas hermosas. Mucho más de las que pude soñar cuando empecé a jugar con mi hermano en el patio de casa, donde papá había colgado un aro y me enseñaba que había que picarla bajito cuando el rival estaba cerca. La despedida no importa; muchos más grandes que yo tampoco la tuvieron."
