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En su austero despacho de la Dirección General de Deportes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en Piedras 1281, y como presidente de la Comisión Municipal de Boxeo, Ricardo Nosiglia, mientras tomaba su infaltable mate, abrió la conversación con una frase fuerte: "Nosotros vinimos a hacer cumplir las normas que están vigentes, según la ordenanza 45.885/95. Y estamos convencidos de que si mis antecesores miraron para el costado, nosotros no haremos lo mismo. Nosotros no somos permeables, como lo fueron otros. Desde mi lugar, asumo la responsabilidad que tengo en el boxeo".
Con un tono de voz calmo, Nosiglia no dejó dudas a la hora de decir cuáles eran sus metas. "Desde la primera reunión dije con palabras claras qué es lo que quiero. Quiero que los pesajes para las peleas se hagan aquí, que nos den a conocer las listas de los jurados, ya que nos llama la atención que de 500 integrantes, sólo 15 sean los que juzguen."
Pero eso no fue lo único que pidió la Comisión en los poco más de cinco meses de existencia. "También pedimos los contratos de los boxeadores, para poder defenderlos. Ya que ahí, sentados en nuestra mesa, hay dos representantes de boxeadores (haciendo referencia a Carlos Guzmán y Luis Romio, miembros de la comisión directiva de la FAB), cada uno podrá decir si son subordinados a la FAB o no. Lo cierto es que los pugilistas están muy solos y una de nuestras funciones es la de defenderlos, la de ampararlos."
Sin hacer silencio, agregó: "Nosotros no nos quedamos en el discurso. Fuimos a los espectáculos boxísticos. Estuvimos en la FAB y en Huracán apoyando a nuestros verificadores y a los médicos. Impusimos el cumplimiento de la norma que dice que tiene que haber una ambulancia en cada reunión boxística. Hicimos que se cumpliera con las licencias. Fuimos a los pesajes. Empezamos a darle vida a la comisión, pero siempre de la mano de la ordenanza que nos habilita."
Para Nosiglia, el boxeo no es algo aislado en su vida. Por más de 15 años fue pugilista amateur representante de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. "Yo amo a este deporte. Lo practiqué desde joven, aunque nunca llegué muy lejos. Muy a pesar mío, lo que sé es que nosotros no podemos mejorar el boxeo. Nuestra misión es hacer cumplir el reglamento de la Comisión Municipal de Boxeo, que regula la actividad en la Capital Federal. Si en este camino nosotros lesionamos intereses de algunos, o le molestamos a Osvaldo Bisbal, por quien tengo un enorme respeto, no es mi problema. La Comisión está para regular y no me importa todo lo demás. Yo no quiero que en Deportes suceda lo mismo que pasa en otros sectores por la falta de intervención del Estado. Como es el caso de la luz, con Edesur. En mi área, el Estado no puede tener un papel de timorato."
El presidente de la Dirección General de Deportes dejó muy claro que en esto no tiene ningún interés especial. "Yo no tengo nada personal en juego. A mí no me importa lo que hace Bisbal con la plata. Ese es un problema de los asociados que lo ponen, de él mismo o de Torneos y Competencias, que le da el dinero y no lo regula. Pero sí son problemas míos las peleas sin equivalencias, los sobrepesos, los malos controles médicos y las sospechas que hay sobre los fallos de cada pelea, entre tantas cosas," comentó Nosiglia.
Otro de los puntos que preocupa a la Comisión es la invasión de la televisión en el mundo del boxeo. "La televisión está dominando al boxeo; éste es en el único deporte en el que en vez de trasladarse la TV al gimnasio o al estadio, se lleva el ring al canal. Es así como quedan de lado desde los vestuarios hasta las salas médicas. Para muchos, la televisión puede ampliar la difusión de esta actividad, pero yo dudo de que esto ayude al deporte. Realmente, lo dudo."
Nosiglia afirma que en el boxeo hay muchos temas que nunca se tocaron con seriedad. Es por eso que la Comisión no le escapa al Sida. "Acá, en el boxeo, nadie se ocupó nunca de ese tema. Nadie hace controles serios de Sida. Nosotros, en la primera reunión, ya planteamos el tema y poco después comenzamos a hablar con la doctora Astarloa, directora nacional del Programa de Sida. Pensamos en un plan para reducir los riesgos de contagio. Hay que tomar conciencia de que éste es un deporte de alto riesgo y con gran posibilidad de contagio."
Ricardo Nosiglia, el hermano de Coti, eligió una frase tan dura como la del comienzo para finalizar: "Es decir, nosotros no somos parte de la comparsa que está de acuerdo con todo. Si alguien quiere hacer boxeo acá, tendrá que cumplir con las ordenanzas. Si no, que se vayan a realizar peleas en Mar del Plata, como la farsa que hicieron con Durán o con la Mole Moli. El problema es que si en alguna reunión llega a pasar algo, la responsabilidad es nuestra. Por eso, nosotros no queremos dejar pasar nada", sentenció.


