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Pasan los años y el mapa del polo de alto handicap cambia. En parte, nomás, porque siguen en esplendor los tres torneos grandes. Pero hay algunas variantes de nombres, de protagonistas. Equipos que aparecen y desaparecen, jugadores que surgen y quedan, que van y vienen. En los últimos 25 años la Triple Corona tuvo a los Heguy como su más cuantioso -y glorioso- clan; en este 2008 que ya empieza a avizorar la bandera de cuadros, es la familia Novillo Astrada la que más representantes aporta al Campeonato Argentino Abierto.
Desde 2000 hasta el año último los Heguy fueron seis (antes llegaron a ser siete): Horacio Segundo, Marcos y Bautista, hijos de Horacio y hombres de Indios Chapaleufú o Chapa Uno, y Eduardo, Alberto e Ignacio, hijos de Alberto Pedro y miembros de Indios Chapaleufú II. Pero en la actual temporada no participa Horacito (Marcos lo hace en Pilará y Bautista, en Black Watch), y como se agregaron dos Novillo Astrada a los cuatro habituales, ahora son seis los protagonistas de Palermo que llevan este último apellido: Eduardo, Miguel, Javier e Ignacio, polistas de La Aguada e hijos de Eduardo o Taio, y Alejandro, también hijo de éste, y Julio, primo de los cinco hermanos; estos dos últimos son integrantes de El Paraíso.
Alejandro, o El Negro, era el suplente de La Aguada, pero al no tener lugar como titular -es el quinto hermano-, a los 27 años decidió emprender algo propio. Y esa iniciativa con su primo mayor tuvo resultado feliz: ambos se clasificaron para Hurlingham y el Argentino.
Menos feliz termina siendo el paso de los seis parientes por Palermo 2008, pues ninguno de los dos equipos avanzará de etapa. Este año será, para ellos, el del récord en cantidad, pero sus mejores recuerdos, casi insuperables, están instalados en 2003, cuando La Aguada debutó como cuarteto de hermanos y no sólo se consagró invicto en La Catedral, sino que también completó ese pleno tan difícil que es la Triple Corona.
Antes hubo una historia. Una larga historia que comenzó con el abuelo Julio, o Iaio, que aunque no superó los 4 goles de handicap consiguió el logro de obtener la Copa República Argentina en 1944. El patriarca de los Novillo Astrada, el primer fanático del polo en el clan, jugó hasta 1948, el mismo año del nacimiento de Eduardo. Este se crió deportivamente en La Aguada, el enorme campo que la familia poseía -y aún posee- en Embalse Río Tercero, Córdoba, hasta que a comienzos de los 70 empezó a crecer la sucursal de La Aguada en Open Door, cerca de Luján. "Acá estoy con los Harriott. Dicen si no hacemos un picadito en tu casa", cuenta Taio que le dijo el recordado Eduardo Moore en 1976. El honor de recibir a los grandiosos Juancarlitos y Alfredo en su época de esplendor (ya formaban el Coronel Suárez de los 40 goles, junto con los dos hermanos Heguy) se debió a que las canchas de esa localidad se secaban antes que las de otros lugares. Y poco a poco se desarrolló con éxito el La Aguada bonaerense.
De los cinco hijos de Taio, Miguel, el segundo, fue el primero en incursionar en la Triple Corona. Debutó en 1994, por Royal Pahang, y en 1996 se le sumaron los otros dos republicanos del 90, Eduardo (h.) y Javo. Actuaron por La Cañada, club fundado por su padre en Open Door, y ellos tres, junto a Alejandro Díaz Alberdi, accedieron en 1999 a su primera final del Argentino. La perdieron contra Chapaleufú II (13-11). En 2001 y 2002 se desempeñaron por Ellerstina junto a Gonzalo Pieres (h.), y en 2003 se les sumó Ignacio, y con él hicieron el inolvidable cartón lleno. Hoy acumulan cinco títulos de Triple Corona y un lógico prestigio. Miguel y Nacho accedieron a la valorización óptima, que el primero aún conserva.
Aún más exitosos en el exterior que aquí, los hermanos se reparten las tareas en La Aguada. Eduardo (h.) se ocupa de la cría -la tiene en Bahía Blanca- y del campo; Miguel, de la escuela de polo y del torneo por la copa Julio Novillo Astrada; Javier, del remate anual de caballos; Ignacio, economista, de los números y las finanzas, y Alejandro está un poco en todo a la vez. "Es increíble", comenta Taio sobre la cantidad de Novillo Astrada que hay en Palermo. "Tuvimos muchos hijos... Qué sé yo", ensaya, como explicación, quien transmitió a sus hijos el hábito de llevar una estampita de la Virgen de la Medalla Milagrosa en el casco. Y quien llegó a disputar con Eduardo (h.), Miguel y su sobrino Julito la copa Cámara de Diputados en los años 90.
La cría -humana- creció. Y fuertemente. Hoy es la más numerosa del principal certamen de polo en el orbe. Y tiene más historia por escribir.



