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El 26 de octubre de 1987, Luis Héctor y Raquel Emilce tuvieron su primer hijo varón. Por una promesa que había realizado el padre cuando tenía 14 años (casi dos décadas antes), el nombre elegido para el bebé era Christos. Como en el Registro Civil porteño no se lo aceptaron, los padres le iniciaron juicio a la Municipalidad. Como lo perdieron, mandaron una carta al Vaticano. Como la respuesta fue que no podían entrometerse en problemas internos de una nación, comenzaron a viajar por todo el país, ya que las leyes de nombres cambian según la sede del Registro Civil. En Santa Fe, no; en Rosario, tampoco; en La Pampa, menos. Diecisiete meses después, en Formosa, consiguieron su objetivo...
El apellido de Christos es Oliveto. Su testarudo padre, de 44 años, es bancario desde hace 27. Y ex árbitro desde hace quince meses. Corrección: "Arbitro -aclara-. Cuando uno incorpora la filosofía del árbitro no se la puede sacar. Si no, se convierte en un renegado del arbitraje".
Más allá de pasados y presentes, hablar con Luis Oliveto significa recordar ese momento clave en su vida en el que decidió dejar de impartir justicia en las canchas de fútbol.
-¿Por qué dejaste el arbitraje? En su momento no quedó muy claro...
-Todas las cosas que me llevaron a dejar las dije. Lo que pasa es que por ahí como yo no era un tipo que tenía mucha prensa a favor, no tuvieron trascedencia. Dejé porque me parecía que había mucha mugre dentro del arbitraje y pensaba que las cosas no se hacían como se tenían que hacer. Después de un año, Castrilli dijo casi lo mismo y sus palabras tomaron una dimensión inusitada.
-Cuándo decís "mugre", ¿a qué te referís?
-Mal manejo. Si uno se equivoca a favor de un equipo grande, seguro que al día siguiente lo dirige de nuevo. Pero si se equivoca en contra lo suspenden tres fechas. Nada es claro. Como tampoco lo es el "supuesto" bolillero.
-¿Estas cosas se dan por incapacidad o hay algo más detrás?
-El problema principal radica en que el arbitraje está metido dentro del entorno dirigencial, ya que depende de los clubes. Es una aberración. Por eso hace tres años presentamos un proyecto de ley para sacar el arbitraje de las manos de los dirigentes. Pero en este país uno se tira en contra del poder y va muerto.
-¿Quién presentó ese proyecto?
-Siete árbitros. Pero no como árbitros, sino como personas civiles acompañadas por el juez federal Nestor Martínez, que redactó el proyecto. Entre los más conocidos estábamos Miguel Scime, Horacio Elizondo y yo.
-¿Qué ejemplos podés dar de mal manejo en el arbitraje?
-A nosotros nos trajo muchos dolores de cabeza cuando en un Independiente-Boca, Rattalino le informó a Castrilli de un gesto de Fabbri. El jugador, como era de Boca, pagó con una fecha de suspensión. Rattalino fue a dirigir tres partidos a primera B. Si a un árbitro asitente internacional lo bajás dos categorías por haber visto un gesto, no necesitás que alguien te diga lo que tenés que hacer. Con los mensajes es suficiente.
-¿Quién bajó a Rattalino?
-Los mismos que están ahora: el Colegio de Arbitros, compuesto por empleados de AFA, que está gobernada por dirigentes de los clubes. Entonces pasan a ser empleados de los clubes, y un empleado no puede ir en contra del patrón. Cuando un dirigente pide la cabeza de un árbitro, el Colegio se la da.
-¿Esto responde a un juego de intereses?
-El que dice lo contrario miente. Un juego de interes puede ser mantener un sillón que no corresponde haciendo los mandados que pidan otros. Dar una cabeza a un dirigente es ganarse un sillón por un ratito más.
-¿Hablás de alguien en particular?
-De los directores del Colegio de Arbitros, que, se supone, tiene que ser el escudo protector de los referís.
-¿Y los árbitros están resignados?
-Muchos no se rebelan contra las presiones por el instinto de supervivencia. Si uno quiere seguir siendo árbitro, toma como normal un montón de cosas.
-Entonces pensar en alguna reacción de los árbitros parece un imposible...
-Muchas veces me río cuando dicen que en el arbitraje hay un antes y un después de Castrilli. Para mí hay un antes y después de Guillermo Marconi. Si uno hace una huelga, y el gremio paralelo, pero compañero en la misma profesión, sale a dirigir, le quita poder a la medida. Eso pasó, y le hizo perder la fuerza que tenía el arbitraje. Si hoy hacemos una huelga, los del otro lado van y nos rompen el... la huelga. Son carneros, porque tienen ventaja o porque se juegan políticamente.
-¿Cuál puede ser una solución para todos estos problemas?
-Sacar el arbitraje de la tutela de la AFA y ponerlo en la Secretaría de Deportes, con veedores que sean del Gobierno y no dirigentes.
-¿Para vos el mayor problema del fútbol son los dirigentes?
-¿Quién dirige el fútbol? Los dirigentes. Y si los que dirigen el fútbol lo hacen mal, entonces ellos tienen la culpa.
-¿Son incapaces o corruptos?
-Es falta de voluntad, porque no creo que haya gente incapaz. Julio Grondona llegó a manejar las finanzas de la FIFA, y no por incapaz. Hay más: dirigentes que no aprietan lo que tienen que apretar, dirigentes que no dicen lo que tienen que decir por miedo a las represalias. Algunos dicen cosas en un café que después se callan en las reuniones de Comité Ejecutivo.
-¿A qué le tienen miedo?
-No sé. Ellos sabrán a qué le temen. Lo que estoy diciendo no es nada nuevo. Ahora, ¿por qué no se toma una resolución? Porque hay algo de más poder que frena todo. Hay que tratar de que esto sea lo más transparente posible. En el fútbol no hay transparencia.
-¿Por qué?
-No puede haber transparencia si hay clubes que recusan árbitros. No hay transparencia desde el momento en el que se estuvo muchos años haciendo las cosas mal, y cuando vino un juez que pidió poner un veedor en el Tribunal de Disciplina, se empezaron a suspender canchas. Cuando se dijo que se iba a poner un veedor en el Colegio de Arbitros, comenzaron los sorteos. Si siguen ocupando los puestos los mismos tipos que hacían las cosas mal, y porque los apretaron un poquito cambiaron figuritas diciendo "vamos a poner un sorteo así lo hacemos callar a este gil", entonces quiere decir que estamos gobernados por tipos que están haciendo las cosas mal a propósito.
-¿Qué opinás de Jorge Romo?
-Es un empleado de la AFA que está más de parte de la dirigencia que del arbitraje.
-¿Y de Julio Grondona?
-Es el más inteligente de todos los dirigentes. Pero estar mucho tiempo en el poder hace mal. Debería darle paso a la sangre joven, a ver si esto mejora un poco.
-¿Es uno de los responsables de la recusación de los árbitros?
-Es el responsable máximo de todo lo que pasa en AFA. Diría que el único responsable.
-¿Castrilli?
-Un ex medianamente buen árbitro.
-¿Su renuncia es elogiable?
-No. Habría sido elogiable si hubiera dicho las cosas antes. Dirigió dos finales de Copa Libertadores, una Copa del Mundo, y después dijo lo mismo que sabía de antes. Así perdió credibilidad entre sus colegas. Además, dijo que había pibes que estaban doblados ante el poder, pero eso es instinto de supervivencia. Yo, por ejemplo, no habría anulado en un escritorio un gol que di en la cancha...
-¿Cómo es el jugador argentino?
-Uno de los más difíciles del mundo. Pero no lo digo yo; lo dicen ellos mismos.
-¿Los futbolistas tratan de aprovecharse de los árbitros?
-Sí. Muchas veces hablo con árbitros y les pregunto si fingir una falta es viveza criolla o deshonestidad deportiva. La mayoría contesta viveza criolla, porque tienen asimilado que la deshonestidad forma parte del juego. Yo no creo que sea así. Y menos que se la confunda de nombre. La deshonestidad no es viveza.
-¿Lo de Ortega ante Holanda fue deshonestidad deportiva?
-Claro. Trató de engañar a alguien para que le cobre una falta a favor sobre algo que no existió. Quiso tomar de b... al árbitro y al defensor que lo estaba marcando lealmente.
-¿Cómo se para la violencia?
-Es una cuestión de educación de la gente, que viene desde hace muchos años. Los gobiernos de turno no hacen nada.
-¿Pero qué se hace mientras tanto?
-Que paguen los culpables. En la cancha hacen lo que quieren, porque no se puede poner en práctica una ley, o porque no hay jueces con el respaldo político suficiente como para dejar presas a 500 personas por fecha. Si las conocemos todos. La policía filmó la muerte de Ulises Fernández. Además, había mil policías y ninguno cerca del lugar. Si está filmado y no hay nadie preso, del ministro del Interior para abajo hay que echar a todos.
Luis Oliveto, el papá de Christos, uno de sus cinco hijos. No hace falta extender la descripción. Con escucharlo (o leerlo) es suficiente. Sólo un detalle más: en su vestuario, la remera de Ernesto Guevara es un clásico.
-¿Qué significa el Che para vos?
-Una forma de ser. Fue el más grande de la historia después de Jesús. El único que del dogma al pragma no hacía diferencia.

