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LE CANNET, Francia.- El reinado de Omar Narváez entre los moscas OMB se extendió esta tarde. El chubutense conservó su corona en esta categoría al vencer por puntos al francés Brahim Asloum por unanimidad de los tres jueces.
En desventaja física, el boxeador argentino expuso su corona con éxito en el estadio La Palestre. Para Narváez, de 31 años e invicto con 24 victorias (15 KO) y 2 empates, es la décima defensa del cetro ganado ante Adonis Rivas, en 2002, en el Luna Park.
Con este triunfo logró un récord significativo para la historia de los campeones moscas de la Argentina, dado que los notables Pascual Pérez y Santos Laciar no pudieron sostener el título al llegar a la cuenta de 10 defensas.
Fue tal la superioridad del argentino sobre el cuadrilátero que ni siquiera la localía del francés de origen argelino podía poner en peligro la victoria de Narváez, que llegó, como no podía ser de otra manera, por el fallo unánime del jurado, compuesto por el mexicano Roque Young, el mexicano Víctor Salomón y el francés Noel Monet.
Llevando a la rastra sus habituales molestias en la mano izquierda, Narváez planteó una pelea inteligente. Sabedor de que los mayores méritos del local pasan por su ofensiva y que sus carencias radican en la defensa, el argentino se dedicó a dominar el centro del ring, achicarle espacios a Asloum y golpearlo con cantidad y variedad de envíos, sin potencia, pero insistentes.
En el primer round, el retador fue a la lona en lo que pareció un resbalón tras un zurdazo en la nuca, pero el árbitro puertorriqueño Roberto Ramírez lo consideró caída. Esas diferencias ya serían irremontables para el irresoluto Asloum y más aun se estirarían casi round a round.
El local no podía saltar el cerco que le proponía Narváez y tampoco hacía mucho por lograrlo. Salvo en los últimos 30 segundos del cuarto round, en el que tal vez un exceso de confianza del argentino le valió recibir dos latigazos de zurda en el rostro, lo demás fue todo igual: un monólogo del campeón, caminando por el centro del ring, moviéndose y dibujando combinaciones de golpes que, aunque sin pimienta, llegaban a destino y hacían la diferencia.
El último intento del francés se dio en el comienzo del octavo capítulo, cuando trató de llevarse por delante al argentino. Pero fue un espejismo, porque antes del primer minuto Narváez ya había zafado y volvía a sostener su clase de boxeo desde el centro del ring.
El francés, un ex medallista de oro en los Juegos Olímpicos de Sydney 2002, sumó su segunda derrota contra 21 triunfos (8 por la vía rápida). El saldo dejó casi una exhibición de Narváez y una tremenda decepción para el local y su público.




