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Tras la eliminación en la Bombonera por los cuartos de final de la Copa Libertadores, lo normal hubiese sido que los hinchas de River se olvidaran del mal trago y se concentrasen en el torneo Clausura. Sin embargo, aquella frustración fue muy grande para hacer un inmediato borrón y cuenta nueva. Boca llegó a la final del certamen continental y la camiseta con la banda roja pasó a tener el verde como color predominante, ya que Palmeiras es la esperanza millonaria para que Boca se quede con las manos vacías. Ayer, el Monumental no tuvo el marco que podría esperarse de un equipo que está muy cerca de consagrarse bicampeón argentino. Cerca de 20 hinchas de River intentaron ingresar en el estadio con la camiseta del club brasileño, en señal de apoyo para el desquite copero de pasado mañana, en San Pablo; sin embargo, no fueron autorizados por los controles de la cancha, ya que una disposición policial prohíbe la entrada con la camiseta de otros clubes. Unos pocos eludieron la barricada y presenciaron el partido frente a Talleres con el verde como estandarte.
Los hinchas de River ya saborean una eventual derrota xeneize y cantaron: "Si querés dar la vuelta, no te quedés con ganas, hay una calesita en el Parque Lezama".
Américo Gallego se hace el desentendido. Según él, pasado mañana repetirá la cábala del último miércoles: no ver la final entre Boca y Palmeiras. "¿Qué voy a hacer el miércoles por la noche? Seguramente veré el video de Racing -el próximo rival de River-", dijo el Tolo. Pero jugaron el sábado, ¿no lo viste por TV?, le preguntaron. "Y bueno, lo volveré a ver", respondió Gallego.
Una semana clave. En estos días habrá varios puntos por resolver en el club. Uno de ellos, fundamental para los próximos cinco años. El tramiento de la gestión de negocios, título que les agrada ponerle a los dirigentes al gerenciamiento, será debatido en la reunión de la comisión directiva, el jueves próximo. El presidente David Pintado mantiene reuniones con sus pares para saber la opinión de cada uno sobre la sociedad que se podría concretar con la empresa Hicks, Muse, Tate & Furst.
A esto se sumó el grave incidente entre dos miembros de la mesa directiva; el último jueves, Ricardo Grosso, secretario de actas, escupió en el rostro e increpó duramente a Roberto Jakobi, tesorero, por difundir en la puerta del World Sport Café, local del que este último es accionista, junto con Alfredo Davicce, una publicidad para que la gente vea en pantalla gigante a "Boca campeón de América". Muchos, como el vocal titular Máximo Sabbag, piden una sanción disciplinaria para Grosso: "Creo que habría que sancionarlo. Es una falta de respeto que nos roza a todos. En tantos años de dirigente nunca vi una situación similar".
Jakobi quiso eludir el tema y sólo dijo:"Tengo el apoyo incondicional del presidente y del 80 por ciento de la comisión directiva".
Otro tema relevante es la deuda de $ 5.000.000 que el club tiene con sus jugadores; Bonano, Hernán Díaz y Gancedo son los principales acreedores. Por otra parte, River tiene un descubierto bancario de 3.500.000.




