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Es automovilista, corre en Europa, se llama J. M. López y le dicen Pechito. Cochito, corregirá usted, pensando que se trata de Juan Manuel López, el hijo de Osvaldo Abel (Cocho) que participa en la Fórmula 3 Italiana. Pechito, se insiste, ya que se habla de José María López, un piloto de 16 años oriundo de la ciudad cordobesa de Río Tercero. ¿Le suena? Seguro: la misma de donde surgieron figuras como Claudio Piojo López (primo de su padre) y el triatleta Oscar Galíndez ("un gran amigo"), y donde se criaron los hermanos Marcelo ("muy buena persona") y Mario Milanesio, nacidos en Hernando, a pocos kilómetros de allí.
Pues bien; un cordobesito de por entonces 15 años nacido en esos pagos cerró su valija de ilusiones y puso proa a Europa, a donde viajó por seis solitarios meses para probar suerte con su pasión-profesión: el automovilismo, por el momento bajo la forma del karting.
"Le dije a mi papá que quería hacer las cosas seriamente, porque el karting me gustaba muy mucho. Por medio de Miguel Acuña y Walter Bozzano surgió la posibilidad de que los tres mejores argentinos fuéramos a probar a Italia, con el equipo CRG. Quedé como uno de los mejores americanos y la fábrica me seleccionó. Yo quería ver si se podía con los europeos, pese a lo que todos decían. Una fuerza interior me dijo que tenía que ir y no estoy para nada arrepentido", dice Pechito, con su marcado acento cordobés y agradecido a su familia por el permanente apoyo.
Claro, ¿cómo habría de estar arrepentido si en su primer año en Europa concluyó segundo en el Open Italiano y tercero en el Campeonato Europeo? ¿Cómo, si ganó dos competencias en aquél (Jesolo y Sarno) y una en éste (Val D´Argenton), con la cual se convirtió en el vencedor más joven en la historia de ese certamen y en el primer americano en ganar una carrera?
Ese es Pechito. El que heredó el apodo de su padre, Pecho; el que fue conceptuado como uno de los cinco mejores kartistas del momento; el que recibió el apoyo institucional del Automóvil Club Argentino, beneficio del que pocos pilotos gozan y anunciado ayer por el propio presidente de la entidad, Dr. Carlos Vaquer; el que cuenta con el apoyo del Gobierno de Córdoba; el que define al automovilismo como "un vicio que no se puede dejar. No corro desde hace 20 días y ya ando con ganas de subirme a un auto y correr otra vez".
La vida casi solitaria en Italia durante medio año le enseñó mucho. Tanto como las pistas: "En las carreras yo siempre largaba, quedaba primero y durante cinco vueltas iba a fondo; después me cansaba, me pasaban y terminaba quinto o sexto. Con el tiempo fui aprendiendo que tenía que regular un poco y a lo último atacar, y así logré ganar", explica Pechito.
Su talento atrajo la mirada de Giancarlo Minardi, propietario de la escudería homónima de Fórmula 1, al que las referencias del cordobés llegaron por Eduardo Ramírez, representante de él, de Esteban Tuero y de Gastón Mazzacane. "Giancarlo me dio una mano muy grande. En Faenza siempre íbamos a cenar juntos y surgió una amistad. Gracias a él, ahora probaré en Fórmula 3 Italiana", anuncia Pechito sobre sus ensayos de mediados del próximo mes. Esa es la meta para el 2000: participar en la categoría en que hoy compite su compatriota Cochito López, y quizá seguir en el karting, pero ya en busca de resultados, más allá del aprendizaje.
-¿Cuál es tu máximo sueño?
-Llegar a ser alguien como persona en el automovilismo, y después correr en la Fórmula 1, lo más lindo de todo.
-¿Llegar o salir campeón?
-Llegar. Después, cuando esté adentro, ya será otra historia.
Es Pechito López, una de las promesas del automovilismo argentino. De las más chicas, por edad, pero también con el respaldo de sus logros.
