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Por Carlos Beer
LA NACION
Coqueta como toda mujer, niega que su documento marque 69 años. "Estoy en la mitad de los sesenta", confiesa del otro lado de la línea, desde Londres, en un perfecto castellano. Ante la insistencia, cede y dice: "Bueno, tengo 66". Esa escasa diferencia no cambia la esencia de esta historia incomparable cuya protagonista, Claire Lucas de Tomlinson, la mejor polista de la historia, que llegó a los cinco goles de valorización, acaba de ganar la Royal Windsor Cup. Se trata, nada más ni nada menos, del torneo más importante de mediano handicap de Europa. Sí: la dama de hierro del polo sigue siendo noticia...
Su historia está ligada desde hace más de medio siglo a este deporte. Su padre, Arthur Lucas, jugaba con el príncipe Felipe, de Inglaterra. Claire creció en un ambiente de caballos, bochas y tacos, y se casó con un polista: Simon Tomlinson. Peldaño por peldaño fue subiendo en su carrera hasta alcanzar los 5 goles de valorización, algo que ninguna otra colega logró igualar. "Pero los récords están para romperlos, ¿viste?", dice con tonada argentina en una frase que es parte del repertorio de Adolfo Cambiaso. "Seguro vendrá una que me pase. Es bueno extender las cosas", agrega.
Claire vive todos los días arriba de un caballo, ya sea en una práctica o preparando los animales para que jueguen. "En el polo, una vez que empezás no podés dejar", confiesa. "Siempre se puede mejorar en varios aspectos. Ahora estoy con los caballos, con la cría en Inglaterra, y con algunos que veo que después llegan a jugar en Palermo. Es un placer eso para mí".
La edad no es un problema para la señora Tomlinson a la hora de montar y pegarle a la bocha. "Juego un par de torneos oficiales por año, y después algunos más en el club", confiesa. No participa en más competencias sólo porque no tiene un lote de caballos numerosos como para presentarse en más certámenes. Igualmente, siempre supo vencer las dificultades, como en las épocas en las que no podía actuar en su país. En su mejor momento no le permitieron jugar en Inglaterra por una ley que prohibía la presencia de una mujer en el alto handicap. "Mis amigos argentinos, los dos Gordos, Eduardo Barrantes y Eduardo Moore, me ayudaron –cuenta–. Lo aceptaron al final de la temporada de 1978 y, después, gané mi primera Copa de la Reina, con Héctor ‘Juny’ Crotto".
Tanta relación con la Argentina hizo que Claire Tomlinson y sus hijos, Mark y Luke, tuvieran una destacada base polera en la Argentina. Cuentan con una organización de caballos en 25 de Mayo, donde además se dedican a trabajos relacionados con la agricultura, teniendo muy cerca la base de varios jugadores argentinos, como la de Lucas Monteverde. Además, mantiene relación con varias familias relacionadas con este deporte, como los Crotto. "Yo gané con Juny y hoy juego y practico con Jacinto, su hijo. El polo te da amistades para toda la vida", afirma.
En este torneo que ganó anteayer en Inglaterra, donde fue premiada por la reina Isabel II, con quien la une una relación ligada al polo, se consagró con su hijo más chico, Mark. "El polo te da la posibilidad de jugar con tus hijos en un nivel destacado, algo que no pasa en otro deporte. Es otra de las ventajas que tiene este deporte", dice.
A una edad en la que muchos hombres y mujeres se apagan, la luz de Claire Tomlinson, la dama de hierro del polo, sigue brillando.
En la Royal Windsor Cup participaron ocho equipos de hasta 15 goles: en todos hubo algún argentino, con once en total.
