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DORTMUND.- Por una puerta imprevista de este partido entre Alemania e Italia se filtraron coletazos del choque entre los locales y la Argentina. Parece mentira, pero aun con el equipo nacional ya disperso y en plena elaboración de su duelo, aquí, como por cuenta propia, quedan en pie secuelas de ese encuentro, básicamente desde su peor cara: la batahola entre jugadores e integrantes de los cuerpos técnicos tras el encuentro. Las sufren los alemanes, porque, decisión de la FIFA mediante, esas derivaciones se han cargado a Torsten Frings, columna vital del equipo y suspendido ayer por haber sido encontrado como participante en la gresca.
Lo llamativo del caso es que se trata de la primera sanción en los mundiales apoyada en un recurso televisivo. Ayer, cuando el diario Bild publicó una foto en la que Frings aparece aplicándole un directo de izquierda a Julio Cruz, ya hacía rato que circulaba un video que mostró una cadena de TV italiana en el que se veía esa escena.
Hasta el sábado, el caso parecía no tenía visos preocupantes para ningún jugador local: se suponía que todos estaban exculpados de la cuestión. Pero un día después ese documento fílmico entró en la órbita de la FIFA y, desde ese momento, la presencia de Frings ante Italia empezó a tambalear.
Las últimas horas del domingo fueron febriles en diligencias administrativas y trámites de defensa alemana. La comisión disciplinaria de la máxima entidad cursó el cargo a la federación local y la emplazó hasta ayer a las 10 para presentar un descargo; los dirigentes germanos pusieron a la cabeza de sus gestiones a Oliver Bierhoff, director deportivo de la selección, y a su cuerpo de abogados, y pidieron una prórroga de tres horas, que les fue concedida.
Interín, el asunto sobrevoló la rueda de medios que la selección ofrece habitualmente al mediodía: Harald Stenger, el jefe de prensa, describió lo sucedido y pidió dejar a un lado el tema. Obviamente, fue imposible. Entonces, el DT Jürgen Klinsmann hasta los jugadores que pasaron por el escenario de la sala, Michael Ballack y Philipp Lahm, repitieron un mensaje forzadamente esperanzado: "Estamos convencidos de que Frings es inocente y partimos de la base de que jugará. Es lamentable que se saque a la luz un asunto que estaba cerrado".
Si algo sumaba suspicacias era el hecho de que, justamente, fue un medio de Italia -el rival de hoy- el que propagó las imágenes que reavivaron la causa. "Los italianos quieren descalificar a Frings", agitó Bild. Después de almorzar, la selección local dejó Berlín rumbo a Dortmund con los nervios lógicos de la incertidumbre sobre la decisión final, que se esperaba para la tarde de ayer. Y el comunicado oficial de la FIFA confirmó sus peores presunciones: la comisión suspendió a Frings por dos partidos, el segundo de los cuales quedó bajo "sobreseimiento provisional" por seis meses, por lo cual el volante no podrá jugar hoy pero sí podrá hacerlo en la final o en el cotejo por el tercer puesto. Además, le aplicó una multa de 5000 francos suizos (unos 3200 euros).
La defensa alemana se había apoyado en un argumento puntual: que aun estando cerca del volante, el árbitro Lubos Michel no lo había sancionado. Pero la comisión entendió que el juez no vio el golpe a Cruz y se habilitó para considerar la filmación, sobre la cual tomó su decisión "irrevocable e inapelable". Bierhoff no ocultó su desencanto: "Estamos decepcionados. Pensamos que podíamos contar con Frings".
Con la cuestión consumada, el DT de la azzurra , Marcello Lippi, se apuró a ahuyentar suspicacias: "A nosotros también nos causó incredulidad. Nadie entre nosotros movió un dedo para pedir algo así". Su arquero, Gianluigi Buffon, se tomó la cosa en tono de broma: "Qué mala suerte. Era justo el único sobre el que sabía cómo tira los penales". A los alemanes, claro, no les hizo ninguna gracia.
BERLIN.- La FIFA les dio plazo hasta mañana a los argentinos Leandro Cufré y Maximiliano Rodríguez para presentar sus descargos por el tumulto. Sólo entonces la comisión disciplinaria de la entidad decidirá acerca de una posible sanción.

