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Escena del sábado último. La derrota de la Argentina frente a Holanda por los cuartos de final del Mundial apenas terminaba. El capitán Diego Simeone no paraba de reclamarle al árbitro mexicano Arturo Brizio Carter por el penal no cobrado a Ortega. Entonces, Mauricio Pineda, que vivió el encuentro desde el banco de suplentes, intentó tranquilizarlo, pero no tuvo éxito. "El Cholo estaba muy nervioso. No pude contenerlo. El es una persona muy temperamental. Imaginate la bronca que sintió, y padeció, por la eliminación", contó Pineda.
La tranquilidad de su casa en La Paternal, fue perturbada por los preparativos para las vacaciones que comenzó anoche con destino a Punta Cana. "Desde que volví no vi ningún partido del Mundial y tampoco voy a hacerlo ahora. Se me hace muy difícil asimilar la idea de no estar en Francia", dijo el defensor.
"El clima de la concentración en L´Etrat después de perder con Holanda fue horrible. Espero no sufrirlo nunca más. Tuvimos una reunión entre todos y algunos no pudieron evitar las lágrimas. La polémica con la prensa fue lo mejor que nos pudo pasar. Estuvimos más unidos", agregó. No prosiguió con el relato. Adujo que el resto forma parte de la intimidad del equipo.
No hubo excusas. Pineda reconoció el saldo desfavorable que el conjunto argentino dejó en el público de fútbol. "Como equipo estoy convencido de que éramos uno de los mejores. Pero cuando vi la gente que nos recibió en Ezeiza sentí una deuda personal para con ellos. No puedo ser ingenuo. Por el resultado final, lo nuestro fue un fracaso", admitió Ante Croacia, hizo su debut en una Copa del Mundo. Marcó el gol de la victoria con la que el conjunto argentino terminó primero en el Grupo H. "Passarella confió en mí cuando era suplente y ni con mi primer gol en un Mundial podré agradecer tanto apoyo. Daniel no será un técnico más en mi carrera", concluyó.


