Por qué el éxito de Cristiano complica a Messi más de lo imaginable

Sebastián Fest
Sebastián Fest LA NACION
La posibilidad cierta de ganar el Balón de Oro 2016 y la disputa de la Copa Confederaciones 2017, doble ventaja ahora para el portugués en su competencia permanente con la estrella del Barcelona
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11 de julio de 2016  • 02:57

Irrita a muchos Cristiano Ronaldo cuando larga frases como la siguiente: "Creo que soy el mejor jugador de los últimos veinte años. Y no lo digo yo, hablan los resultados".

Irrita, sí, pero algo es ya innegable: con el título de la Eurocopa, Cristiano le complica las cosas más de lo imaginable a un Messi que volverá más temprano que tarde a jugar con la selección.

Cristiano puede mirar ahora con mucha más confianza sus perspectivas en esa obsesiva y permanente competencia que tiene con Messi. Primero, porque con la conquista de la Champions League y el título de la Eurocopa, sus perspectivas de llevarse el Balón de Oro en enero crecen. Y segundo, porque el año próximo jugará la Copa Confederaciones.

¿Qué tiene de importante ese torneo? Es un ensayo general para el Mundial, un recorrido por estadios en los que se luchará por algo mucho más grande un año después. Mientras equipos como Alemania, Portugal o Chile se foguean y suman kilómetros para Rusia 2018, la Argentina verá esa Copa Confederaciones por televisión tras perder una gran oportunidad un año atrás con la primera de las dos derrotas ante Chile. Había otra lejana chance este año, pero para eso la selección de Gerardo Martino debía ganar el título en East Rutherford y Alemania conquistar la Eurocopa. No sucedió ninguna de las dos cosas.

Así, Cristiano dispondrá un año antes del Mundial de una vidriera que Messi no tendrá y mantendrá vivo un sueño particular que parecía ya inviable, el de ganar un Mundial. El mismo que obsesiona a Messi. Al menos Portugal tiene claro a qué juega y quién la dirige. Así es más sencillo confiar en que se sorteará la eliminatoria europea que comienza en septiembre.

No puede decir lo mismo un Messi que está fuera de la selección y que no sabe quién sería el técnico encargado de convencerlo de volver. Así es mucho más complicado confiar en superar una dura eliminatoria sudamericana que ya demostró que no perdona.

Si pese a todo la Argentina se clasifica para el Mundial con un Messi recuperado para la seleccion, el "10" se jugará todo a una carta. Lo que él perdió a las puertas de Nueva York un 26 de junio y Cristiano conquistó en París un 10 de julio sólo puede arreglarse en Moscú un 15 de julio de dentro de dos años. La única revancha posible pasar por jugar y ganar la final del Mundial. Messi ya lo sabía, pero con el título de la Eurocopa, Cristiano convierte en más intensa la presión y más amarga aún la posibilidad de un tropiezo.

sf

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