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Previsible final. Palmeiras, con sus figuras, carecía de semejanzas con el improvisado equipo juvenil, con algunos suplentes, de Racing. Entonces, el resultado fue el esperado: el conjunto paulista venció a Racing por 4 a 2, en Avellaneda, que así se despidió de la Copa Mercosur.
La sombra de Palmeiras fue demasiado para Racing. Las diferencias fueron muy nítidas, desde el principio al fin. Los nombres del último campeón de la Copa Libertadores fueron una muralla imposible de pasar para los entusiastas juveniles de Racing. Porque las ganas y el fervor de los chicos golpeó una y otra vez con la evidente superioridad del conjunto brasileño.
No se repitió aquel 7 a 0, es cierto. Era otro escenario, otra historia. Porque Palmeiras, ya clasificado para la próxima etapa de la Copa Mercosur, no puso el mismo énfasis que en esa noche de San Pablo. Y Racing, herido en su amor propio, en busca de un desquite que jamás llegó, dejó alma y vida en obtenerlo, pero careció de fuerza ofensiva y sus esporádicos intentos se desvanecieron muy cerca del área rival.
A los seis minutos, con un cabezazo, Alex convirtió el primer gol. Palmeiras, muy tranquilo y seguro de su poderío, le cedió la pelota a su rival, que sólo sorprendió con el ingenio de Diez y la velocidad de Estévez. Poco y nada, en un partido que navegaba en la intrascendencia.
Y fue Estévez, nomás, quien le dio una pequeña alegría a los hinchas. Igualó el partido, que tuvo un condimento especial: fue el primer gol de Racing en el torneo sudamericano. Pero la marca de poco sirvió, ya dos minutos después, en un veloz contraataque, Paulo Nunes anotó, de taco, el 2 a 1, un resultado más cercano a lo que sucedía en el campo.
Palmeiras, otra vez, le cedió la pelota y el terreno a Racing. Pero las variantes ofensivas eran escasas, sin demasiado espacio para una respuesta convincente.
Palmeiras tocaba, Racing lo sufría. Zinho, Paulo Nunes, Alex y hasta Junior, el lateral izquierdo, eran una amenaza permanente para la última línea de Racing. Y entre lujo y lujo, tras varios toques, Zinho, por arriba de Cáceres, elevó la cuenta a tres. Luego llegó el descuento, a través de un penal dudoso que anotó Ubeda, la expulsión de Estévez, que tuvo tiempo para pelearse con los auxiliares de Palmeiras, el penal que Cáceres le contuvo a Rogerio y el gol de Edmilson. No hubo tiempo para más.




