Rally Dakar: Nicolás Cavigliasso está listo para ir en busca del triunfo en los cuatriciclos

Nicolas Cavigliasso, el corredor número 240 que lidera la clasificación en cuatriciclos.
Nicolas Cavigliasso, el corredor número 240 que lidera la clasificación en cuatriciclos. Fuente: AFP
Olivia Díaz Ugalde
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12 de enero de 2019  • 23:59

"El año pasado me había entrenado muchísimo, y haber terminado segundo, detrás del chileno Ignacio Casale, me motivó a entrenarme más duro y volver a pedirle la revancha este año. Pero justo él cambió de categoría...", le contesta a LA NACION con una risa cómplice el cordobés Nicolás Cavigliasso , el líder en cuatriciclos del Dakar 2019 .

Este domingo, luego del día de descanso en Arquipa, comenzará la segunda parte del rally. Son "los cinco días más difíciles de terminar" como se los conoce en el vivouac, y el corredor cordobés arrancará con una ventaja de 49 minutos y 30 segundos respecto de su escolta, otro argentino: Jeremías González Ferioli. De las primeras cinco etapas del Dakar 2019, Cavigliasso ganó cuatro de cinco, con tiempos que ni él imaginó, pero para los que sí se entrenó.

El año pasado, el piloto nacido en General Cabrera, y que llegó a Perú junto a su padre Walter y su mecánico, debutó en esta carrera, y lejos de conformarse con el buen resultado obtenido va por más. "Fue un mundo totalmente distinto al que estaba acostumbrado. Todo era nuevo, estaba como perdido al principio, si bien me había entrenado mucho", describe y añade: "El Dakar es una carrera distinta a todo. Para este año me entrené mucho y vine dispuesto a ser competitivo después de la experiencia del año pasado. Hay corredores que tienen cuatro o cinco carreras encima, y eso juega a su favor. Con lo poco que viví pude aprovechar lo del año pasado y le estoy sacando jugo."

-De esta primera parte de la carrera ¿cuál fue la etapa que más disfrutaste?

-La etapa más linda fue la primera, porque es la que más importa. Haber venido de atrás, meter un buen ritmo, largar bien y llegar primero la convierten en un gran escenario y me posicionó bien. Las etapas siguientes fueron los verdaderos días del Dakar, esos largos, al rayo del sol…

- ¿En algún momento se complicó el recorrido?

-Con la hoja de ruta tuve un problema el tercer día. Me perdí como 20 minutos buscando un vuelco que es difícil de encontrar, porque había dos notas en la hoja que no tenían nada que ver con lo que habíamos leído nosotros en la pista. No fui el único que se perdió en esa parte.

Sus buenos resultados se centran en tres aspectos: el cambio de cuatriciclo (pasó de un Yamaha 450 a un Yamaha Raptor 700), que le da mayor intensidad; el entrenamiento realizado (cantidad de carreras preparatorias y participación en ediciones realizadas sobre el mismo terreno de competencia), y la estrategia planteada, a lo que se le suma una cabeza positiva y altamente competitiva.

Y lejos de relajarse, el corredor es consciente del trabajo realizado, pero sabe que falta y que ahora la presión va a ir en aumento. "Hasta ahora vengo metiendo un buen ritmo, tratando de atacar en lugares donde no estaba muy difícil y de levantar un poco donde la hoja de ruta marcaba peligro, prestando más atención para no golpear el cuatri y no golpearme", relata sobre este buen comienzo.

"Para esta segunda parte, voy a tratar de conseguir un buen ritmo, no arriesgar mucho, tal como lo venía haciendo, y en las partes donde se pueda acelerar, apretar para seguir manteniendo la diferencia. Porque todos los días alguna cosita te puede pasar, y tener un margen de tiempo a favor es muy importante. Ahora los que tienen que atacar son los que vienen atrás", explica el joven de 27 años.

Además, entiende que detrás de él -entre los primeros cinco puestos- vienen sus compatriotas, González Ferioli, Gustavo Gallego (3°) y Santiago Hansen (5°). "Con los corredores argentinos nos conocemos del circuito. Hemos corrido muchas carreras juntos. Tanto Jeremías como Gustavo tienen buen ritmo y son muy buenos. Tuve la suerte de haber podido meter presión en algunas etapas que estaban complicadas y marcar un poco el ritmo. Ahora ellos van a apretar y yo voy a intentar aguantar un poco la presión. Perder dos o tres minutos no viene mal tampoco con tal de terminar todas las etapas, porque no es que el que gana todas las etapas gana el Dakar, sino el que llega con mejor tiempo a Lima", explica confiado.

Cavigliasso aprovechó el día de descanso justamente para eso, y descansó. "Me pegué un buen baño en el hotel y me afeité, porque ya no me reconocía en el espejo. Aproveché también para desparrarme en la cama y dormí ocho horas de corrido, ya que en todos estos días de competencia no llegué a cinco horas de sueño de corrido", describe quien renovó las energías para la segunda y desafiante parte final del recorrido.

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