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CARDIFF.- Ver a los samoanos acorralados en su campo, sin poder sacarse de encima a los aguerridos argentinos, demostró dónde estuvo el secreto de la victoria. La significativa transformación de los Pumas en la segunda etapa resultó el punto clave. Fueron como dos partidos dentro de uno mismo. Los 40 minutos iniciales no dejaron nada para destacar, pero luego del descanso cambió la historia. Reducido considerablemente el margen de error, adueñándose de la pelota, el seleccionado argentino consiguió quitarse la mufa de encima. En su tercer intento, venció a Samoa (32-16) con una nítida superioridad.
En esa metamorfosis del conjunto nacional hubo un líder absoluto: Mauricio Reggiardo (9). El pilar marplatense arengó a los forwards no sólo con sus palabras, sino con el ejemplo. Tuvo a maltraer a Robbie Ale en el fijo y en la batalla cuerpo a cuerpo no se guardó energías. Lejos, fue su mejor actuación desde que está en el seleccionado.
Los compañeros del N° 1 en la primera línea también fueron los máximos responsables del sometimiento ejercido en el scrum. Omar Hasan (8) hizo que no se sintiera la ausencia de Roberto Grau, trabajó muy bien en los rucks y recuperó la pelota en el avance que culminó con la conquista de Allub. Mario Ledesma (7) repitió la buena labor del debut; sólo arrojó desviada una pelota en el line, pero su despliegue resultó importantísimo.
La pareja Ignacio Fernández Lobbe (8) y Alejandro Allub (7) aportó muchísima seguridad. El coraje del hombre de Liceo Naval es contagioso e impresionante, mientras que el segunda línea cordobés asumió con autoridad el rol protagónico en el line y no se quedó atrás en el compromiso de no dejar que los samoanos quebrasen con su carrocería más armada.
En los terceras líneas los Pumas encontraron el apoyo necesario para no ceder. Santiago Phelan (8), como siempre, se tiró de cabeza a los tobillos de cualquier rival que pasara cerca; Rolando Martin (8) estuvo en todos lados y se plantó cuando hubo que ponerles el pecho, por ejemplo, a los arranques de Pat Lam o Junior Paramore.
Gonzalo Longo (7) se manejó con prolijidad en la base; cuando se levantó para atacar, no pudo quebrar la muralla samoana cerca de las formaciones, pero lo más valioso es que no perdió la pelota en esos tremendos choques frontales.
Esas corridas en zigzag entre desconcertados samoanos de Agustín Pichot (6) quedaron como lo más interesante de los Pumas en el primer período. Supo explotar los huecos de una defensa sin disciplina, aunque, en un par de penales, se aceleró al jugar rápido y quedó aislado.
Como ocurrió en el debut, los Pumas dependieron de la efectividad de Gonzalo Quesada (8), y el apertura respondió con jerarquía. Convirtió los ocho penales que pateó (el último, desde la mitad de la cancha), acertó un drop y sólo se le fue desviado el kick del try. Así, relegó a un segundo plano algunas equivocaciones del primer tiempo, como una salida desde las 25 yardas que le tapó Paramore.
En el centro de la cancha, Eduardo Simone (6) y Lisandro Arbizu (6) contuvieron a los potentes Tuigamala y Leaupepe, y un fenomenal sprint del N° 13 de Liceo Naval casi termina en try, sólo que demoró un segundo en pasarle la pelota a Diego Albanese (6) y, además, a éste se le cayó hacia adelante cuando estaba cerca del in-goal rival. Al wing del SIC hay que contabilizarle una salvada providencial: cruzó toda la cancha para detener la escapada de So´oalo.
Octavio Bartolucci (5) entró más en juego en el partido contra Gales, pero esta vez perdió muchos balones en el contacto. A Manuel Contepomi (5) no lo complicaron con las patadas el fondo de la cancha, pero estuvo un poco lento y se equivocó un par en de veces al querer salir jugando en situaciones comprometidas.
CARDIFF (De nuestros enviados especiales).- La locura de Mauricio Reggiardo era la mejor demostración del verdadero significado del éxito ante Samoa. La camiseta nacional agitada al cielo; en el pecho, la foto de su hijo Bernard, dos símbolos para el sentimiento del pilar marplatense (29 años), la figura de la cancha.
Durante el haka samoano se paró frente a los rivales y tuvo un breve cruce de palabras con el hooker Trevor Leota. Así comenzó una tarde inolvidable para Reggiardo. ¿Fue tu mejor partido en los Pumas?, se lo consultó, y él sorprendió con una revelación: "Y... puede ser, porque tal vez sea uno de los últimos con los Pumas. Creo que después del Mundial, es hora de que le dedique más horas a mi familia. No es una decisión que ya tomé, pero es muy probable que así sea."
Todavía hay más camino por recorrer. Para el Nº 1 argentino, "si en el próximo partido perdemos con Japón, lo de hoy no tendrá sentido. Como nos dijo Wyllie, tenemos que mejorar partido a partido y hoy (por ayer) estuvimos por encima del rendimiento logrado ante Gales."
Otros jugadores también coincidieron en la importancia del cambio de actitud: Santiago Phelan: "En el primer tiempo arriesgamos demasiado y cometimos muchos errores, a partir de los cuales Samoa marcó puntos. Y en el segundo tiempo se dio todo al revés; ellos empezaron a tratar de mover la pelota y nosotros los controlamos con mucha presión y tackle."
Agustín Pichot: "Sin tomar los recaudos del viento en contra, nos equivocamos al salir a exigirnos mucho desde el comienzo; en esa desesperación por atacarlos perdimos pelotas con las que Samoa sumó puntos. Al mejorar en ese aspecto, las cosas nos salieron muchísimo mejor."


