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LA CORUÑA, España.- Podría haber elegido cambiar la camiseta con Kluivert, Figo o Cocú. Pero no. El se quedó con la pelota del partido, con la misma con la que Boca le ganó a Barcelona por 3 a 2. "Esta es mía, me la llevo de recuerdo...", dijo Juan Román Riquelme. Y así fue nomás.
El día después de la victoria sobre Barcelona se vivió con tranquilidad -se podría decir, con una inocultable felicidad- en Boca. Todavía queda esa imagen de satisfacción en el rostro de los jugadores. Pero ya están pensando en lo que viene, que son los partidos por la Copa Teresa Herrera y el que jugarán con Racing -de regreso a nuestro país-, por la segunda fecha del Apertura.
Así y todo, el de ayer fue un día agotador. Primero, porque el plantel dejó por la mañana el calor sofocante de Alicante -un promedio de 36° C- ; hizo una escala en Barcelona y luego sí, se instaló en el hotel Finisterre, de esta ciudad, cerca del mediodía; naturalmente con otra temperatura, pues el promedio es de 17° C; y, por lo general, el paisaje suele estar condicionado por las nubes.
Anoche, en el entrenamiento del plantel que dirige Carlos Bianchi en el predio La Grela, sobresalió la figura de Riquelme; justo él, la figura de la cancha en Alicante.
En La Grela lo observaron unos 200 hinchas de Boca, muchos de ellos con la camiseta azul y oro. Lo primero que pretendían era un autógrafo del 10, ese que la noche anterior había dejado su sello nada menos que frente a Ronald de Boer; y hasta el holandés se acordó de Riquelme: "La verdad, me impresionó; Riquelme es un gran jugador, que tiene la pelota atada y la maneja bárbaro".
En medio de la práctica, muchos fanáticos lo elogiaron. Como Avelino García, López, un vigilante de seguridad de 43 años.
"Riquelme -dijo García López- fue fundamental en la victoria de Boca. ¡Por Dios! Lo que hizo el chaval en el tercer gol. Sus marcadores todavía lo están buscando pues..."
También se quedó sorprendido Manuel Rial, un comerciante de 60 años: "Todo Boca jugó un gran partido y demostró solidez, pero Román (por Riquelme) fue decisivo. Manejó la pelota con la tranquilidad que sólo tienen los grandes, ¡vamos!".
En ese momento Riquelme le convirtió un gol a Muñoz (el profesor Julio Santella lo puso en el equipo con Guillermo Valdez y Diego Cagna). Un chico lo grita con fuerza. "¡Golazo!" Enseguida, aparece la imagen de su padre, Ramiro Barreito, un argentino de 47 años que está de vacaciones en España, pero hace quince que vive en los Estados Unidos. "¿Cómo me enteré de que Boca se entrenaba acá? Fácil, si no están en el predio de La Torre, están aquí. Boca es lo más grande que hay y lo de Riquelme ante Barcelona fue fantástico. Si sigue así, puede llegar a estar entre los mejores del mundo." Los diarios españoles hicieron la portada con la derrota del Barcelona. Por ejemplo, el diario Marca tituló: "¡Qué palo! Cayó el Barça ante Boca"; Mundo Deportivo se jugó: "Nada amistoso". Pero el que más destacó a Riquelme fue el diario As. Le otorgó el premio Laudrup al mejor jugador de la cancha y dijo del tercer gol: "Lo que hizo Riquelme es para poner en un cuadrito y colgarlo en la pared".
Riquelme repite una y otra vez: "Soy profesional, pero siempre trato de divertirme jugando". Palabra de Riquelme, el dueño de la pelota.
