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RIO DE JANEIRO.- Los fantasmas se evaporaron como por arte de Gallardo y no hay final escandaloso que pueda quitarle a River el placer del triunfo. Porque, al cabo, el 2 a 0 con el que superó a Vasco da Gama, en esta ciudad, se constituyó en su primer triunfo en tierras brasileñas (al menos, en lo que a torneos continentales se refiere). Y encima le sirvió para clasificarse para las semifinales de la Supercopa. Claro que las circunstancias empañaron un poco la victoria, pues el encuentro debió ser suspendido a los 25 minutos del segundo tiempo por la agresión de los fanáticos de Vasco al juez de líneaJuan Riquelme.
Hasta entonces, River mandaba casi a placer. No demolía ni preocupaba demasiado ofensivamente, quizá porque prefería atender cuestiones defensivas antes que de ataque. Pero tampoco sufría embates serios de parte de los cariocas.
De movida se vio que River acusaba el estigma de doce partidos jugados y ni una victoria en Brasil. Salió con un esquema conservador, con Sorin por la izquierda del medio campo, casi pegado a Berti. El empate lo favorecía y eso vino a buscar. Pues bien, el hechizo se quebró... y justo en el cotejo número 13.
Por reglamento de la Confederación Sudamericana de Fútbol, el choque no continuará, por lo que River ya se clasificó. De eso no hay dudas. Su próximo rival será Nacional, de Medellín, que lo visitará el miércoles próximo, en la primera de las semifinales.
¿Cómo llegó River hasta allí? El partido decisivo era el de ayer. Vasco le respiraba cerca, a dos puntos. El clima se había enrarecido, los 18.000 hinchas que poblaron el estadio habían creado un ambiente pesado y, como agregado, Vasco arrancó el encuentro con todas las pilas: cuatro minutos después del comienzo, Juninho atemorizó a Burgos con un disparo cruzado. Se sentían los nervios. Hasta que Gallardo estampó, un minuto después, un magnífico tiro libre en el ángulo: 1 a 0 y otra historia que comienza.
Vasco da Gama, que debía ganar para clasificarse, denunció su impotencia. Atacó de manera desprolija, desordenada. Presionó, pero no complicó, y se diluyó cada vez que pretendió acercarse a Burgos.
El conjunto carioca dependió demasiado de su capitán, Edmundo, y se perdió casi por completo cuando el irascible delantero se retiró expulsado, a los 23 minutos, por un codazo terrible a Burgos.
Allí River retomó el control, aunque prefirió lateralizar el juego, mantener la pelota en su poder y no arriesgarse a un contraataque que pudiera tomarlo a contrapie.
El clima preocupaba. Porque el chileno Eduardo Gamboa dirigía con mano firme y con una neutralidad inimaginable en estos torneos continentales. Yporque los hinchas locales arrojaban de todo al campo.
River, de cualquier manera, no perdió los estribos. Dejó que Vasco se debatiera entre impotencia y nervios y sacó provecho de su buen manejo de los tiempos.
Así hizo transcurrir los minutos hasta que, a los 37, se produjo la expulsión de Felipe, agresor en este caso de Gallardo cuando el volante de River encabezaba uno de los escasos contraataques veloces del conjunto de Núñez (otra falta descalificadora).
Después vino el gol de Salas, tras un centro de Placente, y ya River no tuvo de qué preocuparse.
Eso sí: el caos fue in crescendo y la desubicación de los fanáticos volcó una crónica deportiva en otro hecho de violencia. Veinte minutos después del 2 a 0, una piedra caída desde la arquibancada (popular) local dio en la pierna de juez de línea Riquelme y el partido se suspendió. Una locura.
La esperada visita de Enzo Francescoli, que permanecerá inactivo unos 35 días por padecer un desgarro en la pierna derecha, se hizo realidad ayer al mediodía, cuando fue recibido en el lobby del hotel Intercontinental por un grupo de jugadores.
Luego de compartir una charla informal con sus compañeros, en la cual el uruguayo parecía un catedrático por la atención recibida, conversó unos minutos con el técnico Ramón Díaz y después se reunió con el presidente Alfredo Davicce en el bar del hotel.
El cónclave, propuesto por el hombre fuerte de River, no tuvo otra intención que convencer Francescoli para que continúe en el club hasta diciembre del año próximo. "Enzo está entero. Queremos que Francescoli siga con nosotros al menos por un año", dijo Davicce.
De buen ánimo y predispuesto al diálogo, el Príncipe reconoció el primer ofrecimiento formal que le hizo Davicce: "No le di una respuesta, porque voy a esperar unos quince días para ver cómo evoluciono de la lesión. Hay algo que tengo bien claro: no quiero retirarme lesionado; quiero hacerlo jugando. Eso sí, no me operaré, porque si lo hago permanecería muchos días inactivo y no me queda tanto tiempo para regalar".
En la intimidad, Francescoli, que sueña con una despedida similar a la que tuvo Norberto Alonso en 1987, reconoció que su máxima aspiración es retirarse campeón.
Trotta volvería a Europa. Luego de su frustrado pase por Roma, Roberto Trotta podría regresar a Europa, aunque en esta oportunidad se trataría de España. Davicce informó que mañana llegarán a Buenos Aires representantes de Sporting de Gijón, interesados en el zaguero.
El contacto lo estableció el empresario Enzo Genonni, que ya intervino en varias trasferencias de River. Trotta fue cedido a préstamo a Racing hasta fines de año, pero la totalidad del pase le pertenece al club de Núñez, que hace unos meses se lo compró a Roma en alrededor de 2.800.000 dólares, cifra que estaría dispuesto a pagar el club español.



