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SANTIAGO, Chile.- No tiene la explosión de otros tiempos, pero está intacta su calidad. Robson Da Souza, Robinho para entender mejor de quién se trata, tiene la cadencia de los que saben bien de qué se trata esto de jugar al fútbol. Por eso su sello le permitió a Brasil demostrar que el caso Neymar no los golpeó más de la cuenta. Con 31 años tiene la sabiduría para disimular la frescura que perdió el seleccionado verdeamarelho tras la suspensión del astro de Barcelona. Y demostró que su templanza es la que necesita este equipo de Dunga, que reúne futbolistas cargado de tatuajes, aros y peinados algo extravagantes. Robinho, con unos lentes de lectura color verde opaco, y un perfecto español explicó cómo reaccionaron puertas adentro si el crack de Barcelona: "Es un aprendizaje para todos nosotros y para él también. Para ser campeones tenemos que saber jugar sin Neymar".
Está en una etapa diferente de su vida. Lo demuestra en acciones. Con una enorme altura desestima a aquellos que le sugieren que entró casi por la ventana a la convocatoria para esta Copa. Su rodaje le permite tener la calma necesaria para este momento de Brasil. Robinho fue parte del plantel que ganó la última Copa América para Brasil, en Venezuela, en 2007. Vistió la camiseta de Real Madrid y fue vendido a Manchester City, en 2008, en 43 millones de dólares, la segunda transferencia más cara en la historia del club. Hace unos meses decidió rescindir su contrato con Milan, con el que le quedaba un año de vigencia y unos 3 millones de euros de sueldo, para retornar a su hogar: Santos, donde se consagró campeón del torneo paulista y fue elegido como el jugador más valioso del certamen. Por eso, cuando mira a su interlocutor, suelta una pequeña sonrisa, sacude la cabeza para asentir que comprende cada consulta y con autoridad dice: "Es una responsabilidad de todos poder darle a Brasil lo que se merece como selección. Es tiempo de eso. No es fácil jugar con esta camiseta, es el momento de demostrar que podemos llegar a la definición de la Copa América", le dijo a LA NACION.
-Dunga dijo que era el momento de los hombres y no de los niños, ¿vos sos la representación de lo que quiere el entrenador?
-Intenté hacer lo mejor de acuerdo a lo que el entrenador me pidió. Es el momento de crecer en la competición. Estoy feliz por lo que el equipo pudo hacer en el juego ante Venezuela. No me ocupo de lo que puedo hacer yo, porque somos un equipo.
-El golpe de Neymar podía afectarlos, pero ustedes respondieron casi sin molestias por esa baja...
-Yo creo que Neymar es un jugador muy decisivo, es un futbolista que desde su calidad puede decidir un partido en cualquier momento. Pero nosotros sabemos que para ganar una competición no dependemos de un solo jugador, por eso el futbolista que tenga que asumir las responsabilidades que tenía Neymar, debe intentar hacerlo a su altura.
-¿Vos y Thiago Silva fueron los que más tuvieron que hablar por el momento que vivieron tras la salida de Neymar?
-Sí, siempre hablamos los más grandes. El plantel está tranquilo, sabiendo que aún sin Neymar, este equipo tiene condiciones de hacer una excelente Copa América.
-Llegan las definiciones y el próximo rival es Paraguay, ¿qué peligro representa eso?
-Ellos son una gran selección. Nunca fue fácil enfrentarlos en la Copa América, y la gente sabe que va a ser muy difícil para nosotros. Ahora, es un momento crucial en la definición. Este es el momento indicado para demostrar que estamos preparados para asumir este tipo de compromisos.
SANTIAGO (De un enviado especial).– Brasil no apelará la sanción de cuatro partidos que la Conmebol le impuso a Neymar por haber sido expulsado ante Colombia y el delantero ya abandonó la concentración. "En una reunión entre Neymar y la Comisión Técnica, se ha decidido que la Confederación Brasileña de Fútbol acatará la decisión de suspender al jugador", comunicó la CBF. En dicha reunión, el entrenador Dunga vio a Neymar "muy golpeado" y comprendió que tenía "la cabeza en otro lugar".


